10 Tú, hijo de hombre, muestra a la casa de Israel esta casa, y avergüéncense de sus pecados; y midan el diseño de ella. 11 Y si se avergonzaren de todo lo que han hecho, hazles entender el diseño de la casa, su disposición, sus salidas y sus entradas, y todas sus formas, y todas sus descripciones, y todas sus configuraciones, y todas sus leyes; y descríbelo delante de sus ojos, para que guarden toda su forma y todas sus reglas, y las pongan por obra. 12 Esta es la ley de la casa: Sobre la cumbre del monte, el recinto entero, todo en derredor, será santísimo. He aquí que esta es la ley de la casa.
Ezequiel 43:10-12

La raíz כָּלַם (kālam) en hebreo bíblico no es una vergüenza ligera como timidez o pena social, sino algo profundo y humillante, ligado a deshonra por haber actuado mal.
En Ezequiel 43:10-11 es “avergonzarse a causa de lo hecho”, es decir:
- Reconocer el pecado.
- Sentir la humillación de lo indebido.
- Quedar expuestos por ello delante de Dios.
💡 El matiz: no es vergüenza por vergüenza en sí misma, sino una especie de convicción que produce rubor y humillación interior al verse confrontados con la santidad de Dios.

La raíz de santísimo:
- קֹדֶשׁ (qódesh) → “santo, consagrado, apartado”.
- קֳדָשִׁים (qodashím) → plural intensivo de qódesh, literalmente “cosas santas”.
👉 La construcción קֹדֶשׁ קֳדָשִׁים (qódesh qodashím) es un superlativo hebreo. No significa simplemente “muy santo”, sino “lo más santo, el grado máximo de santidad”.
- El énfasis es que toda la zona alrededor del Templo es declarada “Santísimo”.
- Ya no solo un espacio cerrado (como el Lugar Santísimo del Tabernáculo), sino todo el monte como espacio consagrado por la presencia de Dios.
Yo conozco esa vergüenza, ¿sabes? Conozco la que es aplastante, también, donde ya no hay esperanza de salvación. Una no es otra, y al mismo tiempo ambas podrían ser parte de la misma… que nos hace clamar a Dios desde lo profundo de nuestro interior un día, ese en el que Dios mismo resplandece en nuestros corazones para que empecemos a ver a Cristo y la esperanza que tenemos en Él, para todos los días de nuestras vidas. No es fácil, la vida eterna, el conocer a Jesús y a Dios que lo envió, pero sé que los que lo buscamos nos quedamos mucho también porque solamente en Él encontramos la respuesta a lo que nunca tiene sentido, ni lo tendría, fuera de Él. En este año una de las cosas que más claras me han quedado, es que, por más terrible que sea el estado de otro ser humano… si ese mismo no entra en discordia con lo que es y lo que lo rodea y ve la muerte ahí… aunque no la pueda llamar así porque no entiende ni conoce… que no quiera salir huyendo de donde está es señal muy clara de que no necesita a Dios. Y es cuando no lo necesitamos… cuando hacemos muchos desastres. Muchos hasta en nombre suyo, porque queremos decir que lo tenemos y que vivimos cerca como si fuera una credencial, ‘hombres de dios’. Y lo nombramos aún sin conocerlo, ni conocernos. ¿De qué nos puede Él salvar si realmente ni siquiera pensamos que necesitamos ser rescatados? Son los que claman a Él desde el polvo los que vemos tal salvación, y esa es la real salvación, cuando empezamos a ser sacados de todo aquello que empezamos a identificar como vacío, doloroso, o simplemente desagradable- o vergonzoso.
Te voy a pedir un favor… si acaso para saber que al menos una vez aporté algo para ver a alguien más salir del hoyo donde estaba… si acaso solo una vez en la vida, aunque jamás lo haya conocido:
¿Puedes mirar atrás en tu existencia? Si acaso no te gusta lo que ves… ¿puedes quedarte? No deseches esa sensación… abrázala un rato, que te quiero mostrar un diseño. Créeme que mucho todavía lo hablo desde el polvo, deseando fervientemente ver la faz de Cristo y llegar a estar bien un día. Llegar a entender todo lo que todavía hoy no hago; todavía pasan los días y empiezo a decir, ‘debí haber hecho esto así o así’, o, ‘pude ser así en esta ocasión,’, o, ‘qué tonta, me equivoqué otra vez, no entiendo nada,’ ‘¿cómo debo ser, Señor?’ y me cuesta encontrar las respuestas, si soy blanda, porque me pasan encima, y me enojo no sabes cuánto, pero si me defiendo… me pregunto cómo muestro al Señor afuera. Me he hecho dura de otra manera en los años más recientes y es en la de no sufrir por todas las vidas que sé que están en tinieblas de mucha de la gente que alguna vez amé, pero, tampoco quiero ser así… porque en el fondo de todas maneras sufro. Si retienes esa sensación un rato y me dejas mostrarte esto… tal vez un día no todo sea llanto de mi lado.
