Historia de una marca
Bien, aquí vamos.
Hay un programa coreano que vi hace años, que nunca pude olvidar por una escena. No porque me hubiera movido alguna fibra a mí, aunque sí despertó en mí una sensación de que algo así era justamente lo que había buscado toda mi vida y ahora alguien lo había puesto en palabras. Ese día cuando la escuché, estaba con mi mamá. Ella pareció entender la frase, o eso me he hecho a la idea de pensar desde ese día, porque odiaba a la protagonista por ser fría y tonta. “Desde ese día encontré a alguien que estuviera de mi lado,” decía la frase que nunca pude olvidar.
Hoy, me imagino que mi mamá pensó eso de mi papá cuando se conocieron; conociéndola y conociendo el lugar tan roto de donde ella vino. Mi papá venía de otro lugar roto, pero no como el de ella aunque siempre haya querido hacer creer que el que peor estaba era él, y al final de todo la hubiera escogido a ella para descargar todo su odio; el guardado de toda la vida. Ella, y nadie más. Ella y sus hijas… las que habían salido de él también. ¿Por qué comienzo con esto?
Porque yo, como él, sé qué es que tus padres no puedan estar… y que parezca que a veces ni siquiera quieren… y he luchado con cada fibra de mi ser por no convertirme en él, y veo que hay un Camino para hacerlo. Uno que él desechó hace años; porque eso es lo que sus obras y sus frutos indican. Y mi mamá, habiendo sufrido cerca de los suyos y de sus hermanos, dolores que hasta hoy no logra olvidar por completo… se aferró a ese mismo Camino, y lo ha perdido todo pero ha ganado Vida. Y sus frutos y obras no hablan lo opuesto, porque a donde es llevada eso es lo que se desprende. Aunque ella misma se sienta sumergida en tremenda oscuridad, al final ha sido Luz lo que yo he visto formarse en su vida; si no mi casa seguiría entre los escombros, Dios nos habría tenido que salvar a nosotros, los más pequeños, de ella también como lo hizo de mi papá terrenal.
“Es el dinero más doloroso que he recibido,” oré esta semana delante del Señor, y aunque no contaré los pormenores del asunto, sí confieso que eso lo sostengo, y esto,
es la historia más dolorosa que he tenido que plasmar en papel.
Pero es lo que sigue, y contra eso, no puedo ni quiero luchar ahora; porque estas son las salidas que mi verdadero Papito me está dando junto con mi casa. Y entonces aunque duela, hoy hablo. Porque conozco a mi papá, y porque conozco a mi mamá, y cómo uno usa, y llevo semanas imaginando que eso es lo que debe haber visto en ella cuando no la dejó ir, pudiendo haberla dejado ir con alguien que la hubiese atesorado, que no la dejó ir porque le convenía. Y la conozco a ella, que no deja ir aunque le pique el alacrán.
Hoy, hablo del primer tema. El que empezó con todo:
Existieron dos novios que, poniendo todo romance de lado, empezaron un negocio con bienes y conexiones de la novia. El nombre no les vino difícil, mi mamá ama las perlas. Vendían shampoo a una conocida, shampoo que había que envasar y entregar. Mi mamá contó una vez que mi papá siempre se enojaba a la hora del trabajo duro, y terminaba haciéndolo ella sola.
Ahora, para efectos de este ejercicio, me voy a ir por instantes paralelos, para no perder nada. El paralelo aquí, es que hace un mes, cuando discutí con mi papá sobre la marca, él me dijo que yo no podía decir eso ni creer eso que mi mamá contaba porque no estuve. Lo que él no ve, es que he estado en los instantes necesarios para saber cómo es él y cómo es mi mamá… lo que me permite perfectamente saber quién está diciendo la verdad y quién está mintiendo.
Él es un hombre a quien en esa noche le revelé que sé que es capaz de mentir a la cara con una sonrisa y él solamente se rio diciéndome, “sí, jajaja,” después. Pero vámonos más atrás:
¿Por qué solo recuerdo a mi mamá envasando sílica aquí en casa cuando había entregas significativas?
