Sheltered from the storm

“Desde el extremo de la tierra clamaré a ti; cuando mi corazón desmayare. Lévame a la roca que es más alta que yo, porque tú has sido mi refugio y torre fuerte delante del enemigo." — Salmo 61:2-3

Sitio oficial de M. Y. Valencia Parroquín


Atada al Amor

“Si te dijera que nunca venderás un solo libro… si tu Lucas nunca llegara; pero te prometiera que nunca te va a hacer falta nada, ¿te quedarías aun así?”

“Pero me han hecho falta cosas…” y no…

inhalo, exhalo,

“me quedo aún así, porque te quiero a ti… con todo y lo que falta. Y tan me quedo, que decido no volver a entristecerme hasta los huesos por todo aquello. Ya no falta nada, no falta nada si estás tú.”

-SFTS, jueves 25 de abril del 2024

Siento mi corazón y mi cabeza más estables desde hace como una semana. He tenido dolores musculares, pero menos, y con todo algo adentro siento que cambió, algo que no podría explicar pero que de pronto me hace saberme fuera de las aguas de la debilidad y la enfermedad. Es raro.

Hay un Salmo, el Salmo 1, que habla de un árbol plantado al lado del agua. Pone a los que buscan a Dios como ese árbol, a los justos. Y acerca de ese, anuncia que da su fruto a su tiempo. A causa de estar plantado junto a las corrientes de agua, el árbol da su fruto a su tiempo. Un fruto esperado de mí, las semanas anteriores, aparentemente, fue el confesar que con todo esto de los libros yo posé sobre ellos una suerte de escape, de liberación de mis circunstancias actuales, cosa que me auto confirmé era lo que Dios quería, por habérmelos dado, y lo vería en cuanto se empezaran a vender como pan caliente. Vi en esos la respuesta a mis problemas, sin aceptarlo, porque me decía (y a todos) que como solamente Dios puede ayudarme a llegar a donde Él los quiere, entonces la respuesta era Él, cuando no, la respuesta eran los libros y yo todavía discutía unilateralmente con el Señor por su no ayudarme con su favor, gracia, y todo lo que solamente Él puede dar, a venderlos. ¿Para qué me los dio entonces?

Confesé eso, y también que me sentí como traicionada por Él cuando me pidió que le entregara mi futuro en cuanto al departamento de lo romántico años atrás. Traicionada porque no lo vi detenerme de dañar y acabar con toda esperanza, pero tampoco mandó algo mejor y grandioso una vez que me vio hacerlo… y entonces vi lo perdido que todo quedó en realidad. Cada que salgo, como resultado, espero al fin encontrarlo. Nunca llega y me entristezco igual… me percibo olvidada, poco amada, porque algo tan sencillo para otros… a mí no quiso dármelo. Una cosa es decir que estamos en paz con algo y otra muy diferente es estarlo en serio, y de paso en paz con el Señor, también.

Yo no lo he estado.

Cada mes, unas tres o cuatro veces, entro a revisar si vendí algo y escucho mi corazón irse al polvo porque no lo hice… y miro al Señor confundida, y molesta. Me calmo al recordar que Él no se burla ni juega con nosotros, pero la molestia ahí se ha quedado cada vez, saliendo a relucir cada que miro y me sale el mismo resultado negativo… en forma de esperanza venidera, de esas que tanto me desagradan. ¿Por qué no puede lo que quiero estar aquí, hoy, ahora?

Eso, es lo que confesé. Y en la confesión, el acto de al fin soltarlo. ¿Soltarlo? Sí. Ya no espero que se venda nada, y al contrario… cada ejemplar que alguien allá afuera ha adquirido es un regalo, y nada más. Si paso una vida sin ver más de lo que hasta hoy vi, será suficiente porque mi arte no es mi escape… ya no. Y ya no quiero escapar. Eso es parte de esto que siento que se solidificó dentro de mí.

