Nota: esta entrada es larga, te invito a leerla con paciencia, son 50 minutos netos de lectura sin pausas. Aunque te tome horas, o días, y tengas que ir, meditar, atender a tus labores, y volver aquí, o te quedes a medias, termina de leerla. Lo importante no es el tiempo que tardes, sino que encuentres lo que tanto buscas. Con mucho cariño.
‘Hello Millstone, welcome press.’
Jueves, 16 de octubre del 2025.
Hoy se me terminó de romper mi corazón. Tuve un sueño.
Al principio, no reconozco mucho, pero pronto me veo en un vehículo móvil, en la parte de la cabina, y está oscuro dentro. Entra la luz pálida de una mañana aquí en donde vivo y al voltear veo a mi papá manejando. El sueño no es muy extenso, cuando lo veo automáticamente sé que me está llevando a algún lugar para dejarme, como hacía en mi adolescencia… siempre dejándome en algún lugar para nunca estar presente. Cuando sé que nos acercamos a donde me va a dejar en esa ocasión, avenida abajo, pasando frente a un antiguo centro comercial, sospecho que esto es como una de esas veces que conocemos como ‘la última’ de algo, y entonces me levanto de mi asiento, de lo que para cuando me fijo es un tráiler de carga, pero que atrás no lleva cargamento. Poniéndome de pie, ahí, es cuando escucho una voz recitando la frase de arriba, ‘hello millstone, welcome press.’ y entonces veo una rueda de carreta en mi mente, que viene dispuesta a aplastarme. Ahí es cuando entiendo, en medio del silencio de mi papá, que maneja y maneja pero hace caso omiso de mi presencia, que ahí a donde me lleva, es ese lugar doloroso donde yo no quería estar tras su partida de casa, pero que como rueda de carreta nos pisó aquí en casa, tal y como un trillo, para extraer algo nuevo.
Dando vuelta a la esquina, mi papá apaga el tráiler y se baja a sacar mi mochila como hizo tantas veces en la primaria… y me la entrega. Está flaco, como desnutrido en mi sueño… y ahí es donde caigo en cuenta de que tengo hambre; a lo que busco en la mochila, pensando en que algo de comer podría haber ahí. Mi papá ni siquiera me abraza, simplemente me da la mochila y me ve caminar a la puerta, y yo camino… sé a dónde caminar, y sé que no me va a seguir. Sin mucho trabajo, me reciben en la puerta de la que fue mi preparatoria y universidad, y sé que en cosa de poco encontraré al resto de mi familia, las que quedamos después de él; mi mamá y hermanas. No escuché nada más, salvo el rumor de que no había comido, y tuve la sensación de que me darían algo de alimento en breve.
Cuando desperté supe que en efecto el sueño había sido como una despedida porque casi nunca sueño con mi papá, pero las veces anteriores, aun en este tiempo, eran con él intentando caminar de regreso a la casa; como si verlo en los rumbos o calles por donde siempre volvíamos en carro, cuando era pequeña, después de haber salido toda la familia, indicara que todavía había oportunidad de verlo volver a nuestro hogar. [Y no me refiero al hogar físico.]
En el último sueño antes de hoy, como algunos otros, lo veía en la casa, pero siempre inquieto y preocupada yo siempre intento no pensar en que está por irse porque en verdad no quiere estar aquí; y que lo que eso significa va más allá de estas paredes, que tiene que ver con Dios que lo formó, con el edificador que nos había edificado como familia, hogar suyo. Pero en este sueño… no tengo memoria de otro sueño donde mi papá me devuelva a algún lugar y yo me baje triste, pero decidida a quedarme donde me está dejando, como si al otro lado supiera que me espera mi familia. Como si hubiese salido a buscarlo brevemente, una última vez, y ahora él me devolviera porque definitivamente no quiere venir. Y yo lo dejo devolverme a casa. Cuando en la entrada me preguntan las guardias si comí, recuerdo unas ralas hojas de lechuga y sé que realmente no lo hice, pero les digo que por ahí había habido ensaladilla. Ahí me ofrecen algo… sé que es un sueño de este tiempo porque me ofrecen un alimento de los muchos que no como y entonces rechazo la oferta… y quedo como esperando para que lleguen por mí. Es de camino, unas calles antes de que lleguemos a donde mi papá me deja, que sé que aunque no venga él, todo va a estar bien a causa del Señor. De mi Señor Jesús, y llego en paz, por eso antes de despertar, espero en paz a que vengan por mí aun sin haber comido en no sé cuánto tiempo. Y sé que vienen por mí, y quién va a llegar. Mi Señor.
Sin embargo, mi corazón se rompió por lo siguiente:
al despertar noté que era tan poquito con lo que me bajé del tráiler y estaba tan triste al mismo tiempo, antes de lo de la comida… pero después capté lo poquito que tenía mi papá. Y más duele porque sé que eso no era lo que el Señor quería que él tuviera… y por querer o no, me acaba ver que mi papá no esté con Él y tenga tanta pobreza. Supongo que después del enojo esto es lo que hay; la certeza del dolor. Pero el dolor también lleva a casa.
Ese dolor me llevó a casa.
‘Hello Millstone, welcome press.’
‘Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará de tan gran muerte…’
‘Estos son los que han salido de la gran tribulación y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven de día y de noche en su templo, y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. Ya no tendrán ni hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.’
tribulación – thlipsis, propiamente, presión de algo que estrecha, que roza,
un lugar estrecho y limitado.
Tribulación, enfatiza la presión interna que
hace que uno se sienta encerrado, restringido, sin opciones
‘He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.’
