Las delicias del Señor son muchas aguas, torrentes de aguas.
Los malos son arrebatados violentamente…
Los justos son restaurados en paz, y habitan la tierra,
Los que esperan en el Señor Jesús no son avergonzados, mas bien el Ángel de Jehová acampa alrededor de ellos y sus ojos están sobre todos ellos.
Él nos mira todo el tiempo.
¿Qué es tener un padre?
Pues aquella vez mi profesor dijo que era alguien que te proveía todo lo necesario para triunfar: estudios, alimentos, vestido, cuidado.
Últimamente, también me imagino que es alguien que corre a protegerte aún cuando no lo sabes, pero cuando más lo necesitas.
Tal vez alguien que te tapa del frío aún si has estado enojada con él a causa de todo lo que se siente mal en tu existencia.
O alguien que corre por conseguir algo que tanto deseas… que quiere llenarte de bien, rodearte de bien.
Alguien que con dos o tres palabras puede esclarecer a tu torpe corazón, ayudándote a ver algo de luz con su sabiduría y grandeza mayores a las tuyas.
He visto algunos K-dramas recientemente, y los disfruté más que hace ocho años cuando estaba traumada con el tema. Aún ahí el Señor me encontró en este último mes, ¿te lo habrías imaginado? Que ver “True Beauty” me orilló a hacer paz con una niña del pasado que cargaba mi nombre, una muy lastimada, la que yo misma había ocultado… ¿o que “Castaway Diva” me llevaría a las aguas de despedida del juicio en el que vi a mi familia desmoronarse, al papá que no quiso quedarse, y el nuevo nombre, la nueva vida acercarse?
No tiene ni sentido, humanamente hablando, pero así exactamente es el Espíritu de Dios, hace lo que quiere con los que son de Él, cómo, y cuándo quiere. Y así el Padre tendrá a su pueblo.
Así su gloria se manifiesta.
Si has estado en entradas anteriores, tal vez recuerdes que tengo algunas condiciones médicas, que no puedo comer muchas cosas, etc. ¿Qué crees? Este mes introduje docenas de frutas y vegetales. Cosas que antes ni siquiera me gustaban y ahora me saben a mil sueños y cosas que durante un tiempo me sentía desesperada viendo cómo al comerlas todo se me descontrolaba dentro. Sanidad. El Padre que yo tengo sana. Sí sana. Su sanidad es la que sabe a mil sueños… tanto, que de pronto algo que no podía hacer ya, puedo hoy:
El tener verdadera esperanza de que esto que tengo delante no lo es todo, porque Él lo quiere todo, todo. Que un día tal vez pueda comer esas cosas que me dolió dejar, las que durante un tiempo sentí como castigo, las que al final le terminé entregando. Pero todas con Él, y que las que ya nunca más quiera, será porque Él llenó todo aquello en mí que las añoraba para morir poco a poco, y no hablo de muerte física.
El Padre que yo conozco, me prometió un día que con mis ojos vería la diferencia entre alguien Suyo, y alguien no suyo, más allá de aquellos malos que yo veía triunfar y escapar todo castigo… esta semana la empecé a ver; la diferencia.
Yo pensaba que un padre tenía que situarte en algo, lo mejor que pudiera dependiendo de sus posibilidades, para salir adelante. Poco he considerado creciendo, la importancia de la situación espiritual y almática y qué berrinches he hecho por la física… la material. Porque todos los padres a mi alrededor para hace un año ya habían bien situado a sus hijos de edades parecidas a la mía, muchos a costa de mi casa, pero esos son pormenores que ya no mencionaré, nunca más, y la yo de hace un año se dolía, gritaba enojada, por una vez más haberse perdido de algo en el orden de la vida. Si así hubiera sido, si hubiera tenido un papá aquí, no me habría tocado estar aterrada sumergida en las aguas de lo desconocido, una vez más, viendo a todos flotar lejos en islas llenas de gozo.
Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca.
Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová.
Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud.
Que se siente solo y calle, porque es Dios quien se lo impuso;
Ponga su boca en el polvo, por si aún hay esperanza;
Dé la mejilla al que le hiere, y sea colmado de afrentas.
Porque el Señor no desecha para siempre;
Antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias;
Porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres.
Lamentaciones 3:25-33
Yo crecí con ese verso, y muchas veces le dije al Señor que era muy duro conmigo. Esta semana, por primera vez en mi vida pude ver que de verdad hubo esperanza… mucho donde antes oraba enojada. Un instante de luz es el que le toma al Señor, uno solo, para traernos salvación. En uno de mis libros lo hablé sin saber bien lo que decía, lo llamé un “rayo de esperanza” si no mal recuerdo, en una de las partes donde todo se pone peor y no hay cómo resolver, o escapar. Mucho menos vivir, al final de todo. Toda esta semana, desde ese instante, he recibido rayos de luz en mi mente, los veo y recuerdo, y entiendo, y me siento tan amada…
Sí, un padre hace todas esas cosas de allá arriba, el asunto es que no todos pueden. Realmente solo uno, el mío. El Padre Eterno, el Padre de todas las luces en el cual no hay cambio ni sombra de variación.
