Si dejo la defensiva atrás no queda nada salvo el cúmulo de lágrimas que no derramé en los años anteriores, las que guardé tras el enojo y cada segundo de miedo y soledad.
Si dejo el escudo de palabras y la mirada que todo analiza, no queda nada salvo silencio y complicidad con los demás, implícita porque no podré reaccionar y rescatarme previo a toda hostilidad. ¿Pero cómo sé que no me van a aplastar?
Si dejo los pensamientos y las ideas, no quedará nadie salvo una tonta que siempre se va a dejar, y nadie nunca se va a quedar.
Si dejo las memorias, podría haber perdón, y lo hay. LO HAY. Aún con las memorias lo hay, pero,
Si dejo las rodillas flaquear, son sus manos las que se van a levantar, su corrupción una vez más,
y después de eso,
¿Yo dónde voy a quedar?
Estoy cansada de intentar,
Cansada de sostener,
Cansada de pensar.
Pero el rescate nunca bajó cuando lo esperaba, no llegó, ¿cómo sabré hoy, que sí vendrá?
“Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.”
SALMOS 34:18
¿Entonces me dejo acabar?
Ese es el único cambio que falta, ver si en el polvo me vas a rescatar; en la calma, en silencio…
…y de cualquier manera… lo cierto es que estoy tan cansada de mantenerme a flote, siempre siempre,
áspera ya hasta sin pensar,
que ya no quiero sostener la espada.
Cuando veas que el quebranto es suficiente,
Cuando mi espíritu colme de tristeza,
¿Me puedes rescatar?
Sí dejo.
-SFTS


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