Sheltered from the storm

“Desde el extremo de la tierra clamaré a ti; cuando mi corazón desmayare. Lévame a la roca que es más alta que yo, porque tú has sido mi refugio y torre fuerte delante del enemigo." — Salmo 61:2-3

Sitio oficial de M. Y. Valencia Parroquín


Matchless

Faces from the past… seeing faces from the past-
Today was tough.
We had a tough time, today.
A hard time but every prayer we made was answered.
After the matter, when we got into the car, something opened and I started crying in silence, feeling exactly like I’m used to from those dreams where I always say goodbye whilst trying to scream for their deeds to make sense. They never did, and I cried every time. So full of pain, still there. Always there.
Naturally, after having seen their faces, utterly void of light, the ‘me’ from those dreams woke up. Yes, we got into the car and I cried. I cried like every one of those dreams had come true and none of them were good. And then-
I felt again, after years of numbness. I was sure, for an instant, that I’d heal. I was sure I’d love again, everywhere where I still couldn’t. I was sure I’d eat once again, I was sure I’d laugh.
I became sure about the ending coming upon us, with every bit of my aching bones… and doors will close, but instead of crying still… I felt like I could breathe.
I wondered then about the amount of years I’ve spent crying, still hurting, not breathing-
[even now , when we haven’t been on the line of fire like we used to, but also not in peace, not safely free, still…]
I never imagined such a thing existed, breathing like I did, that instant… and if I ever did I was sure it would be something far away from me. But there it wasn’t; air came in, out, and it was light and bright.
And there I figured it out, even when I haven’t been able to fully see: He’s won. He redeemed, He’s kept me from the day pain started, and every day it’s endured…
I know a day’s coming where I’ll stop crying in my dreams, and when I do, I’ll know…
I’m healed.
How I love You, my King.

SFTS, August the 22nd.

Despierto, y aun estoy contigo.

Es la promesa mas firme que he tenido en mi vida, y el hecho más tangible.

Ayer en la noche me senté con mi familia a escuchar una canción que hace poco capté que habla del salmo 139, mi favorito. Es una canción que tiene años gustándonos, cuyo remake salió hace unos días. La semana ha estado pesada, pero estoy tan feliz… porque ha estado pesada, llena, de cosas nuevas. Traigo mucho en mente ese Isaías 60:22 de hace años, ¿lo recuerdas? que el menor será un pueblo grande, que cuando el Señor lo hiciera, lo haría pronto.

No sé ni como decirlo, pero lo vi luchar esta semana, luchar por mí… por que me pudiera quedar en un lugar específico. ¿Recuerdas cómo conmigo Él ha sido enfático en quitarme, tanto que aprendí a decir ‘adiós’ más fácilmente que respirar? Me fluyen como mantequilla, las despedidas… aún antes de bien haber empezado, y esos enojos que he tenido en su contra han sido, ya lo debes entender conmigo, porque me hace irme, irme, irme, y no me daba nada de lo que quería. Llegamos al punto de dejar de querer, anhelar y soñar. De entregarlo todo, si lees mis entradas recientes, lo podrías notar… cómo me he despedido hasta de lo más valioso y apegado a mí, como las obras que me había dado en los años recientes, que sé que vinieron de su mano, pero no me salvaron.

[Para salvarme Él]

Dos veces, durante la mañana, me han llegado de fuentes diferentes, plataformas diferentes, e idiomas diferentes, videos del Señor avisando que quiere multiplicar… y en el segundo video, no solo multiplicar, sino exponer potencialmente.

Luego, me llegó el siguiente versículo:
” 41 Mirad, oh menospreciadores, y asombraos, y desapareced;
Porque yo hago una obra en vuestros días,
Obra que no creeréis, si alguien os la contare.” Hechos 13:41

Sé que siempre reviso el contexto, pero por alguna razón hoy, de todos los días… creo que es un aviso textual de lo que sigue para mí, para mi casa; los más pequeños, como todavía nos reconocí hoy en la mañana.