‘He aquí yo hago nuevas todas las cosas.’
‘Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas.’
‘Hecho está, yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré se Dios, y él será mi hijo.’
‘Pero los cobardes, incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.’
‘El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía. He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último. Bienaventurados los que lavan sus ropas para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas de la ciudad.
Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquél que ama y hace mentira.
Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy las raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.
Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye diga: Ven.
Y el que tiene sed, venga; y el que quiere,
tome del agua de la vida gratuitamente.’
Cada que llego a estos capítulos en Apocalipsis, como del 18 en adelante, últimamente, entro en un estado de asombro, porque en realidad todas las respuestas sobre nuestro propósito y existencia como hijos suyos… están ahí; todas las respuestas del mundo. No hay nada que sea necesario agregar. Es como si estuviéramos muertos, aún respirando, y por eso el Señor nos llama Nekros; y después, dejándolo acabar con toda nuestra alma y sus ideas, miedos y vergüenzas, o sea separándonos y haciéndonos morir al mundo, donde parecemos vivos aún cuando Él nos llama Nekros… ahí, ahí encontráramos la Vida, y Él nos levantara con Él para no vivir así la muerte segunda.
¿Ya me adentré demasiado sin explicaciones? Vamos a ellas, pero regresa tantas veces necesites a este párrafo arriba, hasta que le encuentres sentido.
Verás, quedan diversos sujetos en la ecuación de estos tiempos, los que son esposa de Cristo, los que fueron pueblo suyo pero eligieron dejarlo y olvidarlo, que se sacian de la sangre de los santos y ocasionan asombro al mundo para hacerse parte de este, (santos = esposa de Cristo), y los que adoran a la bestia, fieles participantes de su sistema (el mundo); depredadores espirituales, hechiceros, fornicarios, homicidas, idólatras, y los que aman y hacen mentira. No olvidemos también que están las naciones, tribus, lenguas, que elegirán adorar a Cristo… que se convierten en su esposa. Hubo un viernes hace como un mes, cuando mi mamá leyó unos de los capítulos iniciales de Apocalipsis, y como por generación espontánea yo noté que en medio de los ratos de adoración celestial, después de enviar las cartas a las iglesias en Asia, aquello que ocasiona al Señor subir al trono con el Padre y tomar el rollo, del cual nadie podía abrir los sellos salvo Él, por haber hecho toda la obra que hizo (La de entregarse por nosotros y haber vencido a la muerte para siempre, y resucitado por ello), cuando el Cordero Inmolado, o como dice ahí, el león de la tribu de Judá, la raíz de David, abre los sellos, que son juicio tras juicio, y visión tras visión de ellos de ahí en adelante, lo hace en medio de un instante en el que son mencionadas las oraciones de los santos dentro de las copas de los seres vivientes que lo adoran, ellos se postran ante Él, y lo adoran, cantando ‘Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.’
Si lo lees deseando entender lo que está pasando en la escena, es como si se estuvieran postrando a presentar las oraciones de los santos, y por eso adoran así, y continúan, ‘El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. 13 Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. 14 Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.’ y después el Señor abre los sellos.
Para un escritor este es un momento clave, que responde para el resto de la lectura la siguiente pregunta, ¿qué pasa? ¿por qué están haciendo como están haciendo todos los involucrados? Si consideramos que después de hablar seriamente con las iglesias, le son presentadas las oraciones de los Santos al Cordero Inmolado, y en adoración a Él se entregan los ruegos, y Él toma el libro y abre los sellos… ¿no da la sensación de que todo lo que pasa después, todo lo que Juan ve, son explicaciones, consecuencias o pagas para cada uno de esos ruegos de los santos? (Proseuxé, es la palabra para ruegos en ese capítulo, que significa un lugar de oración o para oración, en específico era un vocablo griego utilizado por los judíos para aquellos lugares donde probablemente no había sinagoga) ¿Sabes que a la letra, no quedaron sinagogas para los santos desde que el Señor dejó la tierra y dio inicio al nuevo pacto, después de su muerte y resurrección? Y luego vengo aquí y me topo hoy, con ese vocablo. ‘a place in the open air where the Jews were accustomed to pray, outside of those cities where they had no synagogue; such places were situated upon the bank of a stream or the shore of the sea, where there was a supply of water for washing the hands before prayer’ o sea, un lugar donde se hacía oración donde no había templo; fuera de la ciudad. Interesante, ¿no? Así, parece que todas las visiones en Apocalipsis, desde los sellos hasta la caída de la gran Babilonia y el castigo de la Bestia y sus compañeros, son las respuestas a nuestras oraciones, esas que emitimos constantemente, que le han sido presentadas una y otra vez, a cada momento, como hijos suyos que salimos de la ciudad, de en medio del sistema, buscando beber de Él y rogando ver su gracia y misericordia… y entonces Él hace mucho al respecto, todo lo cual no entendemos.
Por eso lo adoran en la introducción atribuyéndole todo el poder, por ejemplo.
Hacia el final, podemos ver que de todos los grupos que quedan son hechas diversas cosas, y como un resumen muy general, intentaré anotarlas:
Para los que hacen mal en injusticias, los poderosos, los moradores de la tierra que tienen su luz, su agua de cisterna, y sus fuegos, sus justicias (torcidas) y sus almas bien vivas y llenas de todo lo que busca sustituir al Dios verdadero: dolor, opresiones demoniacas (langostas de Apocalipsis 9, énfasis en el 9:7, 17) y muerte eventual, después de tales tormentos.
