No olvidemos que el tema inicial de este largo tramo que lleva dos partes ya, es dar una semblanza de lo que el Bien es, conforme a la Verdad… eso que me ha tomado toda mi vida empezar siquiera a entender muy someramente pero que me sacó de tinieblas a luz.
Cuando Cristo vino, una de las razones por las que su pueblo no quiso reconocerlo ni aceptarlo como su Mesías prometido, fue que a causa de idiosincrasias judías, ellos llevaban siglos esperando un gran Rey, Capitán militar, que los liberara del yugo de la nación que estuviera en su turno de oprimirlos, y cuando Cristo se les presentó, y con Él el Reino de los Cielos, nada de eso vieron. Por pensar que justo eso no les servía porque no era lo que habían pedido, se cortaron de ver lo que sí venía con Él y eso fue y es, el cielo abierto. Toda su sanidad, liberación, transformación, enseñanza, vida, amor, todo. Cosas que pocos estiman como importantes o útiles para la vida aquí, y que al contrario, ven como poco… y no saben que con esas, siendo militante de Su Reino, lo tenemos todo. Que la vida se ve diferente, sí, pero que tenemos real Esperanza de Bien, también.
Ese día, cuando soñé eso que me hizo polvo, mi decisión cambió y dolió bastante. Dolió pero no podía decir que no, volvamos a algo antiguo, yo llevaba tiempo buscando a Dios a ver si me podía hacer vivir y tenía años esperando y viendo pequeños vistazos que me hacían saber que podía, si Él quería. Sí, cerca suyo era cuando menos morir me sentía aun si estaba enojada la mitad del tiempo; entonces cuando pidió, entregué.
¿Sería Bien que, como muchos creen, cuando Dios dice que no a algo, es porque tiene algo mejor?
No como lo entendemos, porque como lo entendemos va algo así, “pues si dijo que no con él, seguro hay uno más guapo/con más dinero/más adecuado en lo que cada quien diga y mande,” y luego ese tampoco llega.
Su algo mejor no era emparejarme con alguien más. Su algo mejor, mas bien, fue llevarme a ese desierto donde comenzó por enseñarme qué era el Amor verdadero. El real.
Yo solté al joven elegido y no ha llegado otro más, pero estoy en paz.
Lloré durante años su ausencia, hasta que Dios me recordó que yo había tomado una decisión.
Lloré otros tantos, entonces, mi decisión que había ocasionado su ausencia… y Dios guardó silencio. Me dejó escribir, entender y despertar a lo lleno de luz.
Me enojé unos más… porque tras decidir, Él no trajo a nadie más y mi vida acabó, a mi parecer, en todos los aspectos.
Todos a mi alrededor encontraron a alguien más, o así lo quise ver yo. ¿Bajo qué términos? Muchos tal vez hasta comprometiendo lo mismo que a mí en sueños me fue preguntado, pero yo igual lloré.
Esos sueños con un niño sin rostro que sí me podía amar… nunca los veré, quise entender uno de esos días, y Dios no me dijo nada.
Como la lava ardiente, los sentimientos se dejaron asentar por el tiempo. Imitando la roca en la que esta lava se convierte, lo empecé a ver en sueños, muy ocasionalmente. En los primeros, me sentía morir al verlo ir a otro lado y no quedarse. Cómo deseaba en esos, y lo hice en más de uno, rogarle que no se fuera. Que no desapareciera. Luego desaparecía durante meses. Los meses se hicieron un año y otro… lo volví a ver dormida, y rogué a mi Papito entonces, que ya no lo trajera ni ahí si no podía verlo aquí. Esa semana no desapareció y… vino a mí la inquietud de orar por él. Así lo hice… hasta que volvió a desaparecer. Tuve la fuerza de no gritarle que se quedara y lo vi irse. Dolió, pero cuando miré al suelo pude respirar con todo y que ya no era visible.
