Es la segunda noche en la que veo el cielo negro, negro, con nubes blancas, blancas, es como si quisieran decirme algo.
Hoy me di cuenta de que no me gusta escuchar mi nombre. Alguien muy cercano a mí hoy lo dijo, siempre me dice Nina, pero hoy dijo mi nombre completo. No sabe nada de mi pasado, ni nada de lo que esta palabra significa para mí es algo que conozca. Sin embargo, yo ahí lo noté:
No me gusta escucharlo.
Y he intentado explicarlo, me regresa a tiempos muy antiguos. Tan antiguos que la mayor parte del tiempo no recuerdo, casi nunca… salvo cuando escucho mi nombre.
Este no es un asunto que tenga resuelto, parece.
Llevo unos días contemplando la manera de ser de otra persona que amo mucho, porque me impresiona. Es una persona muy dulce, demasiado dulce, pienso a veces. Tanto que he orado a mi Señor por que nunca pierda su dulzura.
Ya lo anoté en la publicación anterior que no junta bien una idea cuando pasa a la otra; que yo no soy dulce.
Cómo quisiera serlo, desde hace ese mismo número de días cuando empecé a despertar al conocimiento de esa característica. El Señor lo es, también. Me lo dejó ver entre líneas hace dos meses, con el asunto de que Él nunca se rebeló a aquello que el Padre le pidiera, lo que fuera… aún si eso era morir. Él murió. Opuesta a Él, yo me quiero rebelar todo el tiempo.
Yanina… creo que tuvo que esconderse para sobrevivir y tal vez es la parte de mí que-
que aprendí a aborrecer, porque todos los que la rodeaban la aborrecían también.
Yanina no cocinaba bien.
Yanina no era bonita, o agradable.
Yanina no era muy inteligente,
Yanina estaba reprobando…
Yanina estaba subiendo demasiado de peso,
Yanina simplemente no te podía caer bien.
Yanina se reía como tonta.
Yanina no tiene papá.
Yanina es desesperante.
Yanina no hace nada,
Yanina no entiende.
Yanina es muy infantil, no parece querer madurar.
Yanina sonríe todavía, cuando le va pésimo.
Vamos todos, pero Yanina no.
Yanina, Yanina, Yanina.
Tal vez si lo digo muchas veces pueda volver a escucharlo… como cuando dices una palabra tantas veces que deja de tener sentido.
Yanina, Yanina, Yanina.
Yanina no.
“¡Hola, me llamo Yanina! Pero mis amigos me dicen Nina.”
Así empecé a presentarme después. Si eres mi amigo, no vas a nombrarla a ella. Si nadie la quería… pues yo tampoco, pero en ese momento no me di cuenta de lo que estaba haciendo. Estas son las cosas que nos matan, ¿sabes? Cuando no podemos ni siquiera mirar alguna parte de nosotros porque alguien más tampoco quiso, o porque el recuerdo duele demasiado y entonces dejamos esa parte en la tierra del olvido; gente clama desde ahí, me supongo hoy. Ellos maldicen, pero uno maldice con ellos. Nina es agradable, o por lo menos tan linda que te sientes mal si te burlas de ella, o tan lista que mejor no te burlas… en su cara. A sus espaldas está bien, y Nina lo acepta. Nina es tan firme que en cuanto no le caes, simplemente te deja. A Nina no le hacen nada dos veces, y tiene tanta suerte que a veces ni siquiera una, para cuando vas a ejecutar tu daño ella ya no estará cerca.
Yanina era tan débil que Nina tuvo que esconderla. Y entonces cada que alguien se la recuerda… me la recuerda… Nina se siente incómoda con esa parte de ella que nunca pudo mejorar. Logré que mucha gente ya no la conociera, entonces ahora que en casa los rostros más nuevos la nombran, sin malicia ni conocimiento… yo no lo soporto en mi corazón. Y han venido las memorias, y lloro, y mi mamá dice que nada de eso debería hacerme llorar ya. Supongo que porque ya no estoy allá. Como siempre tiene razón…
pero con todo y que ya no lo estoy, tal vez Yanina quedó en un lugar peor, sin poder olvidar ella misma pero sola en la tierra del olvido, y no encuentro cómo sacarla porque aprendí a no quererla cerca como el resto. Tal vez mucho de lo que todavía me aqueja es a causa de eso, porque todavía estoy fragmentada en algunas partes; si recuerdo y lloro, todavía duele entonces. Si recuerdo y me enojo… no he perdonado del todo, entonces.
¿Saben cuál es el problema?
Que Yanina quería a las amigas y les hubiera rogado que lo fueran, aún si ellas solamente la toleraban por ir en el mismo salón.
Yanina quería poder haber salido con sus primos a jugar también, y lloraba bajo su colcha porque no entendía por qué nunca la llamaban; no se daba cuenta de que ellos decían que no era digna, y así lo mostraban.