Luego, viene el librito que Juan se come, uno que le sabe dulce, y después amarga su vientre; son letras que lee, ese devorar es ‘tomar los contenidos enteros en su alma, digiriéndolos’ y de lo leído proviene el dolor en su vientre.
Amargar – Pikrainó, de pikros,
una suerte de visitación de amargura o dolor por lo leído.
Y ahí, Juan ve visiones como la de los dos profetas, los dos olivos que testifican del Señor y tanto así que irritan a los moradores de la tierra, que los matan, y a quienes el Señor levanta de los muertos, haciendo a los moradores de la tierra aterrarse de ellos. Los que después, como a Juan, llama a sus alturas a ver desde ahí su juicio, terremotos, relámpagos, voces, truenos, y granizo.
‘Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.‘
Luego, salen a escena las mujeres, el dragón, las bestias, de los cuales ya hablamos, y cuyo fin es el mismo que los anteriores fines de cada impío: condenación eterna, para ellos y todos los que se pongan de su lado. Todo aquél que tema al Señor, es llamado a no adorar a la bestia sino al Señor, a Dios que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de aguas. Tormento, ira, falta de reposo, se prometen para todo aquél que adore a la bestia, a su imagen, o reciban la marca de su nombre.
‘12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.13 Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.’
Y aquí, empezamos a hablar del otro tipo de porción, con estas palabras destacadas: Bienaventurados los nekros que apotneskó en el Señor. Aunque ambas palabras las anotan en español usando la misma, muertos que mueren, no es así en griego. El nekros es el cuerpo muerto, misma palabra que Jesús utilizó para decirle a uno de los que querían seguirlo, pero tenía que enterrar a su padre que había muerto, le dice, ‘deja que los nekros entierren a sus nekros’ . La palabra nekros tiene dos lados en su vocablo, los muertos que ya son un cadáver, y los muertos que respiran; todos aquellos que no lo siguen. Pero apotneskó, no es lo mismo, aunque bien es muerte también. Es un tipo de muerte que se ocasiona por la separación de algo, como decir, morí a esto u lo otro. Me aparté irremediablemente, de la vida, por ejemplo. Separarte de la vida en el Señor… ¿a qué te suena?
‘ Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.’
Tal cual, se comprende que nos están llamando, de en medio de los sellos, trompetas, y visiones, a morir en el Señor. Y eso nos hace dichosos. Ya no es solo a la estrechez a la que nos llaman, sino a morir completamente, en Él. Y luego… la tierra es cegada. Es el derramamiento de sangre más violento de la historia del mundo; otra vez, juicio a causa de la maldad, este verso tiene su paralelo profético hablado por el profeta Joel cientos de años antes en Joel 3:13. Juicio específicamente fuera de la santa ciudad. De ahí, Juan ve las siete plagas postreras, las últimas, donde se consuma la ira de Dios. Pero lo primero que ve ahí, es a los que habían vencido pacientemente a la bestia, a través de la fe de Jesús, muriendo por no haber podido comprar ni vender ni haberse sellado, muriendo apotneskó: ahora adorando a Dios, porque SABÍAN que el único que redime es Él. Y suceden las siete plagas para el resto de los que sí cayeron: para los que adoraron a la bestia heridas supurantes ¿contaminadas? ¿como si toda vida estuviese ya siendo extraída del individuo, y oliera feo? ¿Como si esa herida viniese de haber sido atraido a aquello que te cortó?
Pues la palabra ahí usada para úlcera es helkos –
una llaga, ero tiene raíz de helkuo,
que propiamente es inducir, y enfatiza
el poder que tiene la fuerza de atracción.
Hay juicio también para los que derramaron sangre de los santos, convirtiendo algunas copas las aguas en sangre y muerte, para que los moradores de la tierra beban eso. Hay juicio para los que tenían su luz propia elegida donde confiar, el sol, que se les voltea y los empieza a quemar, y hay juicio para la misma bestia, convirtiendo su reino en tinieblas y dolor, y juicio hasta el fondo de todo. Juicio cuyo motivo era buscar el arrepentimiento de los que lo viven, pero que ni con todas las plagas enviadas se arrepintieron y más bien continuaron aborreciendo a Dios. (Ap. 16:9, 11)
Pero en medio del juicio, el Señor avisando que viene pronto, todavía, todavía, y luego otra vez, relámpagos, voces, truenos, temblores de tierra, y todavía quedan las visiones concernientes a la gran Babilonia. La gran Babilonia, la Ramera, madre de todas las abominaciones cae, en resumen, como piedra de molino aventada al mar. Esta es la que en algún momento el Señor llama mujer, esposa, que en el post anterior expreso la sospecha de que es el pueblo que solía ser su esposa, al que le da carta de divorcio hace mucho, porque no lo ama, y no lo quiere cerca. Todo aquél que en su lugar, se embriaga de hacer tropezar a los santos y matarlos, los que sí son la esposa de Cristo. Esa mujer está posada sobre la bestia, con lo cuál, bien lo adivinarás, cae ella también, y el Cordero los vence a todos… por ello avisa claramente el Señor a su pueblo que salgan de en medio de ella, y que no participen de sus deleites (pecados) para que no participen después de sus plagas. (Ap. 18:4)
Toda la lectura de Apocalipsis mapea una espiral ascendente de pagas por el pecado, todo lo que Juan empieza a ver después de que el Señor abre el libro y sus sellos.