Y ya no me preocupa nunca conocerlo a él… al que mi corazón esperaba. Si no existe, si Abba no… lo que sea, puedo estar sin él. Pero nunca sin mi Señor. Pero confío en Él, en Dios, en que nunca me va a dejar, en que estoy segura en sus manos y ya no tengo que buscar más… creo en Él. Y lo he visto, este mes me permitió constatar qué tanto me ha guardado, qué tanto ha dirigido mi vida… qué tan asombrosas cosas ha hecho.

Ya no le retengo nada, y ahora sí puede hacer lo que quiera… que de cualquier manera ya estaba haciendo. En la hora planeada, aun este fruto pude entregarlo porque Él es el que me da de beber y de comer. Es tan extraño, sentir que mi cabeza no se me va volando, que mi pecho no grita… pero de pronto lo atesoro como a nada más en el universo entero.

El jueves de esta semana, 2 de mayo si no mal recuerdo, me senté al piano. Sé pocos acordes, no hermosamente los toco, pero ese día algo pasó y de pronto mis dedos tocaron una melodía que nunca había escuchado y como tenía mi celular a la mano, la pude guardar. Cuando la escuché, me hizo sentir feliz. Nunca me imaginé que de mí podría haber salido un sonido que me hiciera sentir esperanza y alegría al mismo tiempo, no de mí. Y fueron mis manos las que Él quiso adornar con tal sonido, en efecto, a mí. Después, noté que de fondo suenan los ecos de mi hogar, mamá con los trastes, bebés jugando, voces, vida. Pocas cosas he hecho en mis años que me gusten. Y de pronto amé ese sonido.

Tengo que agregarle, tengo que terminarlo, ¿podría ponerle letra?, pensé.

¿Recuerdas tu poema, “Her song”?, escuché inmediatamente, el que agregaste a Desterrados.

Yo solamente asentí.

Ese es su sonido.

No tienes idea de lo feliz que me sentí. Papá y yo estamos disfrutando este camino, y qué maneras tiene de alegrarme.

“Se el torbellino que fuiste enviada para ser,” mamá no es escritora, siempre lo dice, pero de todas las frases que he escuchado en mi vida, el viernes ella dijo la más bonita, y me congeló al hacerlo. Después lloré.

No sé cómo se ve el futuro, pero tiene dos cosas:

Abba, mi Señor, mi Redentor Eterno, mi Padre celestial, mi Dios… y lo que ha hecho conmigo, lo que hace todos los días.

Con eso tengo para una vida entera. Y ahora que no cargo nada más, puedo esperar como me dijo ayer, esperar en Jerusalén a que venga la promesa. Pisotear la miel como en proverbios, aún, en señal de que lo oí y me ha saciado, y saber que tengo mis manos y mis días llenos de Él ahora y sí que lo atesoro. Toda una vida, que es más de lo que yo merecía, en efecto. Me siento ligera, segura, alegre… y justo empezó a llover… qué amor más perfecto.

You are, forever. My forever.

A continuación el extracto de mi primer libro que menciono arriba. Me gusta mucho y es de lo primero que escribí que entró desde el primer manuscrito, un par de años después:

