“Un paseo que duró treinta años…”
Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen...
Apocalipsis 14:13
Bienaventurados los nekros que apothnéskó en el Señor…
[Nekros -> Muerto, pero esta misma palabra utiliza el Señor Jesús cuando le dice al joven que deje que ‘los muertos entierren a sus muertos’; deja que los nekros entierren a sus nekros. ¿Pero acaso salía alguien de la tumba a enterrar al muerto más reciente? No, esta es una clara definición de cómo el Señor nos ve cuando estamos lejos de Él, siguiendo y viviendo donde Él no habita: muertos. Muertos, aunque respiramos.]
[Apothnéskó -> Morir, separarse de, como perder enteramente la amistad con algo, quedando para siempre separado de ello. También morir moralmente.]
Esa es la vida con el Señor, anoche lo terminé por entender. Muere uno, se separa uno de todo aquí en la tierra… en Él, y ahí… ahí pasan dos cosas:
descansamos de nuestros trabajos, que son arduas labores, duras y pesadas,
y nuestras obras siguen con nosotros, por eso somos bienaventurados. Aquí, la traducción de obras tiene una connotación de intenciones/propósitos.
Antes de continuar con las siguientes entregas de “Carpas de Satanás” quiero dar este paseo contigo, que está atado a esta semana en la que cumplo treinta años. El viernes me dormí escribiendo un poema agridulce como pocos, confesándole al Señor que, aunque no he hecho mucho drama con respecto a la edad que estoy por cumplir, de pronto no deseaba llegar ahí. ¿Por qué? La respuesta es obvia, ¿no? No tengo mucho que festejar, o eso pensé en ese instante de desesperación genuina. Nada que contar por los 30 años vividos, nada que valga la pena como para estar orgullosa. Ya sabes que me refiero a lo mismo de siempre, ¿no? Los éxitos que quedaron para siempre apothnéskó de mí, jajaja. Esto porque a los treinta ya estás grande en términos del mundo y sin nada de aquello que es lo esperable, como un matrimonio o éxito laboral… pues quedas muy mal parado donde te vean.
Afirma lo que está para morir… -> aquí, este morir también es apothnéskó. Se lo está diciendo a la antepenúltima iglesia cuando envía cartas al inicio de Apocalipsis, Sardis. Vamos a verlo:
Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto:
Apocalipsis 3: 1-6
Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. 2 Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. 3 Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. 4 Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. 5 El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. 6 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
‘Aquí en México la niña no tiene vida,’ escuché alguna vez a alguien decir, refiriéndose a una pariente a la que mandaron a vivir fuera y sorprendentemente allá sí está haciendo vida, pero ‘ahora bajó de nivel social’. Todo fueron palabras de su papá. Qué falta de sentido, en mi opinión, pero bueno… Supongo que justo a esto se refiere el verso, a esa noción mundana de ‘tener vida’ o no. Yo, delante del mundo, no tengo vida, por eso lloraba el viernes, por todo lo que me demuestra que no la tengo, bajo esos parámetros. Bajo los del cielo, en cambio:
Delante del Señor, no estamos vivos a menos de que nuestras obras sean perfectas delante de Él, según el verso para Sardis. Y todos aquellos que dicen vivir, pero no se han separado de toda obra caída, vacía, que no le es de agrado… están muertos. Los muertos que ya hablamos, esos que respiran pero de los cuales el Señor dice que son muertos. Todo vuelve a las obras, ¿no? Las que no son perfectas delante de Él, son manchas en nuestras vestiduras como iglesia que nos llamamos. ¿Y esas manchas en las vestiduras? Tal parece que nos pueden aún borrar del libro de la vida. Y eso, es lo que me ha tomado diez años al menos aprender. Los diez años de mi juventud que el Señor tomó, hasta hoy. ¿Vivimos por las obras? En este mundo pareciera que así es, y eso, era lo que lloraba el viernes en la noche. Pero si mis obras no pueden llamarme viva, porque no puedo, en ese sentido llamarme así porque simplemente no existen… ¿qué queda? Que el Señor me llame viva. No muerta. Viva, separada de toda obra imperfecta delante de Él, velando, con vestiduras blancas un día… sé que es difícil de entender, pero regrésate al verso presente, todo está ahí escrito.
