Tengo sueño y frío.
Eso es lo que siento hoy, que, sumado a las semanas recientes… me he quedado pidiéndole al Señor que me enseñe a estar alegre como sé que quiere… y a vivir estas nueve cosas que sé que son lo único que queda para verme libre de todo este mundo:
Amor,
Gozo,
Paz,
Paciencia,
Benignidad,
Bondad,
Mansedumbre,
Templanza,
Fe.
Las aprendí en la noche, y supongo que son opuestas al irritar y/o envidiar a los demás; todo está en Gálatas 5.
¿Por qué deseo eso?
Porque… como lo dije esta semana, hay puntos en los que, o vamos más arriba y soltamos más, rendimos más, hasta lo que ni siquiera sabíamos… o empezamos a vernos alejándonos del Señor en lugar de acercándonos.
Estas semanas he entendido bien poco de lo que veo a mi alrededor. Nada es malo como tal, pero tampoco son cosas fáciles de procesar. Mucho menos de resolver, remendar, o cambiar. También gravita que me da muchísimo miedo caminar en otras, y no sé si en verdad estoy haciendo lo correcto… o solo perdiendo el tiempo, equivocada como siempre, y por lo tanto trabajando para nulos resultados. Quiero creer que he entendido que todo lo que tenga que ver con el Señor lo he devuelto y soltado en sus manos pues es suyo, y que no estoy ya más dando tumbos por todos lados intentando salvar situaciones que no solo lo escuché explicarme en estos días que en efecto son irremediables, sino que ‘ha sido su intención hacerlas así, para que yo aprenda quién es Él’. He decidido olvidarlo todo como yo lo deseaba, o eso intento… por amor a Él. Por verlo a Él, que me está costando mucho porque lo poco que nos ha dejado hacer estos meses es completamente diferente a lo que pensé que sería. A lo que imaginaba que nos pondría a hacer. Y mucho sigue siendo solo permanecer como testigos, con verdades y nuevas revelaciones que han sido dolorosas como pocas cosas. Quisiera salir huyendo de esta vasta oscuridad que entinta mis generaciones- no sabes cuánto. No puedo ni hablarlo y llevo semanas en silencio, no queriendo ni escribir porque aunque entiendo al Señor un poco más, ha sido inevitable sentir dentro una batalla librándose por todo lo que ha sido, y fue, y ya no solo lo que no es– sino lo que no fue por mano de personas cercanas a mí, y los resultados que de ello veo. Creo que sería honesto decir que tengo miedo, y estoy enojada. Ya no contra Dios, sino contra los que hicieron las tales cosas, y me siento quebrada porque no puedo mejorarlas, pero no solo eso, me aterra pensar que de ese tipo de semilla salí yo directamente. Aterra, me aterra. No puedo ni plasmarlo todo aquí, pero sí recuerdo que en medio del silencio, así como el Señor me habló de Gálatas 5 hoy en la noche, me habló de Tito 3 hace unas semanas, sobre ser peleonera… y entiendo. Más o menos. Lucho contra mucho más que lo que he podido ver siempre a simple vista y en las primeras capas tras las cortinas. Tengo que romper las paredes, hacer hoyitos y entrar como Ezequiel en el Templo que el Señor le mostró, para después destruirlo todo.

Tengo que ir un escalón más arriba, para no hacer como fluye en mis mismas venas, hasta que vea al Señor. ¿Cómo? Como lo he conocido; como mi Refugio.
Como la Roca Más Alta Que yo.
Como mi Bien, para siempre.
Si no quiero perder mi hogar, eso es.
Estaba tan segura de que este había sido el mal tiempo… no notaba cómo el fuego podía ser esa envidia abrasadora, o las aguas esos ríos llenos de impiedad, aguas impetuosas… el mero desdén en sus pies y manos, la contienda en sus ojos.
SFTS, lunes 7 de julio del 2025.
¿No fue entonces ese el mal tiempo?
Estoy frustrada porque no siento tener mucho tiempo ya, para ver las cosas restauradas, o vueltas a lo que debía haber sido… y siento que no lo voy a ver- que no voy a ver a los que amo verlas. Pero la frustración también separa del Señor, y es, en pocas palabras, esa la que me ha tenido tan irritada desde antes de estas semanas, mucho de lo que has visto aquí con el paso de los años. Frustración porque no logro llegar a ver todo solucionado para así disfrutarlo.
Qué gracioso, ¿no? Porque si me volviera a lo que sé que el Señor es para mí, y su deseo, podría ver más claramente.
Otra de las cosas con las que me he encontrado en estos días, es la consternación. No sabía que eso existía, opuesto al enojo. Hay una persona que amo demasiado, y a veces me quedo consternada con cosas que hace… cosas que no me parecen correctas, que en otro tiempo me habrían hecho enojar ampliamente. Fue extraño hoy darme cuenta de que esta semana no me sentí como tal enojada al verlo actuar, sino preocupada. Preocupada acerca de cómo enseñarlo, o salvarlo de esas mismas cosas que hace, para que viva Bien. Para que pueda probar el Bien… cuando lo sentí, fue como si me hubieran indicado por primera vez:
Ahí lo tienes.