Uno de los más graves problemas del ser humano con Dios es que nunca está cuando lo necesitamos, pero, en la realidad, sí está. Está presente para todos los que han sido anotados en el Libro de la Vida del Cordero; aquellos que aman la Luz más que las tinieblas y entonces se exponen a esa, a Él, aún si duele ser metidos en un horno que nos queme y purifique delante suyo. Para los que aman más las tinieblas, se entiende que el Señor se manifiesta en juicio, para los malvados a ver si se arrepienten, o para acabar con ellos definitivamente como empieza a hacer en esos capítulos más avanzados del libro, y paga, y paga, y paga, como promete al principio del libro, por las obras, paga así en los pasajes del 16 en adelante. Hace todo lo que tiene dispuesto para que los malos no vivan, no sepan de Él, no lo tengan. Ya no puedan siquiera morir para dejar de sufrir, o hacer bien. Y ahí, a partir del 19, es que es tan difícil explicarlo, el libro a la verdad no tiene qué se le pueda agregar, y sí lo dice todo… y Él puede explicarlo. Cómo me gustaría que lo abrieras con fe y no con doctrina; con su Espíritu y sin palabras de tropiezo. Aún las mías. Pero después de esas pagas, vienen enlistadas las de los santos, hermosos galardones:
Para los que lo buscan, vida, aún después de la tribulación (esa estrechez de la que habla el pasaje 7:14).
¿Vida? ¿Pero no ya nos habíamos muerto en Él?
Apothneskó.
Todas las veces en las que los malos mueren, en los sellos, trompetas, todos, las vidas son ‘psyches’ que no son como tal la vida física, sino el alma. Esa que busca sentido y se aferra a lo primero que se lo dé para vivir un día más. Aquella vida a la que nos referimos cuando en español decimos ‘no tengo vida’. Esa, esa interna, que nos marca el sentido o el sinsentido en todo, por la cual lo entregaríamos todo y nos sabemos perdidos si algo falta, aún si no sabemos qué. Todas las veces que habla de sol, o de agua, o luz, habla de palabras cuyas raíces llaman a considerar la idea de luces elegidas como si fueran la respuesta a nuestras penurias, como las respuestas que cada uno se da para continuar con su vida, esa vida que intentamos llenar cuando no soportamos más los vacíos, para la cual nunca nada es suficiente y siempre queremos más. La ubicas, ¿no? Tu psyche. Por eso los juicios son echados a las aguas, al sol, a los ríos, y por eso los resultados son siempre amargura para los hombres que beben o se alumbran de estos. Una ‘psyche’ viva, es la idea opuesta del muerto que decide morir en el Señor, es nekros, el tal, pero por permanecer creyendo que está vivo, esa psyche, estará firmada a morir sin el Señor. Separados de Él, morimos separados de Él por intentar encontrar las respuestas en el mundo. Y separados del mundo…
Ah, sí, vida. Encontramos Vida. [Vida donde ese pozo que parece hoyo negro, que nunca jamás se sacia, queda como un viejo recuerdo, lejano.]
Después de esos capítulos Juan ve a la multitud cantar, ‘¡Aleluya! Salvación, y honra, y gloria, y poder son del Señor, Dios nuestro; porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella.‘ Como si una o millones de oraciones hubiesen sido al fin respondidas. ‘¡Aleluya! Y el humo de ella sube por los siglos de los siglos.’ Como si fuera algo quemándose en continuo.
‘Alabad a nuestro Dios todos sus siervos y los que le teméis,
así pequeños como grandes.’
‘¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado…’
Pero, ¿vida? sí, a este punto todavía no podía creerlo, pero mira, mira lo que dice después:
‘Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.’
¿Cómo nos vamos a vestir de acciones justas si ya fuimos recogidos al cielo? Hay una cosa que sé, y es que allá, esas ya no son necesarias pues ya volvimos a Él y eso indica que ya pasamos la prueba. Pero si seguimos aquí, reteniendo el testimonio de Jesús… Esa muerte de la que habla Apocalipsis, es siempre la muerte del alma, las psyche muriendo, tal y como morir a este mundo como Pablo lo dice tantas veces.
‘Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.’ Jeremías 2:13
‘He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y os rodeáis de teas; andad a la luz de vuestro fuego, y de las teas que encendisteis. De mi mano os vendrá esto; en dolor seréis sepultados.’ Isaías 50:11
Morir sin dejarlo, caminar una estrechez tal, que nuestra alma fuerte muera a toda luz, toda tea, toda agua, toda redención que imaginemos factible y viable, temiendo, como Pablo, aún perder la vida física, pero que muramos a todo ello aún así… para verlo a Él levantarse y levantarnos un día, aquí en la tierra… al son de sus mismas palabras que oró, porque esas sí las oró:
‘No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.‘
Amados hermanos míos, no estamos llamados a dejar la tierra hasta que cumplamos los días que Él nos anotó, y ni todos los ejércitos de Satanás pueden perseguirnos para matarnos y triunfar en el esfuerzo, David lo dijo, ‘no he visto justo desamparado ni su descendencia que mendigue pan,’ no es el aliento de vida lo que debemos proteger o por el que debemos temer, sino el cargar su nombre con fidelidad y valentía. Satanás podría aún matarnos, como a mí en mayo del 2023, y el Señor regresarnos aquí si no hemos terminado.