Te dejaré aquí el poema de ese día, y después algo que recordé en las últimas horas… en una crisis de las que me han dado recientemente, con la salud algo quebrada… como me pasa cada verano. Tal parece que hago mi mejor esfuerzo, pero mi cuerpo aborrece el verano y el Señor lo sabe. Al menos por ello, Él no deja de hablar. Bien dijo mi mamá hace dos días, sin darse cuenta, “Es que todas las cosas horribles que nos han pasado, siempre han sido en verano…” y sí. Pero sin más, vamos al poema:
*Silence*
Is it sometimes better?
I’d rather embrace silence this time around.
I’m still trying to understand,
trying to see.
I try, I don’t do. I just try. [Sorry, Yoda Master.]
What could I tell the me I was ten years ago?
‘Keep on holding on, live.’
‘But what for?’ She’d ask me.
‘It does get better. It gets better in some aspects even if others become more helpless than before.’
‘Do we-
‘Don’t ask,’ I’d stop her in her tracks, ‘we don’t find the answer we were hoping, rather the one that had been waiting, bringing light. And He’s a good answer, every answer in the world, really, and our answered prayers.’
‘But…’ she’d ask now.
‘We gave everything up. And nor you or I could ever have imagined that come our thirtieth birthday it would’ve tasted so bittersweet. He’s here, but everything else is lost. I wouldn’t change a thing but we still, you know-’ I’m rambling for words now, trying to explain, because I want her to still live. I need her to still get here and figure it out.
‘Struggle?’ She asks.
I just nod. ‘We have no money. And dad never came back. Mom needs help but we cannot lend a hand, we’re very useless…’ I didn’t mean it like that, but still, the words left my chest. What will she think?
‘Seems to me that we found the reason to live I craved before 19… wouldn’t you think?’ Her words shake my memories…
‘I had forgotten about that…’ I say.
‘It may be eleven and a half years later for you, but to me its almost been yesterday; that window and that morning with us deciding to start looking for life and running away from death still linger right here.’ At that, she signaled towards her chest, surely meaning her heart, and then towards her forehead, surely meaning her mind.
‘Him. Yes. Our reason to live. Not anyone, not anything else. Which is why this is hard, at times. He doesn’t move like the world does.’ I nod again, lost in thought.
‘He must be enough, still. You lived.’
‘So you’ll stay?’ I ask again.
‘Couldn’t ever leave, I want to know Him too. Even if its the last thing I do.’ She has always been fierce, strong minded.
‘It has not been easy.’ I warn her a last time.
‘Dying is easy, remember?’ She looks me in the eye. ‘And about everything else, I know you feel like 40 could come in a heartbeat and with the lack of answers you see now, then 50, and you fear it then turning out to be your whole life, gone in a glimpse that carried no light… but if He took me in and turned me into who I see before me now… why don’t you take the next ten years and find out? I trust you’ll come back and tell me all about it when it’s time.’
‘Close your eyes, then. Have the world disappear. Courage, dear heart.’ I say, bracing myself as she dissolves into our past, leaving me to our future. ‘I’m still terrified-’ I breathe, but then I remember His hands holding my full frame. ‘My reason to live, time after time.’

Podrías pensar que sigo navegando dos aguas, y que tal vez por eso todavía la paso mal a ratos, pero yo te diría que realmente llegar a entender y conocer al Señor es así. Finalmente tenemos que vislumbrar su rostro en medio de un mundo que grita fuerte y demanda todo lo que tenemos para salir adelante y poder estar bien.