¿Por qué solo recuerdo a mi abuelito dándole un espacio en su planta para que mi papá metiera a dos parientas suyas como trabajadoras, y su trabajo era envasar?
¿Y por qué fue por ahí por donde entró toda herramienta que mi papá usó después para acabarnos? ¿Para acabarla a ella? Porque sí, mi tío mayor, hermano de mi mamá, fue el que lo corrió de la planta orillándolo a buscar un lugar nuevo para trabajar, pero fue mi papá el que eligió acostarse con sus trabajadoras después, nuevas trabajadoras en el lugar nuevo. Y ellas envasaban, por cierto.
Entonces, ¿a quién le puedo creer? Porque de tres casos, en ni uno ha envasado él. Y para pena mía, tengo un cuarto:
El último pedido grande que le hicieron, por allá cuando yo estaba en la preparatoria. Él creía que era el primero de muchos y que la cosa volvería a levantar… y hoy yo sé por qué pasó justo lo contrario… pero todavía eso no hablaré, sino lo que a este punto respecta. Tenía a las trabajadoras en tiempo extra, y teniendo muchísima urgencia porque ya era casi día de enviar el pedido, solamente una se quedó a terminar. Pero una persona no podía terminar sola. No, él no se ensució las manos, no, sino que nos llamó a nosotras, sus pobres tres hijas que lo habrían hecho todo por verlo amarlas, amarlas y volver a casa, demostrarle que solamente aquí lo daríamos todo por él, y nosotras acudimos. Hace como mes y medio tiré la hoja de papel donde fui tachando cuántas piezas faltaban de cuáles para terminar. Salimos tardísimo de la fábrica ese día… pero lo que llevo semanas preguntándome ahora que lo recuerdo como si hubiera sido ayer es… ¿dónde estaba él? Si la urgencia era ahí, en el lugar del negocio, ¿a dónde se fue toda la tarde? Porque solamente me recuerdo escribiéndole nuestros avances y viéndolo llegar ya muy noche, y avisándole que el pedido había quedado listo. Todavía tengo memoria de cómo esperé ver algo en su rostro que indicara lo indispensables que éramos para él… pero no hubo ni un premio por haber hecho algo que hoy sé que no teníamos que haber hecho. O tal vez sí, porque cuando algo es tuyo y realmente lo valoras, te entregas completamente y sin reservas; no lo chupas como sanguijuela hasta matarlo.
Dame, dame.
Pues mi mamá dio. Dio todo lo que tenía. Y mi papá lo tomó. Tomó hasta donde pudo, y donde no… comenzó a buscar cómo robar. Ya sabrás tú a quién le creo, entonces. ¿No?
He llorado de rodillas, hasta el suelo, por mi papá. Por su vida, por su corazón… pero él se ha burlado toda la vida. ¿Qué puedo hacer entonces? Vivir para los que quedamos. Escritora, doctora, reportera, embajadora, traductora, dirigente de un negocio; todas son cosas que imaginé en ciertas etapas de mi vida que sería. Y ha resultado que de maneras muy específicas pero fuera de lo común he visto que Dios me ha permitido ser todas. No como uno imaginaría, pero todas he sido. Y hoy, siento el mismo peligro cual reportera. Supongo que el primero en querer ejecutar el edicto de muerte para mi vida y la de mi casa ha sido el mismo por quien nosotras llorábamos hasta el suelo. Tal vez con esto se rompa lo poco que le quede; tal vez así me dejará de doler el hombro finalmente. Tal vez por eso me recordó repetidas veces en nuestra última llamada que yo no sé cuándo me podría morir… y tal vez por eso Dios me permitió hacerlo hace año y medio; para que la muerte dejara de tener poderío sobre mí por temor o dolor. O hasta derecho legal, porque la que volvió no fue su hija, la misma que lloraba hasta el suelo por él. Volvió una que pocos conocen, en realidad.