Ya no hay que pensar en el Apocalipsis en términos de ‘a ver a qué hora me matan o llega el tren del arrebatamiento a salvarme’ porque hay toda una obra caída a la que sí estamos llamados, y si no sanamos, y si no volteamos a ver la vida que tenemos en Cristo, sí podemos perdernos para siempre. Y esa obra tenemos que levantar y dejar de estar en el lugar incorrecto, creyendo que estamos en el correcto. Veamos la vida con Él así, lejos de un futuro apocalíptico, como un presente continuo donde decidimos si morir en Él y vivir, o vivir en el mundo y morir eternamente; para que Satanás ya no se burle de nosotros, para que volvamos a vivir una vida llena de poder de Dios, y de su testimonio, y de su conocimiento y fe. Si para llegar ahí nos surge la necesidad de al fin rendir completamente nuestra psyche, y perderlo todo, todo, en nombre de Él, ya estamos del otro lado, solo falta dejarnos vencer por su mano, para que esta nos reconstruya también. Una habitación con Él, aquí, el tabernáculo suyo en medio de nosotros, es la herencia final. Es aquello a lo que aspiramos los que lo miramos desde aquí; que en un mundo que es Babilónico totalmente, que ama las tinieblas y no la luz, que querría matarnos porque le incomodamos con nuestra luz, que es Cristo, podamos voltear a verlo como dice Isaías 33:
‘¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas? 15 El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala; 16 este habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le dará su pan, y sus aguas serán seguras.17 Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos. 18 Tu corazón imaginará el espanto, y dirá: ¿Qué es del escriba?, ¿qué del pesador del tributo?, ¿qué del que pone en lista las casas más insignes? 19 No verás a aquel pueblo orgulloso, pueblo de lengua difícil de entender, de lengua tartamuda que no comprendas. 20 Mira a Sion, ciudad de nuestras fiestas solemnes; tus ojos verán a Jerusalén, morada de quietud, tienda que no será desarmada, ni serán arrancadas sus estacas, ni ninguna de sus cuerdas será rota. 21 Porque ciertamente allí será Jehová para con nosotros fuerte, lugar de ríos, de arroyos muy anchos, por el cual no andará galera de remos, ni por él pasará gran nave. 22 Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará. 23 Tus cuerdas se aflojaron; no afirmaron su mástil, ni entesaron la vela; se repartirá entonces botín de muchos despojos; los cojos arrebatarán el botín. 24 No dirá el morador: Estoy enfermo; al pueblo que more en ella le será perdonada la iniquidad.’
Esas en rojo son algunas de esas acciones justas de los santos, algunas otras puedes verlas en Salmo 15, de lo que puedo recordar ahorita. También revisa proverbios 6 y los 10 mandamientos en Éxodo 20, estos dos versos compáralos y cotéjalos casi como paralelamente, para ver si notas algo interesante.
Ya sé que la idea de morir es difícil, y más el miedo a hacerlo… y rendir la vida al Señor completamente asusta por eso, porque corremos el riesgo de que nos mate, ¿no? Pero si matarnos fuera su plan, y hago énfasis en que Él jamás, jamás, planearía una matanza masiva para los suyos a ver lo sí lo amamos, y que Satanás no puede tomar vida alguna por voluntad propia, a menos de que esa le pertenezca ya… ok, si matarnos fuera su plan ya lo habría hecho hace generaciones. No es ese su plan, su plan es que lo conozca todo el mundo, y se vuelva de sus malos caminos, de sus dudas, confíe en Él y lo deje reformar su Vida a algo que realmente lo sea. Vida, es decir. Que ya no vivamos cautivos y presos del mundo, de Satanás y su sistema y sus principados de muerte o bajo potestades y regiones de maldad; que pisoteemos, en realidad, a toda serpiente y escorpión a través de Cristo, que nos saca de tinieblas a Luz. ¿Y por qué todos los mártires? Porque sí, algunas veces hacer su obra, servirlo, puede matarnos. Pero hago énfasis en que no son sus planes que nos elije para probar nuestro amor, sino el resultado de servirlo, y del diseño de cada persona; no todos vamos a los mismos lugares ni hacemos lo mismo para su Reino y cada quién empieza a conocer con Él su propia porción. Aún Esteban vio el cielo abierto en el lugar donde entregó el aliento, y todos los mártires con él. Todos ellos miraron al Señor y cumplieron cabalmente sus días, fueron ocultados, protegidos, guardados y sostenidos, todos ellos, para hacer la obra del Señor y Satanás no ganó con ellos porque cada uno hizo su obra antes de morir, testificar de Jesucristo a un pueblo que no lo iba a querer, a un pueblo duro. Pero los que los mataron también murieron y esos no vieron el cielo abierto si no se arrepintieron de sus obras y dejaron al Señor limpiarlos de todo pecado y santificarlos. Y los que oyeron sus palabras, que estaban destinados a volver a Cristo, volvieron a Cristo. Esos sanaron y vivieron.
Y todos ellos allanaron las calzadas para que tú y yo escucháramos de Él hoy, ¿qué mejor porción hay que esa? ¿Vivir y morir con Él? Y en Apocalipsis están todas las claves para esa vida, y si no te rindes, si tienes paciencia y guardas la fe de Jesucristo, su testimonio… lo vas a ver. Vas a verlo triunfando en tu vida como ese Pan del Cielo que nos hace vivir para siempre. Una porción y una provisión que trascienden el orden de este mundo, y que por ello no pueden medirse en los parámetros de este mundo, sino en:
Ser sanados
Ser librados de tormentos y opresión
Tener paz
Hacer justicia
Conocer su misericordia, que nos de vida en tiempo de hambre
Que nos visite si estamos solos y hallemos consuelo
Que nos lleve en sus alas, nuestro Sol de Justicia, y ahí encontremos salvación
Que conozcamos sus tiempos, que nuestros tiempos descansan en sus manos y Él hace todo lo que Él quiere, pero que para sus hijos eso significa comer cuando el mundo dice que muramos de hambre, vestir, cuando el mundo dice que andemos desnudos y desamparados, tener casa, cuando el mundo dice que conviertan toda nuestra heredad en escombros
Continuar respirando cuando las burlas, abandonos y maltratos, ultrajes y golpes de los que nos rodean se levantan furiosos para asfixiarnos
Y volver a sanar, para olvidarlo todo eso un día y solamente verlo a Él
Estar seguros en nuestra entrada y salida
Gozar de la promesa de un futuro y una esperanza, aún si nos encontramos atrapados en Babilonia
Pan en el desierto, sus palabras convirtiéndonos de nuestra maldad en hijos suyos
Insumos físicos que duran más de lo designado
Cuentas que se pagan aún sin haber nosotros generado todo lo que planeábamos o necesitábamos
Terminar todo lo que le era necesario sin haber recurrido a otros, ni por economía, ni por habilidades, su voz, sus manos, moviéndonos y habilitándonos
Su consejo librándonos de baches difíciles y enseñándonos cómo vivir
Pagarle al césar lo suyo sin que eso nos corte de la existencia, sino con fe y obediencia, y mucho más que todavía ni conozco.
