Miércoles, 2 de julio del 2025.
Es difícil entender.
Difícil entender cuando no tienes la imagen completa, cuando el tiempo no ha pasado, cuando las resoluciones todavía duelen y los eventos que te abruman como tormenta te confunden.
Pude ver una foto de dónde estaba la persona por la que más he llorado en mi vida, el día de hoy, misma fecha, pero hace dos años. 2 de julio de 2023.
Hagamos un recuento.
Hace dos años el Señor me hizo vender mi carro sin razón o explicación aparentes. Dos meses después, vinieron a pie a pedírmelo a mi hogar, aquél hombre que me lo había comprado hacía tantos años como premio de consolación por habernos abandonado en casa. Todos teníamos Covid, entonces no pude bajar ni se le pudo dejar entrar. “A mí no me pasa nada,” fueron sus palabras en esa ocasión; solamente él importaba, aún ahí. Pero no entró con todo y eso, pues los que estábamos delicados éramos nosotros.
Entre el 29 de junio del 2023 y cerca del 2 de julio de ese mismo año, mi carro no volvió a casa nunca más, y cuando lo vi en manos de aquél desconocido que lo había comprado escuché “Esa parte de la porción pasa a manos de desconocidos.” No sabía que dos meses más tarde mi papá habría de aparecer como hacía de tanto en tanto, para pedirlo.
Hoy, después de dos años… pude ver dónde había estado él en las fechas de la venta de mi auto y me asusté. Me asusté porque de ese mismo lugar debió haber salido el día en el que vino a pedirlo, que hasta a pie llegó. Si lo conocieras, entenderías, el llegar a pie era todo su acto y por eso supe a qué venía, pues ya lo había hecho antes, muchas veces…
Y entonces noté, cómo aún ahí, el Señor nos previno con meses de anticipación, dándonos también la salida. No tuvimos que recibirlo cuando vino, ni había ya carro que pudiese haber pedido… pasé dos años diciendo que no, que lo había tenido que vender por mi ida al hospital, porque me ha costado pensar en que Dios me lo quitó, dejándome sin algo que para mí siempre había sido una normalidad, porque sabe la falta que me hace. La realidad es que sí lo hizo, y fue aún ahí, para enseñarme, mostrarse a mí y protegerme. Y llevo estos mismos dos años de haber dejado a mi papá ir, definitivamente, pedido de igual manera por Dios, el mismo. Ya no he llorado por él, ni orado, pues así me lo indicó el que se erigió a sí mismo antes aún de que yo lo viera o aceptara como mi Papá real, mi Padre que está en el cielo, y mi Redentor eterno como dice Isaías 63, si no mal recuerdo.
Todo esto, es hechura suya y tiene un fin, como siempre lo ha tenido.
Jueves, 3 de julio del 2025.
Ayer en la noche salí a caminar, pues tenía muchas cosas en la mente. Una de las más constantes la recordé ahí pues pasé afuera de las casas de esa otra gente a la que alguna vez llamé familia. Todo estaba apagado. Sé que se fueron apresurados a su compromiso más reciente y no volverán pronto. Sé que todo ello tiene una clase de firma a los vientos de la cual el Señor les preguntó ya reiteradas veces que si estaban seguros de lo que estaban decidiendo, y así, yo me despedí ayer pues sé que las cosas en ese departamento están llegando a su fin. Así como hace dos años las cosas con mi papá lo hicieron, hoy tocan estas. De todas el Señor me ha hablado este año, y a causa de lo que lo he visto hacer antes, hoy entiendo. Y al ver que están acabando, sé que sigue quitarnos para siempre de su lado, como con mi papá. Y es aquí, donde radica lo que toca platicar. ¿Qué pasa cuando Dios quita a sus hijos de cierto lugar? ¿Por qué lo hace? Y más, ¿se va también Él?
El peor castigo que puede un ser humano vivir, y realmente el único, pues después de ese no queda nada y es ahí donde todo se empieza a arruinar, es que Dios te quite su presencia, dejándote solo. Señales de esto he visto desde el domingo, en aquellos de quienes el Señor nos ha quitado.