La primer edición de esta parte sonaba muy combativa-
Septiembre 7, 2025
Finalmente la empecé hace casi tres meses, pero de ese día a hoy ya no soy la misma, y las cosas que el Señor me ha mostrado de esos días a hoy han sido muy claras, tanto que por primera vez empiezo a sentir lo que es caminar dejándole tus cargas y abrazando su libertad. Hoy, me quedé dormida en mi jardín; bajo el sol y oyendo el viento mover las hojas de los arboles. Fueron solo unos minutos, pero después desperté sabiendo que no puedes permanecer combativo con temas como este, porque la búsqueda del Señor te rompe completamente, hasta acabar contigo.
Después de esta entrega quedan a lo mucho dos más, rondando el mismo tema: una hablando sobre la bestia, y los vasos, y la última, hablando sobre el aliento en los pulmones; la vida física y el alma. Después tal vez pase un tiempo con entradas muy espaciadas, pues finalmente necesito trabajar en cosas de las novelas, y eso requiere tiempo… algo que últimamente no tengo, y cómo quiero escribir y visitar todas esas cosas que anhelo y que sé que me faltan en esos horizontes; y dado que estoy estudiando en una pequeña academia de belleza… no tengo tiempo. Además, no puedo extender esto mas de lo que a otros les sea util porque en realidad, lo más util que tengo es decirles que busquen al Señor, solitos, hasta que dejen de estar solitos porque empiecen a verlo a Él, aún si les toma toda la vida encontrarlo… que nunca dejen de buscar y nunca caminen atrás, solo al frente. Solo hacia Él. Y que no se dejen hacer vagar.
Aquí vamos:
En las congregaciones frecuentemente se oye, “No dejes que el diablo te cubra en vergüenza por tu pecado, he aquí eres nueva criatura en dios…” [en jesús]
Acto seguido, cuando el camino cerebral se te gatilla, vuelves a caer en el mismo pecado. Pueden pasar unas horas, unos días, o hasta años… y un día crudamente notas que todavía no eres libre. Caes, pero te levantas porque jesús dice, pero no cambias. Le fallas a jesús todo el tiempo, y en el mejor de los casos te sientes una basura por hacerlo, pero no cambias, y no vences, y no ganas. ¿Por qué simplemente no eres más fuerte?
Luego, recuerdas, ah, esto es vergüenza, y jesús no quiere que esté avergonzado. Él me ama tal y como soy, tengo que creer que ya me perdonó. Sí, es por fe.
Es por fe, no por obras. Es cierto.
Acto seguido, olvidas la vergüenza, y retomas tu caminata. ¿Cuántas veces más vas a andar el mismo ciclo? Puede durarte años, y puedes conocer al Señor, ¿pero por qué no te está libertando? Porque su palabra dice que el que es libertado por Él, es verdaderamente libre.
Ok, hagamos un ejercicio de semántica:
Si jesús te dice que no tengas vergüenza por tu pecado porque Él te ama tal y como eres, ¿entonces qué te está diciendo?
¿Qué es no tener vergüenza?
Sin-vergüenza.
¿Sinvergüenza?
No me sorprende que de eso es de lo que más se nos acusa como cristianos acá en occidente, entre líneas. De ser sinvergüenzas.