No lo vi en un año entero. Había podido saber de él, de lejos, lo cual cada vez despertaba en mí el mismo dolor del pasado, una de las razones por las que no podíamos ser es porque algo en él me mata de tristeza. “Te ves gris cada que estás con él,” habría dicho mi mamá. Pero pasado el tiempo, ya ni de lejos me he podido enterar.
Podía haberlo amado, ¿saben? y fue ahí cuando mi Papito me detuvo… de pronto entiendo que Él no quería verme morir, no así, no después de todo el dolor de mi pasado. Ese, sí es Él. No quiere vernos morir, si tan solo lo escuchamos para volver a Él y vivir.
Vivir.
Ese es el Bien; la Vida que fluye de Él.
¿Duele elegirla, elegirlo? Sí.
Volví a ver al joven en sueños hace un par de semanas. Dos veces. Tal vez tres. Venía a mi casa buscando a mi mamá, porque ella es buena para ayudar con lo que duele. Yo no me acercaba, temiendo por mi corazón.
La última vez, mi mamá me manda a acompañarlo a buscar algo y lo veo quedarse dormido en el suelo. Lo dejo un momento y después tengo que despertarlo, es como una urgencia.
“Despierta, despierta,” le digo, y toco su rostro, “despierta.”
Ahí abre los ojos. Me reconoce, sabe quien soy, platicamos. Me pongo de pie y él me imita. Paso mis manos por sus hombros, como sacudiéndolo, luego su cabeza… lo abrazo y dejo un beso en su frente poniéndome un poco de puntitas. “Por favor despierta,” porque ahora conozco el por qué de todo y aunque ya no hay vuelta atrás, deseo una sola cosa… verlo encontrar esa misma Vida verdadera que cambió la mía. Verlo respirar en serio. Verlo encontrar al Amor verdadero, que te lleva al desierto y te enamora, al que puedes estar atado para siempre y nunca te fallará. Atado al amor, como yo.
El por qué, era porque me iba a ser mal dejarme ir al lado de alguien que no iba a poder cuidarme como Cristo lo hace. Mal, no Bien. Y allá, en esa tierra lejana, me iba a ser imposible encontrarlo.
Espero que allá donde el joven está, pueda ser un día hallado. Que de las tinieblas donde habita, pueda también ver gran Luz. Ahí sé que hallará el Bien en la tierra de los vivientes.
Yo por mi lado, un día encontré la paz. No necesito, nada de lo tan deseado, porque he visto tanto que es tan alto… que finalmente y no sin trabajo, puedo andar como viviendo y no como esperando el futuro tal vez que nunca llega, la gran promesa futura… porque Esperanza tengo.
¿Cómo lo sé?
He sido amada, como entiendo que Dios quisiera que encontraras tú. Cristo lo ha hecho todo.
¿Y cómo probé la paz?
Muchas veces el ser humano, cuando va a morir, empieza a temer por todo lo que no hizo. Yo lo hacía, si has leído el hilo de posts podrías entresacarlo, en el 2021 temía morir porque no había terminado muchas cosas. Una sola lamentaba esa noche decembrina cuando le dije al Señor que ya podía llevarme si era Su plan, y esa fue no haber conocido aquí en la tierra a un hombre que sí me hubiese elegido, y que lo hubiera hecho para siempre. Así como el de mi libro, el que quería darlo todo por ver a la heroína vivir. Creo que lo que más me ha costado en este camino ha sido no encontrarlo, la Vida radica en que sí lo hice, pero como siempre, eso no se vio como yo esperaba.
Lo que me ha sacado a flote cuando mis ojos empezaron a ser abiertos a todo el Bien, fue encontrar muestra tangible de haber sido acepta toda mi vida en Él. Su mano me libró y estuvo todas esas veces cuando lloraba preguntándole que dónde estaba, y aún cuando yo lo olvidaba. Acepta en el Amado que lo dio todo por verme seguir respirando… incluido su último aliento, con todo y que lo pudo tomar de regreso al tercer día y llevarme con Él por eso.
“…sométanse a sus propios esposos como al Señor. Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él su Salvador. Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo.”