Ninguna de las cosas malas que le pasan al hombre vienen directamente de la mano de Dios, sino más bien son producto de una vida sin Él, de una caminata que jamás lo consideró. La enfermedad, las peleas, la división entre hermanos o matrimonios, las traiciones, todas estas cosas que arruinan vidas, pues aunque vivimos en un mundo carnal, las reglas que rigen todo este entorno, Reino del Señor Jesucristo desde que murió como el Cordero Inmolado, son reglas espirituales. Las porciones que nos conforman, que después se empiezan a ver en el ámbito que conocemos, el ámbito material, son porciones espirituales, también. El Cordero que fue Inmolado desde el principio del mundo, como lo revela Apocalipsis 13:8, tiene todo el poder de hacer efectivas y ejecutorias cada una de esas leyes, y porciones, y es el único que puede hacerlo. Este será un tema difícil como pocos, pero en lugar de remitirme al miedo del futuro, quiero caminar por un paseo que el Señor llamó ‘Carpas de Satanás’ en uno de mis sueños recientes.
2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. 3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. 4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
Apocalipsis 21:2-4
El fin de toda la historia del Señor, es que dejó el tabernáculo en el desierto, y abrió las puertas de su habitación a través de Cristo, cuya muerte rasgó el velo y nos invitó a todos a beber de Él. Hay una cosa que debemos entender antes de entrar a donde vamos, y es que es Cristo solamente el que puede crear en nosotros el actuar con rectitud; pues solamente Él sabe lo que es recto, pues solamente Él es nuestro creador, y de todo lo que hay en el cielo y en la tierra. Nadie más. Y es el Padre, el único que puede revelarnos a Cristo. Temo decirte que si esto inicial no lo entiendes, es necesario que consideres a qué Dios sigues, pues no hay enseñanza humana que pueda aumentar la fe, y todo lo que tiene que ver con Cristo, con el Autor de la Vida, está sujeto a la cantidad de fe con la que lo recibimos. Así como a la esposa de Cristo se le ha permitido vestirse de lino fino, blanco y resplandeciente, que son las obras justas de los santos, la calidad de nuestros frutos, justos o no, indica bien quién es nuestro padre y a quién seguimos. Así, siendo impíos, si somos de Él, algo dentro quema por escapar de los lazos de oscuridad que nos tienen cautivos; algo dentro quema por seguir, ver, oír, y probar de Cristo. Si sigues aquí, me inclino a pensar que eres suyo, y que Él te está buscando en tanto que tú decides que es Él todo lo que realmente necesitas, y te sabes desventurado, pobre, miserable, ciego y desnudo sin Él. Estás en un buen lugar si es así, ¿sabes? Y entonces podemos pasear juntos, para dejar todas las carpas donde Satanás ha querido hacer morada de maldad con nosotros y volver al Dios Vivo, al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y a ese tabernáculo que ha hecho en medio de nosotros, para habitar ahora aquí, un mejor pacto y más alto que el del principio, el pacto en su carne y en su sangre. El pacto que anotó su ley en nuestros corazones, y que nos libra de las prisiones del diablo que cayó del cielo porque no se encontró ahí más espacio para él.
Así, es mi anhelo vernos salir de cada morada de maldad donde Satanás nos ha aprisionado, tan bella que nos tiene encantados, tan cómoda que no querríamos pensar en lo mala que es, para ir con Cristo a los lugares celestiales, llamados como Juan, Ezequiel, Daniel, Pablo, los dos testigos, y muchos más a subir a donde Él está, estimando nuestras vidas hasta la muerte con tal de verlo a Él. Y ahí, encontrar que estamos realmente vivos.
Como primer paso, leamos el resumen mismo de Pablo, donde Él confiesa acerca de su propia ‘Carpa de Satanás’ de la cual Cristo lo llamó fuera, para ir a Él:
26 Entonces Agripa dijo a Pablo: Se te permite hablar por ti mismo. Pablo entonces, extendiendo la mano, comenzó así su defensa:
Hechos 26
2 Me tengo por dichoso, oh rey Agripa, de que haya de defenderme hoy delante de ti de todas las cosas de que soy acusado por los judíos. 3 Mayormente porque tú conoces todas las costumbres y cuestiones que hay entre los judíos; por lo cual te ruego que me oigas con paciencia.
4 Mi vida, pues, desde mi juventud, la cual desde el principio pasé en mi nación, en Jerusalén, la conocen todos los judíos; 5 los cuales también saben que yo desde el principio, si quieren testificarlo, conforme a la más rigurosa secta de nuestra religión, viví fariseo. 6 Y ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios a nuestros padres soy llamado a juicio; 7 promesa cuyo cumplimiento esperan que han de alcanzar nuestras doce tribus, sirviendo constantemente a Dios de día y de noche. Por esta esperanza, oh rey Agripa, soy acusado por los judíos. 8 ¡Qué! ¿Se juzga entre vosotros cosa increíble que Dios resucite a los muertos?