Y automáticamente capté. Ese Dios enojado que todavía siento sobre mí a ratos, especialmente cuando me pongo loca con las circunstancias y sé que estoy quedando corta en todo, entendimiento, paciencia, y toda cosa alta, lejos de perfecta. Ahí, siempre gravita sobre mí esa noción de Dios. ¿Cómo no querría enojarse y dejarme en el desierto tras desobedecer y dudar y tentarlo y enojarse, si lo hizo con su real pueblo y yo soy solamente… yo? Una gentil que lo conoció por pura suerte.
Pero esta persona… sin ser hijo mío, lo amo tanto… que en lugar de enojarme con él querría más bien encontrar cómo ayudarlo a andar en la luz toda su vida. Hasta verlo ser quien sé que fue creado para ser; porque sería romperme hasta el polvo si tuviera que ver lo contrario.
En mi vida había pensado así hasta estos días. Y así, despertó una nueva cosa que entender, que esa misma consternación es la que debemos ocasionarle a nuestro Señor cada que nos ponemos mal, contrario a enojarse. Que cuando se enoja, simplemente voltea el rostro, como en otros tiempos… pero no cuando nos ha atraído a Él, ni cuando se ha autodenominado como nuestro Hogar, Redentor, Salvador, Rey, Juez, Legislador,
Y Refugio.
Supongo que lo sensato para entrar en materia es primero hablar del concepto de refugio. Vamos a Isaías 28 y luego a Éxodo, donde Moises pide la presencia del Señor.
‘¿No íbamos a ver sobre Apocalipsis?’ Me preguntarás.
Exacto. He ahí tu respuesta; la Biblia es el libro que más auto referencias tiene en la historia, pero del único que han tomado éxtasis espirituales incontables veces para interpretación; creando las diversas doctrinas que existen hoy en día, donde el que se aparta de ellas termina exiliado también de la religión cristiana. ¿Sabes cuántos discursos apocalípticos hay, previos al Apocalipsis en la Biblia? Uno por libro, aproximadamente, y si no es relato apocalíptico, es respuesta de tono apocalíptico de parte del Señor. Y como eso, el resto de temas importantes para Cristo. No teníamos que esperar a ángeles que nos vinieran a explicar con conceptos complicadísimos, desconocidos antes de nosotros, sino solamente leer, y entender. Leer. Que la voz del Señor sube de cada pagina, si es a Él a quien estamos esperando y a quien nos queremos acercar.
Las mismas respuestas del libro de la revelación de Jesucristo, están en el resto de cartas recopiladas que dejaron escritas todos aquellos profetas y amigos suyos a lo largo de la historia de su pueblo, muchos de los cuales murieron a causa del testimonio que hablaban. Y no callaron. Los mataron, pero ni así callaron, y su testimonio, no lo alteraron aun cuando nadie los siguió. El testimonio puro de Jesús y su evangelio.
11 Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo.
Éxodo 33:11.23
12 Y dijo Moisés a Jehová: Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo; y tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos. 13 Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo. 14 Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso. 15 Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. 16 ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?
17 Y Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre. 18 Él entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. 19 Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. 20 Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. 21 Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; 22 y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. 23 Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro.
‘Si tu presencia no va conmigo, yo no quiero ir a ningún lado.’
Jajaja, a veces me siento como un Josué de otro Moisés, esperando en medio del tabernáculo. Soy tan inmadura que no me quejo, ahora. Pensándolo bien… creo que no existiría lugar más privilegiado que ese… pero eso lo analizaré en el futuro.
Existen unos para los que la presencia del Señor es oxígeno mismo. Pero existen otros, que pueden vivir bien sin Él:
14 Por tanto, varones burladores que gobernáis a este pueblo que está en Jerusalén, oíd la palabra de Jehová. 15 Por cuanto habéis dicho: Pacto tenemos hecho con la muerte, e hicimos convenio con el Seol; cuando pase el turbión del azote, no llegará a nosotros, porque hemos puesto nuestro refugio en la mentira, y en la falsedad nos esconderemos; 16 por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure. 17 Y ajustaré el juicio a cordel, y a nivel la justicia; y granizo barrerá el refugio de la mentira, y aguas arrollarán el escondrijo. 18 Y será anulado vuestro pacto con la muerte, y vuestro convenio con el Seol no será firme; cuando pase el turbión del azote, seréis de él pisoteados. 19 Luego que comience a pasar, él os arrebatará; porque de mañana en mañana pasará, de día y de noche; y será ciertamente espanto el entender lo oído. 20 La cama será corta para poder estirarse, y la manta estrecha para poder envolverse.
Isaias 33: 14-20
Aquí, unos hacen refugio en la mentira. Este, sin mucho rodeo, queda siempre anulado por el Señor, y los que planeaban sobrevivir a costa de sus pactos con la muerte… terminan muriendo. Esto es lo que podemos ver más a fondo en Apocalipsis, en cuanto el Señor es adorado y toma los sellos:
un ciclo tras otro de juicios para ver si la humanidad vuelve a Él o decide vivir sin Él, una muerte espiritual como ninguna otra.