Y qué daño he conocido a causa de los cristianos… porque aunque no haya ido a la iglesia hace casi 7 años, buscando ser parte, anhelando algo de la religión, sí crecí en el corazón del mundo cristiano. Todos mis familiares, conocidos, y figuras de posible autoridad son cristianos. Y qué dolor tengo en mi pecho a los 30 años de cómo vi que todo salió… para mí la fantasía es la idea de cristiandad y comunidad que siempre veo en las películas de producción cristiana, o los libros… yo no conocí nada de eso, y vi a mi mamá sufrir tanto… a mis hermanas… no tienes una idea de cuánto hemos sufrido y de lo mucho que hemos casi dejado al Señor- lo que nos ha costado encontrarlo en medio de todos los espejismos de angustia y dolor… o cómo nos hemos aferrado a Él hoy en día, viéndolo sacarnos adelante. Adelante, pero con una constante premisa: siempre nos quita de los lugares, siempre nos termina por indicar que nos vayamos, que ya no más, y nos guarda en casa donde nos continúa hablando en la quietud y el silencio. Sí, sé que los cristianos somos sinvergüenzas. Unos en mayor medida que otros, pero no es hasta que en verdad nos encontramos con Cristo que empezamos a notarlo y a ver cómo nos transforma… llamarnos cristianos son solo palabras. Es solo hablar. Cuando nos deja entrar al horno de fuego, o a la prensa… ahí, ahí, empezamos a ser realmente dignos de cargar su nombre como hijos suyos, cuando nos quema completamente hasta convertirnos en algo más alto; algo suyo. ¿Pero sabes qué he notado? Que con tal de no ir más alto, en el mundo cristiano es muy común encubrir el pecado; es casi el deporte en las congregaciones. ‘Yo tengo el mío, pero como tú tienes el tuyo… nadie puede decir nada.’ Y entonces no lo decimos. Nadie dice nada, y todos nos quedamos donde estamos. ¿Pero estamos realmente bien ahí? No. No, y en realidad, si callamos porque en el fondo sabemos que no podremos seguir siendo parte… por miedo a estar solos… yo diría que hay que hablar. Hablar para que no te quedes ahí, romper para escapar… aunque no sé cómo eso se vea en tu caso. Sí sé que para vida, podrías empezar por entregarlo todo, aunque te de vergüenza.
¿Por? Como David dice, me consumía en mis huesos cuando guardé silencio sobre mi pecado, pero cuando te lo dije… tú me perdonaste. (Revisa el Salmo 32 para las palabras exactas, jajaja)
¿Qué pensarías si te dijera que hasta que no nos avergonzamos hasta el polvo de cómo somos, no dejaremos de serlo? ¿que hasta que no nos avergonzamos hasta el suelo de lo que hacemos, no vamos a buscar luchar en serio por detener nuestra mano? ¿que hasta que no nos avergonzamos hasta el hastío del lugar en donde estamos, no vamos nunca a clamar por en verdad ser sacados de ahí, y aferrarnos a las manos que nos están jalando a la luz, la voz que nos está llamando a mostrarnos y ser libres?
La del Señor Jesucristo, el Fiel y Verdadero, Jesús con mayúscula que anduvo en carne aquí en la tierra, luego estuvo muerto, y ahora vive por los siglos de los siglos. ¿Qué pasaría si nos olvidamos del jesús pintado en los templos de entretenimiento y reunión, y nos vamos a las afueras, al desierto, si acaso, a verlo ahí? Da miedo, ¿no? Pero te voy a decir algo, aunque la vergüenza se siente horrible, qué efectiva es para querer clamar por misericordia, para admirar la justicia, y buscar al Señor Jesucristo, el Redentor Eterno. El único que quita el pecado del mundo, el único que puede salvarnos; porque eso es lo que es ser salvo, escapar de lo que fuimos, somos, y podríamos ser… para ser suyos; sus llamados, fieles, escogidos. Sus santos, su esposa, que hace cosas justas y hermosas.
…Esta es la ley de la casa: Sobre la cumbre del monte, el recinto entero, todo en derredor, será santísimo. He aquí que esta es la ley de la casa.
Avergüéncense, y arrepiéntanse. Si leyeras eso en Ezequiel, ¿no te dan ganas de salir de ese consejo muy eclesiástico tan común en medio de nuestras generaciones de no guardar pena, porque no nos permite ver a jesús? Si volteas atrás, yo te diría como he aprendido a decirme a mí, ‘ten pena de cómo fuiste y eres, y de lo que hiciste y haces, y busca al Dios Vivo, que es amplio en misericordia, y pronto para perdonar, y mira a su hijo Jesucristo, que se dejó entregar, hasta la muerte, obedeciendo a ese Dios Vivo, su Padre y el nuestro, y nos salvó y liberó; esa salvación y liberación haciéndose tangibles en nuestra vida para que vivamos en su Resurrección. Su vida.’ O sea, aborrece lo que fue y después mira adelante, mira, que Él quiere estar contigo. Por eso mandó a Cristo, y para ti, para que bebas de Él, Cristo se presenta constantemente como la fuente de agua viva, no solamente una cisterna de la que beber de vez en cuando, donde el agua se estanca y nunca hay nada nuevo que permanezca lo suficientemente nuevo antes de estancarse otra vez… sino la fuente de vida que puede, poco a poco, irte sacando de toda iniquidad, pecado, incoherencia moral, y estupidez moral, también. Suena fuerte, ¿no? Pero eso es lo que son todas esas regiones de oscuridad que el diablo disfraza para que habitemos todavía, todavía cautivos. ¿Qué tanto darías por algo de dinero? ¿O por fama, o por tu deseo de lo que siempre has soñado? ¿Qué tanto te guías en realidad por los bienes materiales? ¿Qué tanto de tu vida dictan? Y si lo miras a Él, si en serio te concentras… ¿no te da vergüenza?