Los años pasaron para los novios, que habían creado productos de línea de color… y se vendían. Algo. Ahora ya no sé cuánto de esa venta era honesta por las cosas que mi papá confesó que hacía en sus viajes. Lo siento tanto, pa. Y fue ahí, en esa desesperación, porque había que sacar la casa adelante, donde le entró una nueva propuesta. Bien podía haber sido la mano de Dios dándole una salida, pero oscuridad prefirió él para convertirla. Conozco lo que es ver tus piezas, poquitas, y pensar, ¿cómo va mi casa a comer de esto? ¿A vivir de esto? pero conozco también la mano de Dios, y su boca que habla y es hecho. No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Jehová. No porque ves algo imposible te inclinas a adorarte a ti, y por default al diablo, para ver que sacas las cosas adelante aunque tus medios sean asquerosos. Más bien volteas al Hacedor de todas las cosas, y ahí te quedas. Un millón de veces les he contado que te puedes enamorar sin remedio si te quedas, y entonces la vida recupera el sentido y la sustancia… entonces sé que como mi papá hizo las cosas no es como se hacen. Hoy lo entiendo.
Bien, esa propuesta de un negocio mejor fue la de la sílica. Gotas de seda. Y mi papá la tomó, ya habiendo eliminado del mapa todos los cosméticos del inicio, que mi mamá amaba. “La naturaleza hecha cosmético,” finalmente había sido el slogan. Ella misma los usaba, yo crecí viéndola ponerse su labial marca Pearl, color rojo anaranjado con brillitos. Hasta que un día él no los quiso más. ¿Qué de natural puede tener la sílica? Nada. Y si mi papá hubiese cumplido con lo que prometía, algunos extractos podían haberla hecho acorde al negocio, junto con la decoración natural que mi mamá corrió a inventar. Ella, no él. Recuerdo el día cuando puso las frutas secas dentro de la botella… estaba tan feliz… y él solamente lo tomó, como el resto de las cosas.
Hasta ahí podían continuar respetando lo que hoy sé que es el espíritu de nuestra marca. Lo natural, y el entresacar lo precioso de lo vil. Justo como con las perlas, cosa que nosotros no podemos crear si el Creador del Universo entero no nos lo da; las perlas no son mas que basura que entra a la ostra. Es la ostra la que vierte algo precioso en esa y las crea, las convierte en lo que son.
Entonces siguieron, los novios que llevaban cerca de veinte años de matrimonio.

Y un día, el novio se fue. El esposo dejó a su esposa… y el papá dejó a sus hijas. La menor acababa de cumplir los 13 un día antes o dos de que él no regresara, y ahora dobla esa edad con un poquito más. El negocio parecía ir viento en popa, y claro que se habría ido ahí. Pero no se llevó a nadie… o eso pensábamos todas. Así lo pensábamos, erradas, porque sí se llevó algo y no lo sabíamos, o entendíamos, y nada más y nada menos que para perderlo:
Se había llevado la marca. La preciosa Perla que no le pertenecía. No robas algo que es tuyo, eso es imposible, y él lo intentó… pero nos tomó tres años descubrirlo, uno el previo a su abandono y los primeros dos posteriores. El año de su ida: 2008.
El año en el que revisamos los registros donde intentó cederse los derechos él solo: 2007. Así mismo, al ver que la autoridad de la propiedad intelectual no se los había otorgado, él precedió a intentar auto-vendérsela en un peso. Cuando la autoridad no le otorgó el título por segunda vez, él pretendió otra maquinación que supongo que creyó que le había funcionado pues pasó los siguientes meses planeando cómo dejarnos y después de hacerlo los siguientes dos años festejando su volado, ese en donde había apostado la casa y a su familia, y creo que su propia alma, también.
“Es un volado, girls,” así nos dijo ese día en su camioneta Lobo roja, mientras nos llevaba a comer por primera vez después de haber dejado la casa. Y yo no sabía que eso dentro de mí era una amargura que me tomaría años entender y después vencer, que salió a relucir en daño para nadie mas que para mí. Solamente fuimos un volado más para él.
Pues la sorpresa llegó a manos de la legítima dueña de la marca, independientemente de lo que el contrato de divorcio hecho dos años antes hubiese dictado. Fue mi papá el primero en romperlo, de cualquier manera, años más tarde. Pero en ese año, 2010, cuando las cosas apenas comenzaban, mi mamá intentó registrar otra marca, de otro giro. La fruta para la sílica le quedaba muy bonita y era deliciosa. De ahí ella deseó hacer algo más en algún momento porque era sana también. Y entonces a través de un conocido llegó a una oficina de marcas que le podía gestionar su registro. Hoy pienso que solamente para que mi papá fuera descubierto fue que ella llegó ahí.