Y aquí, es donde entra el poema de allá arriba… en que he empezado a ver la mano del Señor no solo en el pasado, como cuando empecé esté blog, sino ya en este tiempo, antes de que este termine. Lo veo en cómo, al quedarme yo sin comida, por ejemplo, Él cuatro años después me tiene rodeadísima de delicias suyas en mi casa y sin enfermedad ni crisis terribles, literales delicias que no me hacen daño… y afuera, me ha ido dando opciones. Opciones que luego me hacen pensar en que Él quisiera que yo saliera, a veces, como en estas recientes ocasiones en las que pude salir sin cargar mi propia comida. Como cuando me recordó de aquella vez en la que le pregunté si Él comería algún alimento preparado con cerdo conmigo… y me dijo que no, porque Él no come cerdo… y luego, no por religiosidad sino por un enamoramiento como pocos, yo quise nunca más tener en mi mesa algo de lo que no podríamos participar juntos. Juntos. ¿Y su respuesta? Me regaló la receta del pan de arroz que hoy como, y no solo eso, sino que me permitió verlo en un sueño comiéndolo Él mismo. Si admiras eso a la luz de mi oración, se ve una joven preguntándole qué pueden comer juntos y a Él, el Dios Todopoderoso, El Santo de Israel, Jehová de los Ejércitos, Jesucristo, el Alfa y el Omega, respondiéndole con toda una lista de alimentos suyos, que Él sí come… para que ella sea parte de Él.

Quitarme de los lugares… era Él amándome primero, hoy entiendo. Pero lo que no vi venir nunca, es que algún día querrá que me quede en algunos, otros… que ni siquiera he imaginado, y para que me quede, moverá todo lo que tiene a sus manos, todo, porque todo es suyo; como yo.

A finales de la semana anterior, me dio un salmo que cierra diciendo que si las riquezas aumentaran, no ponga mi confianza en ellas. Y ahí al fin lo entendí: que aún si tuviera todo lo que deseo, aún la economía… con todo, no seré nunca mía, si quiero permanecer realmente feliz, llena y amada. Suya sí. Suya, sin moverme aún si puedo… sino solamente por su palabra como hasta hoy. Necesito que el asunto vaya lento por mi propia sanidad mental, jajaja. Es fácil confundirse y distraerse… pero tal vez si me acostumbro a vislumbrarlo entre las capas de la realidad, a cada segundo, como cuando salgo con mi mamá… podré sobrevivir. No olvidarlo, porque, contrario a lo que muchos creen, la Biblia sí dice que Él se olvida de los que se olvidan de Él. ¿Cómo más nos podemos olvidar si no es en cada pensamiento, decisión, y acto? ¿Hasta ser impíos? Y luego tiene que no solo olvidarnos, sino destruirnos.

Si viajara, no viajaría porque me dieran ganas [Y menos despojando a otros, aunque fuera de un pelito]… sino porque Él me enviara.
Si comiera, no comería por antojo mío, sino porque Él me cuida. [Y jamás para llenarme de deleites humanos que para nada aprovechan]
Si hablo, porque Él lo hace, [intentando no ser necia]
Aún si vuelvo a tener auto, porque Él me lo regale; que sepa yo que viene de sus manos y no de mi corazón engañoso [evitando todas esas tendencias raras de competencias, irritaciones o envidias]
Si auxilio a alguien, porque Él me lo haya mandado, aún ahí, tan delicado como suena porque lo he visto hacerlo… avisarme y darme las herramientas y después presentar los asuntos. [No para llenar un ego que me separa de él, una justicia falsa cual sepulcro blanqueado, ni una paz mental de que justicia no tendrá nada] Y ahí, no soy yo teniéndome que entregar por personas que ni lo conocen, ni lo desean. Porque eso es lo que los que no creen merecen; no tener de Él nada, si no quieren nada con Él.

Y yo, lo veo en todo a mi alrededor… todo de Él y todo con Él. No sabes cuánto me conmuevo a ratos, porque sí, despierto y aún estoy con Él y Él me quiere ahí, y me enseña y enseña, para que piense, decida y actúe conforme a Él, conforme a su Vida, y entonces puedo saber que voy a Vivir completamente un día… todo donde todavía he visto penumbra que quisiera permanecer.

No hay nadie como Él, ¿no lo crees? Y hoy lo noto como nunca.

Si algún día te has preguntado en dónde me encuentro, hoy podría decirte que en un día que está llenándose de Luz, al fin. Tengo muchísimas historias que contar, y cosas que sé que podre poner en papel pues están por culminar… y tantos lugares a los que caminar, que no puedo ni vislumbrarlo realmente, solo a Él, a Cristo. Le diría a la yo de 13 años que sí, que está, pero no solo eso. Hay todo lo que buscábamos y más en Él, y ese llanto, de ese tiempo, nos apegó a Él. Le diría a la de 23 que entregó lo que más podía haber querido atesorar que encontramos el real tesoro,

Que tal vez la yo de 33 ría exponencialmente por todo el llanto.

Pero con Él, siempre con Él.

Despierto, y aún estoy contigo.

-SFTS


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