Pesa una tristeza todavía, que vuela sobre las alas del gozo;
tal vez es mi última pieza de luto por todo lo pasado,
todo lo que es, y todo lo que fue.
¿Qué habría pasado si aún así te hubiera escrito aquél día?
Me habría visto muy tonta, sí… pero tal vez estarías aquí.
Tal vez no, y todo sería justamente como hoy es… solamente Dios lo sabe; finalmente Él fue el que me pidió que te no te llamara hacia mí después.
Tengo estos hermosos aretes que hacen juego con un anillo; oro y esmeralda. Ella que los diseñó ya no está, está con Abba… viva y feliz allá donde ya nada pesa, estoy segura, ¿sabes? para mi casa ella fue un mensajero de esperanza acerca de nuevos tiempos, y no me atreví a contarlo allá en medio de los suyos, con todo y que sí, estoy segura de que volvió a Él,
pero acerca de ti…
La última vez que te vi fue en sueños. Todavía me ha pasado, ¿sabías?
A veces, en sueños, he podido verte. Siempre preguntándome si estás bien.
Cómo desearía verte vivir.
Eso es lo que pido cada vez, en sueños.
En sueños, te pedí que despertaras; despierta, despierta, despierta.
Intenté solamente abrazarte, y toqué tus hombros y brazos muy delicadamente, como intentando limpiarlos… o consolarte, porque después limpié tu rostro y creo que estaba mojado.
En sueños, no me quería ir.
No lo quise durante mucho tiempo, con todo y que durante una temporada no podía verte porque me dolía luego verte ir… al final no me quería ir yo, “¡Díganme que él va estar bien!” hace poco pedí, y noté que aunque te solté en este mundo, no lo hizo bien mi corazón… que todavía espera encontrarte en el nuevo súper cuando vamos, o en la plaza, o si acaso en la gasolinería… siempre me imagino tu vieja camioneta, “Y entonces me voy.” Tengo que olvidarte pero solamente necesito saber que vas a estar bien, y tal vez así lo hago, dejando esto por si un día llega a tus manos y puedo recordarte un poco de casa… así, así puedo terminar lo que empecé.
Tienes que estarlo. Por favor.
Amor… nunca lo llegaste a ser, o mío, y está bien, pero tal vez de mi Abba… ¿no lo querrías?
Despierta, despierta, despierta.
Despierta, levántate. Él te espera.
Tal vez eso es lo que nos queda por hacer;
despertar y escapar de las tinieblas porque Él nos espera vestido de Luz.
Igual y también me lo tengo que decir, para despertar yo. Cuando despierto nada está oscuro, ¿sabes? y nada duele. Supongo que… si me lo digo yo,
te dejo ir.
Al fin lo hago.
Te dejo ir al fin, y sigo a Abba.
Cómo deseo verte vivir, pero te dejo ir.
Por milésima vez, hoy sí…
Aquí y en sueños te dejo ir. Eres libre, solamente prométeme esto del porvenir:
Que cuando Él te llame, lo vas a seguir.
Aquí, el poema que nunca pude entregar, pretendiendo engañarme a mí… porque si no lo hacía no terminaba por aceptar que fuiste importante. Ahora lo hago, y ahora, habiendo sido honesta, puedo empezar a sanar de esto también. Supongo que es como cuando te sacan una astilla.
El Verdadero te está llamando también a ti, estoy segura y te quiere amar de regreso a la vida. Sé que antes no te fue de interés, sé que yo tampoco… pero hoy sí te digo esto aun así:
Él te puede amar hasta que vuelvas a vivir, como lo hizo para mí, y como lo hará para siempre si lo dejas, hasta que vuelvas a ver Su rostro… vas a tener un hogar donde para siempre podrás vivir.
Y así, yo veo amanecer, dejando todo el luto ir que ya no es para mí; lo que es y lo que fue; así sale la astilla que me impedía avanzar, supongo, aunque durante un tiempo quede el hoyo. En mis dedos me tocó tener unas hace poco, y ahora casi no puedo ver las heridas tras la limpieza…
Estoy lista para volar sobre las alas de mi Sol de Justicia.
¡El que me salvó!
¡Soy libre al fin!
-SFTS


Leave a comment