“¿Puede preguntar por la marca de cosméticos?” cuenta haber pedido a la abogada que los atendería, “Pearl.”
La señorita lo hizo.
“No está registrada, señora,” fue la respuesta. “parece que se la intentaron auto vender y ceder, y al final el registro se perdió, ¿trabajan con ella?”
Y ahí entró la luz a reclamar lo que es suyo; el Creador del regalo que la marca era.
Yo no sé si mi papá entiende que sabemos todo lo que hizo, porque no se porta como tal. Ahí fue cuando me la cedieron a mí, porque por haber sido dueños y a causa de las irregularidades ni uno de los dos podía tenerla, sino un tercero. Mis hermanas no podían, por causas de fuerza mayor, y solamente quedé yo. El negocio ya no iba tan bien, por cierto, el tiempo de luna de miel que mi papá se tomó al habernos dejado duró mas o menos eso, porque fue en ese tiempo también cuando nos empezó a cortar a nosotras la entrada indirecta de dinero como el gasto semanal o de fin de semana, y el corte, no fue poco. De darnos un uno, pasó a darnos un medio y a hacer cierto tipo de gesto cada que salíamos con él, a la hora de la cuenta en el restaurant o la tienda, que imprimió en mí la idea de que lo estaba empobreciendo. ¿Sabes qué tiendas he conocido toda mi vida? Suburbia, Salvaje tentación, y después H&M ya cuando el juego estuvo muy avanzado. No son caras como para empobrecer a tu papá que cambia de auto como de pantalones y se gasta su dinero en alcohol y mujeres. Así fue como aprendí a hacer mi mejor esfuerzo por necesitar lo menos posible de todo… y ocupar el menor espacio aunque costara.
Pedir… ahí murió poco a poco mi capacidad de pedir, porque a quien lo hiciera lo iba hacer perderlo todo. Así, recibí la marca, pero ya no la original pues esa ahora se había perdido.
Por las gotas de seda, la sílica, que yo nunca respeté; un producto que nunca pude utilizar, pero como era de mis papás yo intentaba respaldar. Hablemos de ese un momento:
El silicón, la sílica, no hace lo que dicen, y no es funcional. No tiene una sola capacidad terapéutica que repare o sane, sino solamente la mecánica, donde por su peso puede posarse en donde la pongas y “proteger”. Como la vaselina con la piel. Es muy buena si abajo hay algo de hidratación que proteger para que no escape y la piel se repare, o que la hebra no se queme con el calor, pero nada fuera de eso es posible y no es un producto natural. Lo que hacemos hoy en día para la marca, toda la línea de cuidado capilar que empezamos a desarrollar en papel con ayuda de Dios desde el 2018, esa, es realmente natural y funcional; hasta terapéutica. Aquí supongo que le respondo a todos los que buscan la página para adquirir la sílica y no encuentran nada: allá donde la están comprando no es el lugar legítimo, y adquieren un producto que no solo miente en sí mismo, sino que viene de un trasfondo de dolor y pérdida; los de mi casa. La casa donde todo nació.
He tardado en todo porque mientras lo veía también crecía, ¿sabes? Era una niña cuando empecé a sospechar de la vida real y del corazón de mi papá, y una niña aún, cuando se fue. Me tocó verlo creciendo, y entender ha tomado toda mi vida porque mientras él me lastimaba desde lejos y a mi casa, aquí lo añorábamos. Tontamente lo añorábamos, añorábamos verlo volver creyendo aún que eso se podía. Hasta hoy veo lo imposible que eso era y por qué Dios no lo permitió nunca. Y ahora, ahora que ya no soy ni siquiera joven, puedo hablarlo; porque hasta ahora entiendo y entiendo aún que tengo que protegerme y a los míos. Que no puedo, también lo entiendo, el protegerme, entonces solo puedo hablar lo que mi Protector me indique, que hoy es esto.