[Tú dices que estás vivo, pero en realidad estás muerto] Es salir de este estado lo que Él ha estado haciendo, porque yo misma había desechado al mundo hacía mucho. Antenoche, recapitulando, tuve un evento difícil y entonces estuve orando. Me sentía tan mal que en mi cama ya le había vuelto a pedir al Señor que si me podía sanar instantáneamente, porque en serio se hace cansado el instante de sentirse mal y fuera de control, o atrapado en tu propio cuerpo. Recuerdo que fue después de pedir eso que volví a tener muchísimos mareos y ante la negativa de sanarme en un instante, una vez más, se me ocurrió lo siguiente: ‘¿Dónde estás tú entonces, en medio de todo esto?’ Le pregunté al Señor así porque en realidad cuando me siento tan mal me cuesta imaginarme qué podría estar haciendo Él, que estoy tan enferma y en lugar de mejorar empeoro.
No podría estarse olvidando de mí, ¿o?
Mientras me debatía entre despertar a mi hermana o no, a causa de esto, para que me ayudara, con el mareo acrecentándose al pasar los minutos, de repente pasó algo extraño; cerré mis ojos y me vi en mi mente haciendo un movimiento muy específico con mis manos, entrelazándolas desde las muñecas y haciendo una clase de compresiones a la altura del antebrazo, mano contraria sobre el antebrazo, las muñecas apretándose juntas, como al ritmo de un latido. No puse mucha oposición al intentar imitar la imagen provista a mi mente y no tardé mucho en ver el mareo bajar. Es constante, ¿sabes? Ver al Señor respondiendo así últimamente. Yo pregunto, y Él responde y me saca de algún aprieto. Tengo a dónde voltear todo el tiempo y no hay reloj alguno contando en mi contra para ver cuándo destruirme, como hace cada respuesta provista por el mundo. Supongo que con eso tenemos respuesta a dónde estaba Él, ¿no? Ahí, atento, no sanándome como le pido porque un propósito tiene muy específico conmigo respecto a los procesos y su presencia en medio. Fue un día bonito, con todo y eso. Salí a pasear con mi mamá y cuando ya estuve demasiado cansada dormí y vimos TV después.
En medio de todo ello, un día volvió a mi memoria. Un día hace 10 años exactamente.
Estaba a unos días de cumplir los veinte, ahí, cuando decidí irme a un campamento de jóvenes. No era por diversión sino por ocasionarme más dolor, como si fuera un castigo. Nunca entendí por qué hice eso, la verdad, porque no quería ir y en realidad en ese tiempo estaba muy mal mentalmente hablando. Tal vez fue eso decidiendo por mí. A la noche del primer o segundo día, a unas horas del 25 de julio de ese año, yo me corté de todos, como siempre hacía, porque me sentía sola aun rodeada de gente. Abandonada y como… ¿has visto el mar cuando no hay civilización visible? Yo sí, una vez. Sientes que si te lleva, estás perdido para siempre porque no hay a dónde anclarse, y es una fuerza tempestuosa que puede demandar y vencer hasta a los más fuertes. Así me sentía ese día también y no había mar cerca, nada fuera del mar tempestuoso que puede ser el alma rota; fuera de control, gritando y ya ni sabes por qué. Hoy tampoco te puedo decir que todo era a causa del hogar roto que mi papá había creado, porque de eso ya habían sido siete años… pero lo que fuera, yo estaba llegando al epítome de ello. Todos se habían juntado en grupitos y eran eso de las 10 de la noche, faltaban solo unas horas para que los veinte años míos llegaran, y yo solo vi la oscuridad y me fui con nauseas y dolor en mi corazón a mi cuarto. Dos años antes me había pasado lo mismo en otro viaje de jóvenes y había llamado a mi mamá a casa, llorando. Pero en esta ocasión mi cerebro había ya madurado lo suficiente como para saber que llamarles solamente habría hecho todo más complicado, o me habría hasta ganado una reprimenda por haberme ido, sin desearlo, y ahora llamar llorando. Por preocuparlas en casa sin nada que pudiesen hacer pues estaban lejos y yo aquí. No llamé. Mas o menos a esas alturas del partido ya prefería sufrir sola para no hacer a nadie más sufrir conmigo. Recuerdo que eran las 11 cuando me acosté en la cama, llorosa. Afuera se podían escuchar las risas de los demás y yo ni siquiera consideraba volver allá, como si algo así no fuera ni existente para mí. Sin más, me puse a llorar aterrada por el mar tempestuoso que me sumergía en ese tiempo, y peor en esa noche que muchas otras juntas. Recuerdo que hubo un instante en el que logré poner música y para ese tiempo ya buscaba algo más en esa que me permitiera oír del Señor, al nivel que en ese tiempo entendía, y puse ‘Empires’ de Hillsong United. Creo que era Captain la que elegí. No, ya lo recordé, era Closer Than You Know:
I tempered the storm, though your faith was small… I prayed while you slept, and the night waged war.