“Que Dios te fortalezca, entonces,” le dijo la mujer, mirándola y
haciéndola sentir que hablaba de mucho más que la escuela. ¿Pero
de que hablaría? “para todo lo que te falta por hacer y por vivir.”
“Ya tengo lo que te quería enseñar,” le dijo la niña, levantando
una libreta y enseñándosela.
Marion le indicó que leyera, cerrando su Biblia.
“Lo escucho en mi cabeza,” comenzó Hanna a leer. “el sonido de
muchas historias.”
“Canta de aventuras y de esperanza; canta de amistades, amor y
a veces también dolor.
Canta de una misericordia y una gracia interminables; canta a mi
espíritu vivo.
¿Puedo escucharlo con claridad?
Puedo luchar por entenderlo, puedo intentar cantar con él, pero
¿podré algún día dominar las notas difíciles?
¿Podré bailar con su melodía al tiempo que camino por esta
tierra?
Porque no encuentro la canción en los labios de los que aquí
habitan. O en sus almas.
¿Podré hallarlos? ¿Aquellos quienes sepan letra y acorde como yo
los oigo?
¿Podré algún día regresar a casa?
Mientras camino en esta tierra, ¿llegaré a ser capaz de aferrarme
a tu canción, Señor?
Solamente así mi alma podrá vivir en medio del dolor.
¿Por qué es que el añorar mi hogar está rompiendo mi alma?
¿Por qué duele en mis huesos?
¿Qué será de mi espíritu?
Si clamo a tu Nombre, ¿Vendrás?”
Hanna respiró dos segundos, intentando nivelar su voz que se
sacudía nerviosa.
“Cántame, porque nunca has dejado mi lado.
Cántame, porque tu esperanza es mi vida.
Cántame, porque no viviré un día más si no habito en tus ríos de
amor, viviendo a merced de lo vacío de este mundo, clamando a ti en
esta tierra que no es la mía.
Porque con tu Voz, mi alma se renueva y con tu Voz, puedo
aferrarme a tu Camino.
Con tu Voz, puedo dejar mi desolación atrás.
Cántame, Señor.
Perdóname y límpiame, y no moriré; porque tu Voz es luz y tu Luz
será mi vida.
Cántame, porque eres mi única esperanza, mi vida aún en la
muerte; el que me ama para siempre. Y con tu canto, sabré, también,
que eres mi herencia hasta el fin.
Me aferro a tu palabra y a tus planes; pelearé la batalla y saldré
de en medio de la oscuridad si tan solo veo tu Luz.
Y al final de todo Tú estarás ahí, esperándome con brazos abiertos
como lo has hecho cada día para mí.
Como lo harás por siempre, mientras seas Tú quien sostenga mi
vivir.”
Marion limpiaba sus ojos con un pañuelo de tela. Por primera vez
era ella la que lloraba y no Hanna.
“En medio del dolor has permitido que se forme belleza,” le dijo,
“es precioso, Johanna.”
La joven le sonrió tomando la copia que había preparado para ella
y extendiéndosela. “Esta es para ti, es lo mejor que puedo darte…” le
dijo.
“No tenías que darme nada,” aseguró Marion.
“Pero quería.” Insistió Hanna. “Es que-”
“Gracias, Marion.” Logró decir como desde el principio. “Por todo.”
“Gracias a ti, lindura.” Le dijo ella, poniendo su vaso de té sobre
el portavasos. “Porque he podido ser parte de tu vida. Tu mamá
estaría tan orgullosa de ti.”
“Pero nunca la conociste,” repuso Hanna.
“Lo hice, muchos años atrás.” Confesó Marion. “Y la veo en ti, en
tus hermanas… a veces hasta en el pequeño Elton.”

Desterrados p.262-264, M.Y. Valencia Parroquín, 2020

“De aquí no hay más a donde ir que hacia el cielo.” digo yo ahora.

¿Por qué?

Porque en efecto, mi Señor ha cantado sobre mí, suave, suave, con amor y fuerza, para liberarme.

Él es, por siempre. Mi para siempre.

Y así me llamo, atada al Amor.

-SFTS

PD:

Adjunto el sonido y el poema en un clip, para su disfrute. Así me imagino a Hanna leyéndolo ❤

Versión para móvil
Versión de escritorio

Credits for clips: @tea_for_taryn (Taryn Elliot), @matthias_groeneveld (Matthias Groeneveld) & @kellymlacy (Kelly) here are some of the links used abajo
Video by Matthias Groeneveld: https://www.pexels.com/video/sun-rays-coming-through-the-trees-6327822/
Video by Kelly: https://www.pexels.com/video/the-rays-of-sun-peeking-through-the-gaps-of-the-trees-in-a-forest-3151462/
Videos by Taryn Elliott: https://www.pexels.com/video/a-woman-standing-on-the-cliff-enjoying-the-mountain-view-4047444/


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2 responses to “Atada al Amor”

  1. Mayra Parroquin Avatar
    Mayra Parroquin

    Precioso!!

    Combinación perfecta de letra y música que solo el Señor Jesucristo podría haber armado!

    Gloria a Su Nombre!

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