Antes que nada, no te vayas antes de tiempo, si has conocido un corazón roto, o un alma solitaria, o un espíritu en la tierra del olvido… tanto más. Yo los he conocido, todos esos, y todos los he plasmado de una u otra manera no solo aquí en mi blog, sino en las novelas que escribí en estos recientes años, intentando sobrevivir y por esto más abajo hay un mensaje directamente para ti en formato de video que espero de todo corazón puedas ver, que llegue a ti y no se pierda. De ahí en más, esta publicación es corta.
Empecemos un archivo sobre las novelas que escribí, para que sepas qué hay detrás de cada volumen. Serie Vivos no fue algo que simplemente desperté un día queriendo hacer, sino tal vez todo lo contrario. Si ya me conoces, o apenas lo haces, te invito a quedarte a este post que es pensado para ti. Hoy escribo como M. Y. Valencia y no con mi firma usual del blog y te doy la bienvenida. Comencemos.

Como todo comenzó con Desterrados, es con este volumen con el que el archivo que haremos debe iniciar, naturalmente… porque aquí fue donde mi corazón roto empezó a sangrar sobre las páginas, con mi primer libro.

No solamente se ve aquí esa herida, sino la siempre presente del rechazo en medio de los lugares más dolorosos, como la misma parentela. Cuando empecé a escribir Desterrados, no quería ni pensar en ellos, mientras que no podía dejar de pensar en mi papá ni en todo lo que debía haber sido.
- La ruptura de mi hogar la veía como una casa a la que una tormenta llegaría para derrumbarla, y sin duda lo hace. Y sin piedad lo hace, y nadie nos salva. Hay una escena en la novela donde la protagonista corre a los mismos escombros llorando desesperada y se reconoce así, como la niña llorando en medio de los escombros.
- Lo roto en la parentela extendida nunca lo menciono como tal, sino solo de manera efímera y poco importante, aunque el rechazo de mi parte, resultado de saberme aborrecida y a mi mamá y hermanas en ese mismo círculo tiene como resultado menciones poco afectuosas hacia ese lado de mi existencia y vida.
Esa es la gran diferencia entre estos dos temas estructurales y la razón por la cual uno se ve manejado de cierta manera y el otro de la opuesta. Mucho dejo ver sobre el vacío a causa de mi familia rota, de la casa en la tormenta y la niña llorando en medio de los escombros… y mucho omito sobre el trasfondo de conceptos como el de “ver a los que deberían amarte, querer destruirte,” …tu pueblo, los que son iguales a ti… que es a grandes rasgos la pregunta que tenía todo el tiempo a causa de la dinámica enfermiza en la familia extendida. Estas dos cosas, y el constante miedo de perder a mi mamá y quedarme completamente sola en la tierra, completarían más cabalmente esa herida que aquí mismo en el blog he plasmado; al tiempo que algo diferente se suscitó:

Supongo que este es un buen espacio para confesar la parte más elemental de esa herida, que espero sea tomada con entendimiento y sabiduría. El estado en el que el arco de la historia presenta a Hanna, por ahí de los capítulos 16 al 18 en el libro, es uno que yo deseaba todas esas noches en las que he contado que pasaba horas llorando, golpeando mi cabeza intentando entender, gritando por dentro y llena de ruido y dolor y muerte. Me imaginaba que si algo me pasaba, si tan solo era grave… tal vez así papá regresaría a casa. Y verlo regresar a casa habría sido ver la luz volver a mi vida…
I know how to break a heart, I learned it all from you…
– Father in a Bible, Jonas Conner
… aunque si me moría, tanto mejor. Él habría tenido que aceptar su error y pagar las consecuencias de por vida.
De ahí vengo, y como sabía que nunca podría hacerme real daño… por mi mamá, por mis hermanas… y después por causa de mi Dios, entonces empecé a jugar con la idea de estar pero no estar; como Hanna lo está. Hoy sé que ni aún con eso podía yo haber hecho cambiar a mi papá, y que mi vida por su oscuridad nunca habría sido una buena negociación.

Esa tierra de los sueños donde Hanna habita… fue la misma en la que yo, sin haber perdido la vida, fui encontrada. Fue muy al borde de la desesperación y el olvido eternos donde los sueños que le empezaron a dar forma a mi mundo en Serie Vivos llegaron. El dolor en mi cuerpo, especialmente en las horas más alarmantes de crisis, me dejaba dormir y despertar sin poder olvidarlos, y eso fue lo que me hizo querer entenderlos, por eso un día comencé a escribirlos.
Hoy, más de diez años después, sé que hay esperanza en Cristo; que fue Él el que partió mi propia dinámica en dos un día, y ya nunca se detuvo… y que lo hizo para salvarme. Y ese murmullo que me dijo un día:
No moriré, sino que viviré y contaré las obras del Señor,
que después me aprendí de memoria, leyéndolo y releyéndolo del Salmo 118, se hizo fiel y verdadero para mi vida solamente porque Él lo hizo.
De verdad que en ese tiempo yo no veía ni luz ni futuro, y jamás me hubiera imaginado que llegaría siquiera a los 20 años, mucho menos a los 29. Y de cualquier modo aquí estoy, por su mano.
Por eso siempre he dicho que son sus libros, porque yo no podría salvarme a mí misma, pero esas palabras que me fue dando y estas historias en las que se han convertido… me despertaron primero a mí. Lo opuesto a un papá terrenal contando un cuento a sus hijos para dormir, Él me empezó a contar cuentos a mí para traerme de regreso a la vida, a la vida real.
Y estoy tan agradecida… por eso siempre actúo como que le debo mi vida entera; porque lo hago. En ficción y en verdad, con cada latido lo hago.
Aquí el mensaje para ti, si estás en un caso igual o conoces algo parecido en carne propia, o a través de terceros:
Esto es lo que hay atrás de mi primer libro, entre todo lo demás que he hablado ya mil veces aquí en el blog, pero también hay ahí esto otro:
Que realmente no morí.
Que sí viví.
Y que sí tengo obras de mi Señor que puedo contar, una de ellas, por ejemplo, que un día dejé de pensar en el hombre que había crecido llamando papá.
Y que otro, uno nuevo vino a mi vida, el más alto de todos, ese Dios mismo que salió desde su trono a salvarme al sonido de un estruendo azuloso venido desde el cielo… su objetivo:
H a n n a.
Yo misma.
¿Alguna vez has sentido que la vida te ha dejado en ruinas, pero en medio de todo hallaste una chispa de esperanza? Te leo en los comentarios.
-M. Y. Valencia Parroquin
PD.
A continuación, dejaré publicaciones sobre algunos personajes en Serie Vivos, que sirven para adentrarse en mi universo. ¡No te las pierdas! ->
Si esta historia resonó contigo, te invito a leer los fragmentos de los otros libros de la serie:


Leave a reply to Lucas, Hanna, Franco – Sheltered from the storm Cancel reply