¿No te da vergüenza usar a otros? ¿Querer tenerlos bajo de ti, sirviéndote, llenándote, porque sientes merecerlo, como si al fin hubiera llegado tu momento? ¿No sabes que en Cristo todos somos iguales; no hay judío ni griego y sería mejor que nadie se llamara maestro para acarrearse más condena? Ya ve tú, yo solo anoto lo poco que me viene a mente, o lo mucho que a mí misma me lastimó y jamás pude explicar hasta que mirando a Cristo he tenido que superar… y perdonar.
O como yo, esa noción de sobrevivir, de lograr que nadie más te haga daño, ni a los tuyos… ¿cuánta amargura te está costando? ¿No hay algo mejor, más alto, que no te haga sentir pesado e inadecuado delante de Él?
La vida tiene muchas vertientes… pero una cosa es firme:
que Cristo no es complicado como nosotros, y realmente quisiera que habitáramos con Él, como lo dice en Ezequiel, Apocalipsis, y Génesis también. Para siempre, en las nubes ahí donde Él está, desde donde reina y lo ve todo y escudriña mente y corazón y paga a cada uno conforme a sus obras.
Y en esas habitaciones celestiales, donde habitamos en parte, encontraríamos la luz verdadera que nos haría un día dejar de ser unos sinvergüenzas. Hijos suyos, amados, que lo alegren… eso sí.
6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. 7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. 8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.
Isaías 55:6-8
10 ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios. 11 He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y os rodeáis de teas; andad a la luz de vuestro fuego, y de las teas que encendisteis. De mi mano os vendrá esto; en dolor seréis sepultados.
Isaías 50:10-11
Habitar ahí donde Él es nuestra luz, donde no hay noche ni obras de tinieblas. Vergonzosas.
Y entonces, cuando te es extendida su misericordia, lo verás en que empezarás, poco a poco, como acomode a tu caso que solamente Él conoce, a ver vencido el pecado en tu vida. Ahí realmente eres salvo.
… y habitaré en medio de ellos para siempre.
[Hay esperanza, pues Cristo vino para traernos de regreso a casa, sí, somos terribles, pero en Él todo eso se acaba un día. Hay gracia, pues a eso vino, pero que esa gracia alcance nuestras obras para cambiarnos la ropa. Hasta que quede solo Él en nosotros; ahí ya no seremos terribles, cuando lo imitemos plenamente. Que esa sea nuestra búsqueda y nuestra batalla, no perseguir todo lo demás, que nos hace caer de una u otra forma.]
Ah, cierto, olvidaba una parte importante. Si miraste atrás y quedaste conforme, no por eso Dios está conforme; y tu estado puede ser contrario a lo que te imaginas. Te invito a que consideres lo siguiente, ¿qué ayudará al hombre ganar el mundo entero pero perder su alma? Y ‘el mundo entero’ puede ser cualquier cosa, eso que nos hace sentir en paz y conformes que no es Él, su justicia, su vida, su amor y aún su paz.
¿Estamos llamados a ser amigos del mundo? ¿Es nuestra comodidad señal de que Él nos ama o de que nos hemos ido muy lejos de Él hace mucho? ¿Y el ruido del entretenimiento, o de las amistades, o la constante necesidad de no estar en silencio ni quietos… por qué se nos ha hecho esencial? ¿No hay aturdimiento ahí en donde estás, o no sientes que el piso abajo puede ser un espejismo de firmeza, cuando todo dentro está listo para derrumbarse?
Nos vemos en la siguiente entrada, donde veremos el riesgo de ser tibios, y de rendirnos a la bestia que dirige el sistema de esta tierra, cuidadosamente entretejido como una trampa para alejarnos para siempre del Señor, y ya no hablaremos solo del mundo eclesiástico, y tampoco del mundo… sino de un *en medio* aterrador.
Un abrazo donde estés.
-SFTS



Leave a comment