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‘Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino Él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.’
Él vence en esa parte y los poderosos caen para siempre, así como los más pequeños y todos en medio de los que contienden en su contra.
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Todo esto empezó conmigo hace cuatro años sufriendo un final de octubre como pocos, despertando llorando porque había soñado que la familia de mi mamá nos estaba quitando toda esperanza de sobrevivir aquí en la tierra; estaban vendiendo la fábrica de mi abuelito. Para mí, la falta de dinero ha sido pan de cada día creciendo; hay lo básico con trabajos y miedo pero nunca más, siempre menos que mis pares como si así tuviera que ser, con ellos restregándonos en la cara como así era. Después de que mi papá dejó de proveernos como cabeza de familia, del negocio que había tomado de mi mamá, apropiándoselo injustamente para sus mujeres y comidas, nos ayudaban un poco mis abuelos… si querían y estaban de ánimos. Allá con sus otros hijos no, ellos tomaron como y cuanto pudieron y siempre estuvo bien. Pero hasta un año antes de ese sueño que me despertó a fines de aquél octubre, había sido obra de Dios y un milagro que mi mamá encontrara un cliente que nada tenía que ver con nadie ellos para hacernos pensar que los problemas económicos en nuestras vidas podían llegar a su fin, y cortada esa obra prematuramente (no duró ni un año), ahora matar el lugar que abría la posibilidad de cosas como esa, aunque esa ya estuviera muerta… fue horrible. Era muerte pura, y muerte más porque todo lo que habíamos intentado aquí en casa para no terminar viviendo debajo de un puente estaba probando ser inútil. Eso, es lo que la gente que no vive pérdida como aquí lo hemos hecho no entendió nunca; como la parentela materna. Que para nosotros siempre, desde que mi papá se fue, todo se hizo de vida o muerte… y todo siempre era para sobrevivir- nunca vivir, nunca disfrutar. Siempre miedo y dolor, nunca libertad y alegría, o ligereza en los días. Han sido muerte estos cinco años por eso, porque toda posibilidad a nuestras manos para no terminar en el puente nos fue denegada. Afuera, no les había sido suficiente quitarnos lo poco que habíamos podido hacer en toda una vida, tras el abandono de mi papá, viviendo en una casa cara de mantener, una vida en un pueblo que no podíamos imitar, saliendo con carteras vacías y contando moneditas para poder ir a la escuela y pagar el estacionamiento, de un carro que me cargaba tener porque no podía ni pagarle el mantenimiento y cómo buscaba trabajo ya en esos tiempos, y qué enferma estaba, y cómo me decían que ‘no’ en todo… y esa última esperanza, que ya de cualquier manera nos habían restringido un año antes, ahora la estaban matando. Y así desperté del sueño, llorando, diciéndole al Señor que sabía que estaba presente, ‘De todas maneras van a vender’. En ese sueño yo lloraba sin esperanza, y así me pasé los años siguientes. Cinco años llevo buscando una economía para no ver mi casa sumida en la miseria, y eso, para mí, ha sido la muerte. Muerte porque no podemos, pero tampoco encontramos. En esa ocasión, no hubo respuesta como hubiera deseado, ‘¡No! ¡No los dejaré vender!’, o, ‘¡Pero confía! ¡Yo les daré mejores y nuevos negocios!’ no, su respuesta fue, ‘Tú eres mi especial tesoro,’ y todo esto empezó ahí, un viaje estrecho donde aprendí que, sin todo eso, Dios nos sigue cuidando en la casa que nos dio, comemos, con poco y hasta con sus ultrajes actuales siempre nos alcanza, y a veces ahora, a causa del reposo y el conocimiento de su amor para con nosotros que ha eliminado casi totalmente el miedo… podemos jugar y reír en Él y con Él. No soy un mártir como Esteban, porque sigo viva sobre la tierra de los vivientes, pero cada año hasta este me ha sabido a muerte; conozco bien su sabor, y peor, nunca cumpliendo su cometido pero sí atormentándome siempre, junto a mi casa. Por ello esa frase del tesoro se convirtió en un misterio que quise descubrir, y buscando, con poca fe y pocas fuerzas, encontré un pilar que me permitió no morir aunque la espada rompió mi alma para siempre. Ahí, donde lo perdí todo, fue donde empecé a vivir en verdad:
‘Diferencia entre el justo y el malo:
13 Vuestras palabras contra mí han sido violentas, dice Jehová. Y dijisteis: ¿Qué hemos hablado contra ti? 14 Habéis dicho: Por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos? 15 Decimos, pues, ahora: Bienaventurados son los soberbios, y los que hacen impiedad no solo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon.16 Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre. 17 Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve. 18 Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.’ Malaquías 3:13-18