De que quedé como titular de la marca a hoy, mi papá sigue usándola, porque es suya y de nadie más. Su dios le ha hecho saber que eso lo hizo él para él y nadie más y olvida no solo que en su desgarriate la llevó a la quiebra como muestra de que él no había hecho nada bueno por esa nunca porque de así haber sido, la habría podido mantener, sino que era esta casa y en esta casa donde las propuestas llegaron, que fue mi mamá, por ejemplo, la que convirtió su idea en algo que acomodara con nuestra imagen (negocio de decorado que después también él le quitó a mi mamá), y mi abuelito el que le comenzó a dar más alas… el mismo que cada que no alcanzaba para algo en casa, intentaba ayudar, el mismo que antes de morir le dijo a mi mamá que “todo lo que había hecho por su ex esposo había sido por ella, para ella, y no al revés, que no lo olvidara,” y a mí, esa misma tarde, me había confesado con lágrimas cuánto le había dolido lo que mi papá nos había hecho, y se tocaba su corazón como dándose golpecitos. Por eso a veces lo extraño, a mi abuelito, veces como esta semana, porque en medio de su humanidad Dios le desenvolvió las capas de la realidad un instante en el 2016 y fue capaz de ver con ojos verdaderos el peligro y dolor en el que la casa deshecha de su segunda hija estaba. Y nos amó ahí, y buscó ver qué podía hacer para que estuviéramos bien, y lo que pudo hizo, aunque más tarde el diablo hubiese encontrado buena vasija para verterle su maldad y nosotras perdiéramos otra vez. Hoy ese no es el tema, sino nuestra marca.
Pearl Seda & Silk,
Pearl Seda & Silk,
Pearl Seda & Silk,
No es de mi papá, es mía, para efectos terrenales. Y esto fue porque él así lo determinó, porque no le quedó de otra, porque lo que había hecho era vil y lo habían descubierto.
No es mía, es de mi Dios, de mi Señor, de mi Papá verdadero para efectos globales, llamando a la Verdad. Durante diez años Dios me dejó crecer y aprender, y fue hace cinco o poquito más que llevó mi corazón y mi mirada a levantar su deseo, a trabajar por una que para mí era una causa perdida, para mostrarme a mí a la cabeza cómo es que Él hace y lo que hace. Él protegió y entregó y ha guardado nuestra marca en donde realmente pertenece y para hoy la ha adornado con lo opuesto a causas perdidas, pues está llena de productos que yo amo y sé que vienen de su mano porque hasta por salud son todo lo que yo utilizo para mi cuidado personal. Y entonces hoy, yo entro en acuerdo con Él. Y entrando en acuerdo con Él, hoy te voy a pedir una cosa:
Si un día ves la otra, esa botella de plástico con un líquido viscoso y transparente adentro, no la adquieras, pues cada peso que entregas allá lo entregas a un lugar que ha sido solamente dolor y muerte para mi casa.
Y si un día ves algo de la matriz real como aquí, o en nuestro sitio o en un bazar o hasta en mercado libre, o Facebook o Instagram, de nosotros que hemos luchado hasta contra la muerte por dar algo a luz que sea bueno y verdadero para ti, y para el público, adquiérelo, o muéstralo a tus familiares y amigos si no estás en condiciones de comprarlo. Entra en contacto con nosotros, y estaremos dispuestos para atenderte, o danos tu seguimiento, difusión en tus canales, tus likes y comentarios, o los de tu gente.
Porque, cada pieza que adquieras de nuestras manos no es para nosotros una venta más; es restitución para una tierra que había perdido toda cosa buena. Un destello de Esperanza, de esa inquebrantable.

Dios sabrá qué hacer con nosotros, y siempre lo ha hecho… pero hoy es tiempo de actuar. La historia de nuestra marca, Pearl Seda & Silk, no es como la de otras marcas, y entrevera en ella mucho de nuestra vida, lo más profundo y doloroso, pero también luz y reparación de portillos y amor, que es lo que Dios nos ha provisto desde que todo inició.
Mi casa y yo te esperamos, para que camines con nosotros.
Visítanos aquí: pearlsedasilk.com
-M. Yanina Valencia Parroquin


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