No han sido solo siete años — han sido casi diez.
Mi juventud entera.
Tenía tanto miedo que casi podrían haberme bautizado con un nombre nuevo.
Mayra Yanina —
Sheltered From The Storm —
Aterrada.Tantas cicatrices, tanto enojo…
He elegido el silencio últimamente.
Simple dolor nunca es suficiente, ¿lo sabías?
No, un corazón puede dejar de latir y uno subir hasta el cielo, a los pies del mismo trono de donde nos llamaron a existencia y la historia podía terminar ahí — o corazones podrían volver a latir, aunque ahora respire una nueva persona.
Él extendió sus manos y la Vida verdadera comenzó ahí.
Ha sido tan difícil, entender… hasta que abrí mis manos y rendí todo lo que me quedaba, hasta la última gota de temor, esperanza, y vida. [Encontré que — como sostenía esos aún — no bien podía tomar sus manos]
No me encuentro viviendo mis sueños, no los conocí. Si hubo alguno, se hizo polvo.
Pero mentiría si dejara la historia ahí, porque por cada grano de polvo, sobre cada ruina, Él dio algo nuevo:
Su propia Vida.
Llegué a pensar que mi corazón no se doblaría hasta donde Él parecía llamar, todo tan pesado e incierto… hasta que un día me pude sentar a su mesa. Un día pude comer de su plato.
Y sí, he visto, una y otra vez… sus manos cubriendo las mías. Siempre guardándome venga sol, lluvia, viento, o fuego.
Quise huir tantas veces, alejarlo, las mismas en las que Él salió detrás de mí para volverme a casa. Ahora ya no huyo.
Ya tampoco grito, ya nada duele tanto. No como lo hacía.
Al inicio, me imaginaba que alguien tan puro, tan limpio, tan bueno, no debería haber mirado en mi dirección jamás — como el resto del mundo. Nunca. No quería arruinarlo como suponía que habría de hacer. Estaba tan, tan rota. Y no tenía valor alguno, a mis ojos. Pero Él atesoró cada lágrima, y vio cada noche sin dormir donde me pregunté si acaso la vida misma valía la pena.
Supongo que esa es la vida para los que crecemos sin padre. Aunque Él se aseguró de que yo no viviera así.
Él caminó cada sendero que tracé.
Me cargó aún cuando yo… yo estuve desesperada por desaparecer — solo por verlo todo acabar.
Me sostuvo el tiempo suficiente hasta que dejé de forcejear.
Me llevó con Él, y nunca me soltó.Ahora, me parece un regalo como ningún otro — la idea de olvidar todo del pasado, lo haya visto bueno, o malo, porque Él está aquí, tiempo presente.
La vida se hizo Él.
Durante un tiempo temí el día en el que Él descubriera todo lo que yo era en verdad — temía que me dejara solita ahí. Pero lo hizo. Ver todo lo que era.
Y ni siquiera ahí se fue.
Le entregué todo lo que pidió, protegí lo que consideraba no tan malo, porque era sensato — y Él me amó ahí aún así. Y entonces le solté todo.Un día vi el sol salir por primera vez en mi vida, como si nunca hubiese visto la luz, sentí el viento en mi rostro —
Ya no estoy furiosa, y ya no quiero ver el mundo arder ni levantar mi espada contra las almas perdidas que rompieron mi mundo — Él se convirtió en mi mundo.
Nunca he volado demasiado cerca del sol, las alas son algo que jamás conocí. No pude salvarme a mí misma, y mi vieja letanía que cantaba ‘No soy, no puedo, no tengo’ nunca pudo evolucionar por sí misma.
Pero una nueva tocó a las puertas de mi corazón:
Él es.
Él puede.
Él tiene.Y la vida atada a sus manos es lo más preciado que he conocido jamás.
Valientemente, caminaré cada sendero que Él haya trazado.
– SFTS
Esta es Protegida de la Tormenta SFTS
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