Esto, es lo que intento explicar con todo esto, que la vida no se mide en si tienes dinero o no, o en dónde vives o cuántas cosas puedes hacer o tienes, eso no es triunfo, y eso no es sí tener vida. Tampoco lo es salir, o entretenerse, o vivir los deleites que el mundo ofrece y no detenerse. La vida se mide en cómo la vivimos con respecto a Cristo, y tomándolo en cuenta: si acaso distingues entre lo bueno y lo malo, o te hace falta pasar un tiempo como Él comiendo solo miel y mantequilla, si acaso has sido formado correctamente, aún si para ello fuiste formado en horno de aflicción, si sabes de qué Espíritu eres y simplemente te vas de donde no te reciben con paz sin pedir fuego del cielo, si lo dejas a Él tomar venganza y pagar a cada uno conforme a sus obras y te guardas de hacer mal, si huyes de los sobornos, o de la mentira, si no quieres oír siquiera de derramar sangre inocente, si lo tomas en cuenta y sabiendo que Él se humilló hasta lo sumo, siendo el Rey de reyes, hermoso, haciéndose hombre y muriendo por ti y por mí, sirviéndonos siendo el mayor, si servimos en manera alguna a su nombre… Si nos mira con agrado y de verdad le somos una ofrenda con olor fragante, no un morador de la tierra más con una herida maloliente. Y ahí, veremos el éxito y la vida. Ya no solamente la vida ‘psyche’ sino la vida ‘zoe’ que es la física. Vamos ahí, y terminamos:
‘21 Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio.22 Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. 23 La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. 24 Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. 25 Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche. 26 Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella. 27 No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.’ Apocalipsis 21:21-27
‘Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. 2 En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. 3 Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, 4 y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. 5 No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.’ Apocalipsis 22:1-5
Los dos ‘vida’ que salen en estos versos, son zóé – la vida física y espiritual, cualquier vida humana. El estado de uno que posee vitalidad y es viviente.
Árbol, del árbol de la vida, opuesto a la palabra de siempre usada para árboles, que solía ser dendron, aquí es xulon – árbol, madero, cepo. Cruz, toda cosa hecha de madera, la base de un arbol utilizada para sostener la barra horizontal de madera en una cruz para crucifixión.
‘ Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. 11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. 12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.’ Isaías 53:10-12
⭡ ¿Algunos de los frutos? ⭡
El madero, ese árbol, es ahora la cruz donde fuimos rescatados, y esos despojos… vamos a las hojas del árbol:
Hojas, phullon – hoja, raíz phulé – tribu, tribus, linajes, pueblos.
Sanidad, therapeia – curación expresa del retroceso de la propia condición física (enfermedad, dolencia), el cual conlleva la plena responsabilidad de servir completamente al Señor después o a través de ella. Servicio de uno a otro. Familia. Raíz, therapeuó – sanar o revertir alguna condición física para que alguien pueda realizar su potencial, tratar, atender, cuidar de.
Naciones, ethnos – gentes, las naciones (a diferencia de Israel), gentiles, costumbre, cultura, propiamente un grupo de personas unidas por la práctica de costumbres similares o que tienen una cultura en común; generalmente se refiere a los gentiles no creyentes.
Ok. Y aquí me detengo para terminar:
Nuestra razón de ser, si realmente somos de esos suyos, vestidos de obras justas, es ser de sanidad para los demás a causa del madero por el cual tenemos vida hoy.
Por eso tengo que dejar, en mi caso, a esta altura de mi carrera, el enojo atrás, y el miedo, y el sinsentido de salvarme o a mi familia, ¿ves? Porque, ¿quién va a sanar con mi servicio, a causa de Cristo, si lo raspo con mi aspereza? La aspereza que se me generó de 30 años de terror, desde antes de que mi papá se fuera, porque sabía que se iba a ir.
Pero así mismo tienen que dejarse sanar primeramente por Él, salvar, todos los que dicen servirlo, a quienes Él mismo separa entre buenos y malos. Así tenemos algo que dar a las naciones y no la noción de que nos deben servir porque nosotros nos podemos acercar a dios, como es el sistema eclesiástico hoy en día.
Y ese, es el secreto de Apocalipsis, que está ahí escrita hasta nuestra razón de ser, junto con el orden de todo y todas las advertencias necesarias para triunfar; para no perder a Cristo, buscando ganar el mundo. Y si desechados por el mundo, vivir aún así hasta que Él nos llame de vuelta a casa. Que, por vivir en Él, de nosotros fluye porción suya para otros también.
A mi papá, desde hace un año [aunque me parece que hace un año lo confesó pero siempre ha sido así] ya le da flojera leer lo que escribo, y nunca ha pensado que para el primero que escribo ha sido para él, porque el odio con el que me etiquetó hace un año es realmente amor, porque yo quería que él sanara y no solamente mi casa, para verlo vivir y no solamente nosotras, como cortados y separados para siempre. Espero sus aguas sean frescas y un día le lleven a Cristo. Espero su pan sea maná los suficientes años para que él lo vea. Aún si no son estas palabras.
A mi familia materna, la bendigo desde lejos, esperando verlos caer de este lado de la separación un día, en medio de los buenos, aunque muramos vez tras vez… sabiendo que aunque tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, era para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará de tan gran muerte…
A mis compañeros a lo largo de la vida, siento no haber sabido lo suficiente en esos tiempos para haberles sido de sanidad, pero, como conmigo, les hablo esto: Cristo vino a mi vida sin que nadie del mundo se parara en la brecha a salvarme, y todo lo ha hablado para sanarme. Oro por que se les presente a cada uno de ustedes, y quizá pueda verlos yo, en otra isla, un día nadando con Él… carne de su carne, uno solo con Él. Él se paró en la brecha.
Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa, tú sustentas mi suerte. […] Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos y es hermosa la heredad que me ha tocado; bendeciré a Jehová que me aconseja y aún en las noches me enseña a mi consciencia, porque está delante de mí, porque está a mi diestra, yo no seré conmovido.
Ese dolor, que no tiene por qué enojarme ya, esa angustia y esas dudas y miedos, fueron un trillo para mí; como lo fue crecer en la desolación del que no tiene padre, porque conocí al más alto, a la roca más alta que yo; a mi Padre que está en el cielo. Todos esos fueron lo que permitió que necesitara yo al Señor y clamara, quebrantada, en dolor, trabajada y cansada; y su respuesta ha sido cómo me ha permitido ir pasando la vida, dejando atrás lo que era; el pan roto de cada día, que Él transformó en maná del cielo que me ha dado vida por la cual escribo hoy esta larga carta; no pudiendo haber ido a ti porque ni te conozco, como Pablo, triunfando porque ya está asentado en papel y sé que te va a llegar. La rama se quebró, y mucho más se acabó, pero esa estrechez ha lavado mis propias vestiduras y lo hace cada día, en el recuerdo, y en el presente. Y es por ello que puedo mirar a donde Él está hoy y tener esperanza ahí, para cada día. Esperanza de acudir a su trono cada día, y beber de la fuente de agua viva, gratuitamente.
Como prometido en el 2022, Cristo, sin dinero me rescató.
Esto me hace bienaventurada porque hoy veo a mi Rey hermoso y su madero que me salvó, y puedo participar de ÉL.
Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.
Apocalipsis 22:14-16
Elijamos a Cristo, para que cuando venga, nos conceda de vestirnos de obras justas; pasemos la estrechez con confianza y esperanza, aunque duela y asuste, para que veamos nuestras vestiduras ser lavadas. Tengamos fe en Jesucristo y recordemos siempre su testimonio: que Dios nos creó, que fuimos tinieblas y quedamos separados de Él, que Él se hizo carne, el Verbo de Dios, y vino y anduvo aquí en la tierra para conocer toda angustia, tentación y dificultad, sin pecado, sin caer, y así convertirse en nuestro salvador y en nuestro Sumo Sacerdote para justificarnos de día y de noche delante de Dios Padre, que lo envió, y quien nos lleva a Él para que tengamos vida eterna; todo aquél que crea en Él y se sujete fuerte de su mano, conociendo así su amor eterno.
Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.
Jeremías 31:3
Y corramos la carrera, cueste lo que cueste, recordando que si vivimos, vivimos no por pan, y menos pan de hombres, sino por su palabra que habla, y es hecho. Y si morimos, morimos en Él y para Él.
Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.
Santiago 1:12

Hello millstone, welcome press…
ahora, habrá que caminar en el agua para poder llegar a ti.
-SFTS
PD.
Sí pienso que la construcción del Libro de la Revelación de Jesucristo tiene una temporalidad entre sus líneas, pero a modo histórico de cómo ha ido conformándose el entorno físico y espiritual a causa de Cristo y su obra, hasta que llegamos al ‘Hecho está’, dejando así una mesa puesta para todos los que creamos en Él, para que veamos y entendamos y sigamos sus mandamientos, hablando en este libro todo aquello que antes de ascender les dijo que no podía decirles ahí, porque no podrían sobrellevarlo. Y una cosa más me gustaría no dejar de lado:
Que aún si cada panorama escatológico se cumpliera y el orden de todo fuera en efecto como la doctrina lo dicta, esa visión lejana y literal ha creado generaciones que no buscan a Cristo, sino no quedarse en el arrebatamiento. Y que luego, cuando ven que Cristo no llega, y su arrebatamiento tampoco, van dejando que la fe se diluya, tal cual Apocalipsis advierte antes de cerrar; agregando cargas que trascienden lo ahí escrito y cortando de sus palabras donde Dios ‘no se tendría que enojar’ porque sabe que estamos siendo prudentes. Y vivimos por ello en una coyuntura histórica de la iglesia, una que no tiene poder, que solo persigue los milagros y olvida que de esos hasta el diablo puede hacer con tal de que no miremos hacia Cristo, que ve cercanía con Dios y justicia en las nimiedades como el dinero, y ve mal al que tiene poco porque debe estar maldito, y que ha mezclado lo malo con lo bueno en un lodo que ya no se puede ni transitar sin perderse totalmente. Esta visión, completa, invita a estar bien con Dios hoy, como si fuéramos muertos cada día y viviéramos solo en Él. Y ahí, yo he visto poder suyo venir a donde estoy, en una infinidad de muestras y sanidades y eventos cuya única explicación es Cristo y su mano sobrenatural; todo por traer del lejano futuro sus palabras, porciones, juicios y entendimientos al hoy. No perdamos más tiempo, porque se hace tarde en vida de cada uno; abramos los ojos y corramos afuera antes de que la celda se cierre.
“El destino del joven Owen Brons está aún por ser vivido y de alguna manera sé que será bueno. No puedo hablar por el de sus amigos, sus enemigos ahora, pero sé algo acerca de la esperanza que aún hoy los sigue también.
Valientes p. 25, M. Y. Valencia Parroquín
Cada mañana, como tú siempre decías, cada mañana existe para deshacer nuestras acciones; para descaminar lo caminado e ir tras la senda de vida.”


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