Efesios 5:22-24
Someterse como al Señor… Como la iglesia se somete a Cristo…
Y algunos lo han entendido extraño, “¡Sométete a mí! ¡Aquí, bajo mi puño pesado, que yo soy el que toma las decisiones! Aún si estoy en un error, porque Pablo dijo que era en todo.” (Pablo, autor de la carta a los Efesios en la recopilación bíblica.)
¿Saben cómo me ha enseñado mi Señor? No le dudo de nada, porque todo lo sabe… puedo confiar en Él. No le retengo si me muestra, y lo hace con tanto amor que cada día lo amo más como respuesta. Si no tengo la madurez, si no estoy lista, me espera. Me cuida como a la niña de sus ojos, me ha dicho que soy su especial tesoro. Hablé duramente contra Él durante años, diciendo que el malo podía hacer y bien hacía en ser malo, porque podía escapar de castigo alguno por su mal hecho… y Él no me fulminó, sino que me enseñó para que un día yo hiciera el voto de hablar dulcemente de Él por el resto de mi vida. Y cómo deseo hacerlo. Si me enojo, me abraza hasta que entiendo mi propio corazón y puedo entregarlo una vez más para recibir el Suyo y si me confundo no me acaba, sino que me da tiempo para entender. Me ha llevado por un camino de vida y no me dejó vacía, no me dio lo que pedía pero me llenó de lo que no imaginaba que sería posible y cómo me deleito en lo hecho por Su mano. Me viste, me da alimento, me tiene en una casa acogedora, y tengo agua para beber y bañarme y me ha librado de todos los que me han querido quitar hasta el pan de la boca creciendo… restauró mi casa de los escombros. Tomó tiempo ver su voluntad asentarse frente a las de todos los que tenía que mover primero, tardó en ser notoria Su justicia y esperamos mucho antes de que bastante saliera a la luz, pero lo hizo y fue cabal en lo hablado y fiel en lo prometido, el nunca dejarnos ni siquiera en los días terribles.
La verdad de todo, era que como hija suya, tenía que conocer el Amor verdadero, el celestial, el más alto, antes de entregarme a un romance terrenal que me rompería. Queramos o no, cuando nos unimos a otros, nos sometemos a ellos; aceptamos autoridades y voluntades sin oponer resistencia. Imagínate aceptar la autoridad de alguien que no te cuida ni conoce el Amor, aun si dijera conocer a Cristo. Imagínate que alguien que no ha sido enseñado por Él y cargue frutos de vida consigo, quiera tu vida en sus manos. Imagínate querer entregarle tus días a la idea de compartirlos con alguien a quien elegiste por estar roto como tú. Supongo que con el tiempo se ha hecho difícil que vaya a encontrar a cualquiera como muchas veces llegué a pensar en medio de la desesperación, pero de pronto, pienso que es mejor así. Si no voy a estar segura, mejor nada. Si Cristo hace la obra, de la mano de alguien más lo perseguiré toda mi vida y él será el primero en entender mi principal autoridad y amor para siempre, si Cristo no hace la obra… mejor nada. ¿Por qué? Porque con Él ya estoy viva, ya estoy sana, ya puedo respirar, y siempre estoy segura, Él ve los peligros y me salva aun si yo jamás me entero de lo que había estado esperando a la vuelta de la esquina, que muchas veces ha resultado haber sido el caso.