9 Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; 10 lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto. 11 Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras.
12 Ocupado en esto, iba yo a Damasco con poderes y en comisión de los principales sacerdotes, 13 cuando a mediodía, oh rey, yendo por el camino, vi una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual me rodeó a mí y a los que iban conmigo. 14 Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebrea: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón. 15 Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. 16 Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, 17 librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, 18 para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.
19 Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial, 20 sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. 21 Por causa de esto los judíos, prendiéndome en el templo, intentaron matarme. 22 Pero habiendo obtenido auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy, dando testimonio a pequeños y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de suceder: 23 Que el Cristo había de padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y a los gentiles.
24 Diciendo él estas cosas en su defensa, Festo a gran voz dijo: Estás loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco. 25 Mas él dijo: No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura. 26 Pues el rey sabe estas cosas, delante de quien también hablo con toda confianza. Porque no pienso que ignora nada de esto; pues no se ha hecho esto en algún rincón. 27 ¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees. 28 Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano. 29 Y Pablo dijo: ¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!
30 Cuando había dicho estas cosas, se levantó el rey, y el gobernador, y Berenice, y los que se habían sentado con ellos; 31 y cuando se retiraron aparte, hablaban entre sí, diciendo: Ninguna cosa digna ni de muerte ni de prisión ha hecho este hombre. 32 Y Agripa dijo a Festo: Podía este hombre ser puesto en libertad, si no hubiera apelado a César.
…para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados,
obras dignas de arrepentimiento,
acciones justas de los santos.
Reino de tinieblas -> Reino de LUZ.
¿Notas ahora a dónde vamos?
La habitación celestial donde podemos morar con el Señor Jesús, no es una fácil de alcanzar, ciertamente aún el que ya es santo es llamado a santificarse más ahí mismo en Apocalipsis, así como Él le dice en el mismo pasaje al que roba, que robe más, y al que miente que no se detenga, pero al que quiera beber de Él gratuitamente, para vida, que beba.
La salida de estas carpas es gratuita, pero la santificación nos convierte en el sacrificio vivo, santo y agradable del que Pablo habló. Y duele más de lo que he podido expresar en todas las páginas previas a esta… pero en mi experiencia, duele más un segundo sin Cristo. Y es posible vivir sin él toda una vida, en el estado que te toque según tus obras, pero, ¿acaso querrías encontrarte un día comiendo al lado de los cerdos, hambriento, sediento, pobre, débil y desgastado? Porque esa es una buena imagen dada por Cristo mismo del que se convierte en nuestro estado espiritual lejos de Él, ahí donde quedamos expuestos a la muerte inminente. Eso, es lo que yo vi ayer en la foto con la que reflexioné la introducción a esta sección. Un hombre en la esquina de un cuarto, enmorenecido del sol, con el pelo en marañas, en camiseta, mirando al suelo como ido, envuelto en canas, desconocido totalmente pero con el rostro que jamás he olvidado de mi papá. Él estaba alegre, seguramente, en una borrachera más como las que siempre deseó, que ahora entiendo, pero, ¿Tienes una idea de cuánto dolió verlo en un lugar y estado que me recordó a donde se iba el hijo pródigo, y cualquier otro hombre roto después de él? Sí, podría intentar explicarlo pero sabe que jamás podría hacértelo entender, el dolor tan seco y horrible, pues hace 17 años, cuando ese hombre eligió su libertad y felicidad, dejando a su familia, todos creímos que él ganaba, y todas aquí perdíamos sin él, solas, asustadas, y abandonadas. Nada de lo que está viviendo hoy tenía que haberlo vivido, pues hogar tenía… solo que lo olvidó para siempre. Pero nada de lo que está viviendo le parece aborrecible. Él no lo ve. Y yo que lo hice un segundo fugaz, le temo.

Sábado, 12 de julio del 2025.