Yanina llevaba pizza o quesadillas para su salón los viernes, el mismo salón que se burlaba de ella el resto de la semana, que si hacían equipos, todos tenían, menos ella.
Que Yanina se desconectaba todas las clases, olvidaba todo, porque no entendía por qué todo era como era, y entonces parecía floja.
Que Yanina también habría querido ir en esa limosina aquél día, con el resto de las niñas.
Yanina soñaba con que un día también le hubieran dicho que era bonita, o que alguien se hubiera dado cuenta… de que aún si sonreía, todo adentro era un cementerio y cada lápida empezaba a llevar cada letra de su nombre.
Yanina escuchaba el comentario poco amable pero aún así hubiera aceptado ser tu amiga si siquiera la hubieras considerado.
Yanina era bien tonta, ¿ves?
Y Nina no necesita a nadie. Nina puede dar, pero no te atrevieras a pedirle demasiado, porque adiós entonces.
Yanina se llevó todas las heridas y entonces para que yo sobreviviera, salió Nina.
Por eso no puedo cuando me la recuerdan.
Qué tino, ¿no? Que ahora ya tampoco soy Nina. Aquí no.
Sheltered From the Storm.
Tal vez Yanina fue dulce, ya no lo recuerdo.
Nina definitivamente no.
SFTS… simplemente intenta entenderlo todo.
Nina era la que se defendía, porque Yanina era la rechazada, ahí donde la palabra ya no es juego. Ahí donde la palabra te hace creer que dejar la tierra sería lo mejor.
Tal vez todo lo que he escrito hasta ahora es sobre Nina, Nina controla la narrativa aún de Yanina. Tal vez cada que escucho mi nombre real y siento mi corazón estremecerse es porque Yanina lo oye también y no quería ser olvidada, y no entiende por qué esa tuvo que ser la solución, la respuesta. Pero es que no podía, ¡nunca pude explicarle por qué todo era como era y verla aceptarlo todo y como resultado verla volarse de la realidad era horrible!
El problema es que tengo noches soñando con la gente del tiempo de Yanina. Los recuerdo a todos, de momento. Y no me había dado cuenta del terror que me ocasionaba todo ese tiempo hasta ahora que, olvidado el pasado reciente, le abrió lugar a este… al muy antiguo.
To mend.
¿Como se dice en español?
Hay cosas de la realidad que no pueden dejarse una vez que las viste. He aprendido que el dolor no puede rodearse, no, ni el miedo; para reponerse hay que pasar justo en medio del fuego. En medio. Si Nina era la rota, Yanina es la abandonada, la incómoda; con la que todo inició. La que creció con el dolor inexplicable en el corazón que prefería olvidarlo todo.
Para Nina estuvo bien olvidarla, pero hoy no sé si fue lo correcto. Tal vez el simple hecho de que reacciono como reacciono al recordarla es prueba fiel de que no lo fue; que Yanina también quería ser rescatada.
Yanina, Yanina, Yanina.
“Aprendan de mí, que soy manso y humilde.”
Él quiere rescatarla pero no puede si no abro puerta a las llamas para que entremos por ella y cada que toca el tema yo prefiero olvidar más y más. Mi entrar es el decidir ya no tenerla allá en la tierra del olvido, el suyo, el sacarla de en medio del fuego.
Yanina, Yanina, Yanina.
Yanina también quería ser amada.
Solamente alguien dulce quiere ser amado porque a Nina le dejó de importar muy pronto si lo era o no.
¿Cómo la saco de ahí, Señor? ¿Cómo te honro en esto para vivir?
¡También quiero que Yanina viva!
Que nunca recuerde, ¡que pueda verte! Que ya no le duela existir, que por todo lo que no entiende pueda verte y entenderte a ti.
Porque Tú la amas tanto que no me has dejado olvidarla por completo, al contrario, cada palabra de mi nombre me has hecho poseer aun si intento no ver tres de cuatro la mayor parte del tiempo. Aun cuando quise olvidarlas todas,
No quería ser todas esas cosas, ¡perdón!
¡Perdón!
No tengo ni la menor idea de cómo voy a dejar de ser dura, si fue por Yanina por la que me hice así. ¿Será que alguien entiende lo que quiero decir?
Y acabo de caer en cuenta de una cosa, que fue Yanina la primera en escuchar de Dios. Ella fue la que lo aceptó, la que corrió a bautizarse a los 12 años.
Yanina no cocinó bien ese día porque le dieron una receta errónea, ¿lo hubieras imaginado?
Yanina subió de peso porque estaba presentando los primeros síntomas de una enfermedad de la que apenas hoy empieza a entender los pormenores, rogando todos los días ahora por gracia y por sanidad… hasta que los vea establecidos en su vida.
Yanina se desconectaba de todo porque lo que más temía estaba cerca, acercándose, acercándose, y luego pasó… y el miedo de abandono se hizo abandono sin más.
Yanina podría sentarse a explicarlo todo hoy, finalmente también tiene 28 años.