Nunca había analizado la letra de lo que escuché esa noche, una canción que tanto amaba. Recuerdo que le dije al Señor en esa ocasión que por favor, si no tenía hogar ni a nadie con quien disfrutar la semblanza de uno, como podrían haber sido amigos que realmente amara y me amaran, que por favor se hiciera Él mi hogar.
Muchas veces te he dicho que me ha tomado toda mi vida llegar a Él, y no estoy jugando. Esta carrera que hemos corrido ha sido todo lo que conozco, yo de su mano o buscándola cuando no lo encuentro. Muy torpemente, si quieres, o muy rota, pero esta ha sido mi vida; correr a Él aún cuando no lo veo. Aun cuando no lo entiendo, porque afuera donde todos los seres humanos estamos jamás encuentro la respuesta; ahí siempre quedo vacía.
Estoy tan feliz de llevar como dos semanas viendo cosas pasar y oyendo un suave ‘Estás parada sobre oraciones cumplidas,’ sonar sobre mis hombros, que poemas como el de la noche del viernes no pueden simplemente quedar en amargura. Que noches como la del domingo no pueden simplemente quedar en enfermedad y dolor, por eso le pido a mi mamá salir al levantar el sol, por eso si Él da algo como lo de las compresiones en las manos, lo hago todo el día y lo recuerdo y- el Sábado, leyendo Apocalipsis todavía, hubo un instante en el que vi al Señor tan sublime, inalcanzable, en realidad, y le pregunté sin en serio alguien como Él me amaba, porque en realidad es algo demasiado alto para entender. Ayer domingo, a mediodía, haciendo mis compresiones y caminando con mi mamá obtuve su respuesta y por primera vez en mi vida la supe real e inconmovible:
Lo hace. Me ama y está presente; sabe todo lo que me pasa y quiere alterarlo todo hasta que lo malo sea nada y solamente quede Él… mi bien. No habrá nada de lo que sufro en el poema, pero ya tampoco me persigue ese mar tempestuoso como hace 10 años, y en realidad, no solamente me ha sido provista una razón para vivir como pedía a los 19, que es Cristo, sino que en estos diez años Él se ha erigido a sí mismo como ese hogar que le pedí a los veinte. Ya no me siento sola ni abandonada afuera o adentro, este sola o acompañada. Ya no quiero huir todo el tiempo, ni me duele todo adentro a cada segundo de cada minuto de cada hora, ni todo son gritos internos o un mar tempestuoso que aterra.
Diez años por todo esto valen la pena, totalmente.
We stood in the fire, and we walked on the sea, we drank of the wine that was made of me…
Closer Than You Know, Hillsong United.
Don’t turn your eyes from me, for my love won’t be undone,
Don’t hide your face from me, for my light has surely come.