No escribía hace unos días porque este mes ha resultado muy complicado, y todas las crisis han estado muy presentes en la superficie. Pero en el correr para al fin yo sola tomar las riendas de mi vida y solucionarlo todo, porque ciertamente debía haber estado lunática todos esos años atrás y realmente no me guio Dios, ni le interesaría mi caso, no como para salvarme, y todo lo que tenía en mis manos había sido una mentira, y todo alrededor, Él vino como ese rayo de esperanza. ¿Y qué hizo? Alumbró mi mente, mi corazón, y mis alrededores con su verdad. De todo lo que le reclamaba hace un año, porque no había hecho conmigo lo que el resto de los papás a mi alrededor, no, sino que hasta había dejado a algunos lastimar mi casa con tal de situar las suyas bien, realmente Él, y solo Él, había hecho algo agradable. Algo que a la larga significaría vida para mí, y muestra de que todos los otros timaron a sus hijas. Mi rostro se avergonzó delante de Él una vez más, porque una vez más noté mi hablar duramente contra Él. Ese que había prometido no volver a hacer. Aún ahí me tapó con su manto y no me dio frío. ¿Por qué es bueno para el joven pasar dificultades, llevar el yugo desde su juventud? Porque entonces… si el Señor no desecha para siempre, tal vez también siendo jóvenes, lo antes posible si nos rendimos a Él, empezaremos a ver esa multitud de sus misericordias; eso fue lo que yo vi esta semana.
Que el camino que esos padres terrenales dieron a sus hijas, ese que yo añoré y me hizo contender contra Dios, era mucho más bajo que aquél que Él me está dando a mí. Pero qué dolor ha cargado el mío mientras todos bailan y ríen. Esta semana toqué fondo con respecto a todo eso, les prometo que no estuve segura de dejarlo todo… sino que lo decidí. Dije, “Ya no más, ya no voy a seguir. Estuve mal, y todo lo hice mal. Tengo que resolver.”
¿Te cuento un secreto? El sábado de la semana anterior, en la noche mi mamá me llevó a dar una vuelta por el fraccionamiento. La luna era amarilla y gigante. Ahí, le di gracias al Señor porque había estado a mi lado en un día que se había perfilado desde el anterior para ser desgarrador. ¿Por qué? Pues mucha de esa gente que cuento arriba, misma que he mencionado en otras ocasiones había venido de lejos a hacer fiesta y festejo a los pies de mi ventana y yo no sabía cómo iba a sobrevivir tener que ver las islas llenas de gozo de la lejanía querer venir una vez más a deslavarse sobre mí. Humanamente hablando no podía más. Esa mañana Papá me dijo que no me escondiera, que abriera mis cortinas porque no había razón alguna por la que me debiera esconder, que abriera puertas y ventanas y cantara. Que le cantara a Él. Cuando menos lo noté, el evento había terminado y yo había sobrevivido.
Esa noche en el auto, viendo la luna ya con mamá, me sentí amada también. Todavía no iniciaba la semana en la que toqué fondo, pero sin saberlo, hice esta oración:
“Gracias porque puedo ir a ti. Correr a ti. Gracias porque me salvaste hoy… Papá, si un día no tengo fuerzas para correr a ti, ¿puedes prometerme algo? Que Tú saldrás por mí. Por favor, porque sería mi dolor más grande llegar un día a tu presencia y no poder entrar a abrazarte… no poder amarte ahí; así es como lo habré perdido todo.”
Y lo hizo, Cristo salió por mí esta semana antes de que yo lo perdiera todo. No tardó, no tardó nada.
No entienden ahora lo que hago, pero después lo harán.
Eso lo escuché cuando vi el rayo de luz inicial, y lo creo. Ahora veo un poco más y me es inevitable notar que empiezo a ver misericordia y que, si es así, entonces no queda nada salvo continuar viendo a mi Señor tener misericordia de mí, y de mi casa.
Compadecerse de nosotros, porque ya lo ha hecho y Él no cambia. ¿Por qué aquel camino es más bajo que el que se me ha dado a mí? No por que en sí tenga mayor calidad uno y el otro, no, sino porque uno tiene como respuesta y rescate un fuego humano que lo hizo todo por lograr lo que creía necesario, para sobrevivir, sin considerar a Dios; al Padre de todas las luces de quien viene toda buena dádiva y todo don perfecto. El otro, el camino más alto, es ese que un día empieza a reconocer que Él es la respuesta y en Él hay esperanza; y entonces esto que ha puesto a mi alrededor es algo donde estoy segura, porque viene de su mano. Llegar a ese día duele, sí, el llanto dura en la noche, pero eventualmente Él hace amanecer sobre sus hijos y…
Las delicias del Señor son muchas aguas, torrentes de aguas.
Los malos son arrebatados violentamente…
Los justos son restaurados en paz, y habitan la tierra,
Los que esperan en el Señor Jesús no son avergonzados, mas bien el Ángel de Jehová acampa alrededor de ellos y sus ojos están sobre todos ellos.
Él nos mira todo el tiempo.
Finalmente reconozco a mi Padre en medio de las capas de la realidad, y su brazo extendido sobre todas ellas.
…porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.
Lucas 15:24
Hace un par de años, me prometió que vería un sequedal ser convertido en campo fértil y después a ese campo fértil ser convertido en bosque… hoy, con todo lo que veo que ha posado a mi alrededor, su presencia misma, veo que habló verdad, y que realmente todo con Él es como la luz del día; solamente con Él.
-SFTS


Leave a comment