¿Cómo le repongo todo lo que le quitaron? No, ¿cómo le repongo todo lo que le quité?
Porque en la mañana pensé, pues si llega el amor de mi vida, con quien ni el pasado ni el dolor importan o existen, y me dice Yanina, entonces amaré el nombre, aprenderé a amarla. Porque en sus labios ese nunca habrá significado lo que hizo en boca de todos los demás antes, entonces podré aprender a amarlo. Si lo amara él, yo podría hacerlo. Pero eso tampoco sería, porque muchos sí aman a Yanina y la ven todos los días.
¿Entonces cómo le hago?
Sus ojos son cafés como los míos. Sus lágrimas duelen tanto como las mías. Fue la primera en ser amada aun si yo no lo sabía; Yanina.
Yanina es a la que no quiero que nadie vea, pero parece que cada que me la recuerdan alguien sí quisiera que yo mirara. El que la ha visto desde el inicio, tal vez. El que la hizo sobrevivir por principio de cuentas aun cuando yo decidí que podía esconderla y olvidarla.
Cuando desperté hace un momento, de pronto me vino la pregunta:
Mi no poder olvidar, soltar, que se delata cada que la oigo nombrar, mi darles la razón a todos, ¿no es ser igual que ellos? Y ciertamente alguien la amó en medio de todo eso.
Alguien a quien le he dicho que por encima de todo quiero aprender de Él. ¿Pero cómo lo voy a hacer si no logro ser dulce ni conmigo misma cuando Él lo es todo el tiempo?
Hacer paz con Yanina, sería al fin hacer paz con ese pasado más antiguo, el que decidí mejor olvidar. Rodear.
Ya veo que alguien está corriendo en medio del fuego por ella y me está llamando para que su voluntad sea hecha:
Amarla, porque me ama y Él de todos, no piensa nada de lo que el resto del mundo decía sobre Yanina, no, Él lo sabe todo, todo, y nunca lo habló como los demás, esto es mejor que mi deseo de encontrar alguien que nunca lo supiera, ¿no? Alguien que lo sepa y no lo crea, no lo vea, no lo respalde… y te ame con todo y ello. Para Él Yanina sigo siendo yo, y me ama. Me ama agria, dura y confundida. Pero si hago paz, tal vez yo podría volver a mirarlo dulce, tierna y estable.
No puedo arreglar lo que cualquiera haya hecho ni mi parte en todo, ellos tampoco sabían lo que hacían. El mundo a duras penas se mira en el espejo para recordar su propio rostro cuando ya lo olvidó de nuevo. ¿Cómo querían hablar de Yanina y saber?
Imposible. Ni yo misma puedo hacerlo. Creo que puedo dejarlos ir ahora.
Yanina ha llorado todo lo que se obligó a no hacer todas esas veces. Lo que la hizo dura, Nina. Nina no lloraba por nadie, así protegió a Yanina.
Llena de la gracia de Dios; eso significa. Abba me ha llamado hija, una o dos veces lo he alcanzado a escuchar y otra fue su respuesta a una oración hace como una semana. Nina creo que también le he escuchado decirme, pero de pronto hoy pensé que no lo hacía como Yanina, porque al nombrarlo yo no querría escuchar. O tal vez no podría. Lo que nunca me imaginé, es que, si un nombre parece haberme llamado toda mi vida aún si no lo hacía al dirigirse a mí para no asustarme, es ese, “la que tiene la gracia de Dios”. Porque sí, ha sido pura gracia suya la que me ha dejado crecer a sus pies.
Hasta ahora lo veo.
Tal vez ahora empiece a conocer la dulzura también.
Yanina, Yanina, Yanina.
You’ve been holding back don’t look, jump in. Justo escribía este post, y la canción nueva que he escuchado hoy cantó así. You need the rain to mend.
Hace un año venía una ola en mi mente, a mi casa. O en mis sueños yo brincaba a ella, a la ola gigante en lugar de dejarla acercarse a cubrirlo todo. Supongo que hay cosas que no pueden pensarse demasiado y hace mucho salió Abba a rescatar a Yanina también. A ella es a la que está rescatando desde el principio. Entonces no me queda mas que brincar con Él ahora que removió todo eso del pasado. Todo por verme libre, porque es lo que siempre he deseado y es lo que Él hace.
¿Cómo sabré que terminó?
Cuando oiga la palabra y no sienta esa pena nunca más… cuando aún en ese lugar yo lo vea a Él, y creo que ahora empiezo a hacerlo. Por lo mientras, ya lo seguí al lugar y he decidido no olvidar, sino soltar y perdonar ahora que es menester ahí, todavía más para que Él pueda seguirlo reparando todo.
Y ahora que lo pienso, Yanina no es la única que necesita rescate de la tierra del olvido, mi Papá está llamando a muchos más… y yo lo oigo y clamo a su lado.
En el Nombre que es sobre todo nombre, Jesucristo, Yeshua, el Soberano de los reyes de la tierra,
Amén.
-SFTS


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