Sí, no lo veo viniendo hoy, lo veo haber estado. ¿Cómo podría llegar a esta edad triste o insatisfecha? Si utilizo mal mis ojos para tentarlo y desagradarlo, claro, pero si lo miro a Él, nunca. No es poco lo que ha hecho en mi vida, no es poco que esté aquí hoy porque la desesperación y ese mar tempestuoso sin duda alguna reclamaron mas de mí muchas veces y solamente por Cristo salí viva cada una de ellas. Sus canciones, su voz, su ayuda, su presencia. Me atrevería a decir que sus palabras, las veces en las que llorando llegué a sentir alguna de mis manos quemando hasta poder quedarme dormida, como si alguien me hubiera dado la mano ahí donde estaba, aunque no hubiera podido ver a nadie, o cuando lo pude vislumbrar entre las capas de esta realidad, sosteniendo mi cabeza o como alguien de blanco sentado al lado de mí mientras me escondía de mis compañeros en mis últimos años de universidad, viendo Netflix para que no se me entrecortara la respiración y me quedara paralizada del terror antes de llegar a clase. Sí está. Sí estuvo, y por eso estoy hoy, definitivamente.
Mi hogar eterno siendo su presencia, el poder acudir a su trono todos los días de mi vida.
Todo ese mar tempestuoso ha sido sustituido por una sensación de estabilidad y alegría cuando me concentro y respiro, que solamente Él podría haberme dado. Puedo respirar, gustar de la comida que me ha dado, como ese pan que me regaló que es tan especial que he aprendido a amar… oír a mi familia, y empezar a aprender que cuando todo todavía se pone mal, ni aún ahí se está perdiendo todo; aunque esto último todavía me cueste trabajo. Estoy anclada a Él. Mi alma está apegada a Él, y ese mar tempestuoso ya no me puede molestar. Todo esto llevo estos dos años más recientes vislumbrándolo, ya lo he comentado alguna vez, sin embargo, lo que cambió de este fin de semana a hoy es que, antes todavía esperaba ver la mano del Señor en mi vida al verlo hacer esas cosas que tanto deseaba… y me he frustrado al no verlo después de dos o tres años de espera activa. Son esas obras, de las que Él me ha salvado, simplemente porque lo que ha querido ha hecho y lo que sea su voluntad Él lo hará, y yo no tengo que estar angustiada como esperando algo de Él que luego temo que NO hace, porque está esperando El algo de mí. No está esperando, yo soy la que estoy entregándolo todo en sus manos… hasta serle agradable, porque eso es lo que le pedí hace mucho tiempo. ¿Cómo podría yo saber lo que le agrada si no me lo enseña Él? Y por eso todo este tiempo donde he ido y venido, frustrada a veces y entendida otras.
En los nuevos volúmenes de Serie Vivos que estoy trabajando, escribí recientemente que ‘Lucas no podía ser la razón por la que Hanna despertara,’ y ahora entiendo más por qué mucho conmigo lo ha hecho el Señor como lo ha hecho; porque quiere ser Él el que me despierte, para que despierte yo a todo lo que es bueno y alto y lleno. Lleno de Él. Porque sabe que solamente si es así voy a estar yo viva y bien. Y quiere que despierte a Él. No podría ser nadie más a quien despierte antes, porque es mi vida la que está salvando, es a mí a quien está rescatando, sin dinero y para vida… se negaría a sí mismo si dejara que todo fuera de otra manera porque el único que me puede hacer vivir es Él, entonces es primero Él y luego todo lo demás. Mis intenciones y oraciones tienen mucho tiempo buscándolo a Él para que le de sentido a todo y así lo ha hecho.
Sus obras con ellos siguen…
Sí, porque mi deseo desde el inicio ha sido Él, y entonces es Él todo lo que me rodea desde hace años ya. Hubo que dejar morir todo, pero ahora Él lo es todo. Eso, es lo que entiendo ahora, y que nada de lo del mundo tiene punto de conexión con Él, que en realidad todo lo que Él hace es ajeno al mundo y sus parámetros, y por eso las cosas tardan… y por eso tenemos que esperarlo. Conocerlo. Conocerlo y saber, para que entendamos todo lo que desde el principio ya ha hecho.
Y en eso, culminan estos treinta años. Eso es lo que he perseguido sin saber, lo único que para mí tiene sentido.
En esta nota del hogar y su presencia, vamos adelante con lo que sigue…
-SFTS


Leave a comment