Y ese, es el verdadero Bien. No aceptar lo poco que las tinieblas pueden ofrecer para mantenernos cautivos y muriendo, por aceptable que se vea a nuestros ojos resistirnos a su engaño y mas bien llegar a ver esos días en donde de pronto la oscuridad no te está asfixiando y ves que puedes sonreír de nuevo, tal vez reír más adelante, verte liberado de lo que te oprimía y a la oscuridad empezar a quedarse muda delante de la Luz, ser llenado y completado sin pretender que otro ser humano lo haga, ser ayudado y salvado aun sin que un hombre tenga que intentarlo, o mujer, dependiendo de cada caso. Que sin suficiente dinero puedas verte sostenido, que sin ayuda de nadie afuera puedas ver tus libros a los que no les viste muchas esperanzas jamás, ahora físicos en tu librero… que salgas de ese estado en el que nada nunca es suficiente, y de pronto veas que puedes empezar a dar a otros, o que si todo dolía, un día ya no lo haga. Que si te faltaba, veas ello ser llenado con lo que verdaderamente te hará volver a vivir, sin quitar a otros, sin hacer daño a otros o a ti, sin comprometer tu Amor primero, que es Dios, y en verdadero reposo donde el Abridor de Caminos te lleva un paso a la vez, y de paso en paso, toda una vida donde no tienes que temer que todo acabe, sino donde vivir es Él, y el día cuando todo acabé, será el mejor de tu Vida. Una vida donde solamente hay que permanecer a Sus pies de donde Él puede levantarnos y amarnos y llenarnos.
No tengo mucho en el ámbito material, ya no, y si lo pensamos, mucho podría faltarme a ojos oscurecidos… es anormal vivir así en tiempos como estos de tanto consumo y vaciedad, histeria y dolor, pero qué Vida. Y yo sé lo que es estar muriendo. Prefiero mil veces esto:
Di todo mi reino por esto.
Mi reino quebrantado, por el Reino de los cielos.
Bien.
Mi Bien en la tierra de los vivientes, y lo he visto.
El 22 de mayo del año en curso sí visité el cielo. Me fui al hospital a causa de un terrible episodio resultado de una prueba alimentaria quince días antes, y de ida lo supe, sentí que no regresaría a mi casa. En 2021 lamenté cosas aún, pero este día, estuve en paz. Paz con mi Señor, con mi Mejor Amigo, y así fue como constaté el Bien que me ha hecho, sabiendo que podía no volver y permaneciendo en paz. Cuando me desmayé lejos de la camilla y abría mis ojos sin cuerpo y en otro lado, no dolía nada y me supe vista y oída. Cuando me regresaron, entrando por mi nuca hacia mis ojos como túneles hasta que vi otra habitación, no sabiendo dónde estaba, supe que todo hasta ese punto había valido la pena, y que no me movería de lugar.
Cuando volví a ver mi casa, noté que no había temido, ni guardado al fin ira contra mi Rey con respecto a nada.
Y estas son mis palabras dulces de hoy:
Tú, que lees esto, estás llamado a lo mismo. Al mismo Bien en donde sea que lo necesitas, preferiblemente en cada aspecto de tu vida. Puedes volver a respirar si no dejas de llamar… de llamarlo a Él.
Confía en Él, que no puede fallar.
Si te toma de los hombros y te dice que no, créele y haz todas las preguntas necesarias, que Él responde si realmente lo estamos buscando.
Si estás llorando de noche llamando su nombre dudoso de que esté cerca, sabe que lo está, y un día podrás verlo.
Si necesitas que te cargue, puede hacerlo.
Si necesitas que te sane, quiere hacerlo.
Si te sabes repudiado por todos, en Él eres acepto, puedes mirar hacia donde está.
Si te sabes solo y desamparado, Él es el mejor amigo que puede existir y salva y endereza vidas, puede tomarle años, a causa de nosotros mismos, pero sin confías en Él lo verás hecho.
Si te estás asfixiando, respirarás de nuevo un día; en Su Nombre puedes hacerlo.
¿No lo ves? No por eso no está, si lo has llamado.
¿No lo sientes cerca o no sabes cómo buscarlo? Ve a las bases, lee un salmo, ve lo que dice el 139, o los evangelios. Empieza a estudiarlo como cuando queremos conocer a alguien, intencionalmente. Poco a poco empezarás a entender.
Y un día, sabrás que como yo, viste el Bien. De ahí nos quedará toda una vida para constatarlo y amarlo y continuar eligiéndolo.
“Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice:
Despiértate, tú que duermes,
Y levántate de los muertos,
Y te alumbrará Cristo.”
Efesios 5:13-14
-SFTS


Leave a reply to Está… o no está. – Sheltered from the storm Cancel reply