Estas son las moradas de tinieblas en las que habitamos al no estar con Cristo, y por ende, las presentes Carpas de Satanás, pero más allá, es este el producto de habitar en la tierra amando sus tinieblas:
Las reglas espirituales que rigen todo el mundo las enlista Apocalipsis cuidadosamente, para la iglesia, para los moradores de la tierra, y para Satanás y sus demonios, a través del Soberano de los reyes de la tierra, El Señor Jesucristo, el Cordero Inmolado que quita el pecado del mundo que es el único legítimo para ejecutar todo esto, pues es el único que escudriña mente y corazón y paga a cada uno conforme a sus obras. El mundo te puede decir que una vida como su sistema dicta es normal, bebiendo, comiendo, jugando, casándose con quien sea, para los resultados que sean, acostándose con todo mundo, o mintiendo porque hay que salir adelante, vendiendo tu alma y tu cuerpo por unos pedazos de pan, o fingiendo una santidad que nunca has probado, pero llenándote así de plataformas que llenan tu ego pero no llevan a Cristo, aunque menciones su nombre, o golpeando a tus hermanos porque necesitas pintar tu casa, quitándoles porque es más adecuado que tengas tú, codiciando, haciéndote dioses a cual por más (el más alto tú mismo), cargando el nombre del Señor Jesús de manera vacía, desechando su reposo, deshonrando a los padres, matando en mente, corazón y obra, viviendo la liberación sexual del siglo, robando, mintiendo, y caminando sin consideración a Cristo para encomendarle a Él tu camino y verlo enderezarte, para que hagas bien y rectamente, y tú puedes vivir así, sin hacer justicia, pero las reglas espirituales ya han sido habladas desde el principio, y no es un buen lugar ese que espera como resultado. Habitar con Satanás siempre terminará por ser de dolor, muerte, miedo, y vaciedad.

“Extiende tu misericordia a los que te conocen, Y tu justicia a los rectos de corazón. No venga pie de soberbia contra mí, Y mano de impíos no me mueva.”
SALMOS 36:10-11
Que mis pies no anden en soberbia, ni me lleven allá;
Que mis manos no me muevan a impiedad,
que no me vaya
a donde Cristo no está.
Mi papá está lejos y me asusté, eso fue lo que vi en la foto de hace dos años, cuando el Señor me dijo que ya lo dejara ir. ‘El que peca, peque más,’ sería lo que entiendo de ese entonces. El que quiere estar sin Cristo bien está llamado e invitado a hacerlo y seguir construyendo su vida con Satanás y contribuyendo a su sistema bien entretejido como una trampa; el sistema de la bestia de Apocalipsis 13. (El que todos creen que viene como el anticristo cuando es un sistema que ya es, y ha sido desde que iniciaron los últimos tiempos, pero esto lo veremos a su tiempo.)

Los lugares familiares de los que me despedí al siguiente día, el 3 de julio, simplemente son lugares en los que veo lo mismo, y sé que Cristo me intenta avisar ahora de esa vida sin Él que eligieron, para que cuando les vea sus obras de tinieblas asentadas y con ellas los frutos de muerte, no me asuste sino que sepa. Que sepa de dónde vino todo, y que nunca fue lo que el Señor quería. Ellos festejaron, como mi papá no desde hace dos años, sino desde los 17 que lleva lejos de casa, pero olvidan todos que en Apocalipsis, Babilonia cae en un solo día.
Así, iniciaremos el estudio conjunto del libro de la Revelación de Jesucristo.

¿Dónde estás tú?
¿Dónde quieres morar tú? Porque de responder esto puede depender toda tu vida y el lugar en el que vivas aquí, antes de ir allá a donde se rompe el cordón de plata.
Oremos por que todos los que como él están fuera de sí en esas moradas de tinieblas, vuelvan en sí. Solamente el Espíritu Santo podría hacer esto, y volverlos a casa. Yo ya no sé- no hablo de esta casa en donde yo vivo, sino a su hogar con el Padre que nos creó; a Cristo, donde realmente hay sanidad. Cerca de nuestro Rey que los puede salvar del dolor y del tormento.
Dolor, tormento, locura: eso, es lo que nos invade hasta sumergirnos cuando Dios remueve su presencia. Llagas que nunca sanan, que huelen feo, y asustan. Todo lo contrario a obras de justicia. Esas, son las carpas; lejos del tabernáculo hermoso con nuestro Dios, las carpas son esas moradas con Satanás donde todo es un espejismo, la ilusión disfrazando el más profundo dolor y abandono. Y es nuestro libre albedrío, el que nos lleva a esas, lejos de Él.
10 Porque:
1 Pedro 3:10-12
El que quiere amar la vida
Y ver días buenos,
Refrene su lengua de mal,
Y sus labios no hablen engaño;
11 Apártese del mal, y haga el bien;
Busque la paz, y sígala.
12 Porque los ojos del Señor están sobre los justos,
Y sus oídos atentos a sus oraciones;
Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.
Señor Jesús, ten misericordia de tus hijos, que te necesitamos.
Escapemos antes de que sea muy tarde.

-SFTS


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