Es como si todo hubiera empezado con el Señor haciendo un pueblo para sí, para habitar con él, y poco a poco todo se hubiera deformado hasta tener una humanidad que lo último que desea es habitar con Él, y entonces no lo hace. Aún los que dicen que lo conocen. Y es en Apocalipsis, donde podemos leer la paga para los que eligen a la muerte, a la mentira, para sobrevivir, tal y como lo dice Isaías 28; el Señor lo ve, lo escudriña todo, y nos paga.
…y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras. (De Apocalipsis 2, pero es un verso que también habla el Señor en Jeremías 17:10)
Hay más tipos de refugio, pero todos tienen que ver con la vida de cada quien, su ‘psique’ como se traduce varias veces la palabra Vida ahí escrita, desde el griego. Su mente. Su identidad. Lo que creen que debería ser, como creen que deberían ser. Lo que sienten que son.
7 Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; 8 pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. 9 Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. 10 Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. 11 Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. 12 Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.
Apocalipsis 12:7 en adelante
13 Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. 14 Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo. 15 Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río. 16 Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca. 17 Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.
Este término, vida, de lo que dejé en negritas, es psique. Y algo entendí al releer este pasaje… que creo que explica bien el concepto del refugio, es evidente que mucho lo anoté cuando empecé con la categoría de Carpas de Satanás, pues ya lo vimos como moradas, de luz o tinieblas, donde habitamos… pero con el refugio quiero ir más adentro; como el lugar donde nos escondemos cuando tenemos miedo. Cuando necesitamos salvación… cuando queremos salir adelante.

Hace unos cuatro meses, tuve un sueño extraño. Primero vi una serpiente inmensa paseándose en un paisaje verde, que al seguir con la mirada, desaparece tras unos árboles de donde después, veo salir a alguien vestido literalmente como de vampiro, de cabello oscuro y tez blanco hoja, inquietante… como si Drácula hubiera salido de su castillo, a caminar en esas colinas muy peculiares. Yo era tan pequeña que lo primero que ubiqué fueron sus pies, blancos y descalzos. Era del tamaño de sus pies. No lo veo caminar mucho rato cuando de pronto llega delante de unas puertas de oro y entra, como si nada, al área donde yo no había notado que yo estoy. Inmediatamente, le sale al encuentro un hombre tan alto como ese, pero vestido de blanco. También puedo ver sus pies. Por alguna razón me siento segura cuando veo al hombre de blanco pero al mismo tiempo me quedo dudosa de que el de negro hubiera podido entrar a platicar como si nada, especialmente porque al oírlo soltar el eco de una risa, sé que no está solo platicando, sino pidiendo las vidas de gente delante del Señor.
Así me desperté en ese tiempo, dudosa todavía. Llevo todos estos meses ponderando si Satanás todavía pide gente o si la cosa ha cambiado en Cristo, desde Pedro en adelante, y no lo puedo afirmar, ni lo uno ni lo otro, pero hoy leyendo esta parte de Apocalipsis encontré la pieza perdida que me impedía subir esta parte:
Al Satanás haber sido sacado del cielo, como Apocalipsis 12 cuenta, donde en imágenes cuenta sobre el pueblo del Señor, su verdadera Iglesia, entre más cosas, en medio de los tiempos, este primero fue mandado a la tierra. Y es aquí en la tierra donde él ahora acusa.
¿Te ha pasado que de pronto empiezas a tener en tu mente toda suerte de argumentos en contra de personas o circunstancias, que de alguna manera defienden tu dignidad en lugares donde de pronto también empezaste a ver vulnerada?
Suena difícil, pero lee la pregunta tantas veces sean necesarias hasta que encuentres la realidad, que siempre te orilla a terminar peleado, enojado, o irritado, o a veces hasta envidioso de alguien mas. [Gente normalmente cercana]
He ahí un acusador hablándote, para que te defiendas. Uno que sabe que tiene poco tiempo y que por ello siempre tiene que hacer un buen trabajo, y lo hace.
¿Sabes por qué lo hace? Porque sabe que no puede separarnos de Cristo, a menos de que nosotros tomemos las llaves y subamos al auto y nos alejemos de Él. Y entonces nos intenta convencer, todo el tiempo. ¿Tenemos refugio en él? Nunca, pero al menos nos hace perder a quien sí lo era, en medio de todas nuestras mentalidades quebradas. Psique quebrada, que preferimos salvar con nuestras manos, para perder la vida, en lugar de estimarla como nada, aún si se pierde… para ganarlo a Él, a Cristo. Y su Vida.
Creo que esto es lo que deseo, no perderlo, ni irme de él. Después pasaremos a las intenciones… pero de momento… tampoco te vayas tú, no te dejes vencer por el acusador, mejor véncelo tú, estimando esa vida que te ofrece proteger como nada, y viendo cómo nos convertimos en habitantes de los cielos… a donde llama a sus testigos incontables veces.

-SFTS


Leave a comment