Sheltered from the storm

“Desde el extremo de la tierra clamaré a ti; cuando mi corazón desmayare. Lévame a la roca que es más alta que yo, porque tú has sido mi refugio y torre fuerte delante del enemigo." — Salmo 61:2-3

Sitio oficial de M. Y. Valencia Parroquín


No hay tiempo-

“Why did you look unto me?”
“Honestly? I needed someone to save me; and You became my only bet.”
“Have you ever been saved by anyone before? By anything else?”
“Everything else is void.”
“Yet, either he wanted someone else to save him, or-”
“Finds he needs no salvation?”
“Could you say he found it? Is he better now?”
“He’s comfortable, isn’t he? He found that.”
“But still in pain, hidden as it may be. Still full of doubts.”
“Still navigating the noise so as not to wake up. But I don’t blame him, You know waking up hurts.”
“And still, many do. Like you. And run calling for someone to change it all.”
“Hence, You became my salvation.”


Your faith has saved you.

SFTS, silent prayers on a later April, 2025.

Nota: Esta publicación es larga, guárdala para leerla con tiempo, si buscas respuestas a esa situación que a nadie logras explicar, que nadie sabe o entiende.

El ser humano cree que tiene tiempo.

Creemos que porque podemos medir segundos, días, horas, semanas, meses, años y más… esos de alguna manera nos pertenecen, como si los tuviéramos asegurados.

No los tenemos.

Momentos.

Tenemos momentos. Eso, es lo que tenemos. En un momento todo inicia, y en un momento todo acaba.

Nadie puede saber cuándo son esos momentos, y por eso nos confiamos del tiempo, pero el problema de esa confianza es ese; que si llegamos tarde a un momento por haber creído que había tiempo… podemos perderlo todo. Tiempo para convertirse a Cristo realmente, tiempo para creerle, tiempo para hacer algo de valor… tiempo para agradarle. X

Creo que, continuando con el tema de hace dos posts, es bastante evidente que yo tenía/tengo una apremiante situación económica… a mi parecer. (Y el del mundo) Creo que es evidente, pero al mismo tiempo no es fácil observar de dónde ha venido esa circunstancia. Si has llevado el hilo de esto conmigo, te imaginarás que es debido a aquél descalabro ‘familiar’ de antes del 2020, y tendrás razón. Pero esto no viene solo de ahí.

Mi casa, en parámetros de medición entre ‘iguales’ siempre ha sido más probada en la esfera económica que el promedio cercano; pero a veces pienso que probados como si alguien tuviera que demostrar que más bien hay un nivel limitado de a dónde debemos llegar, y no es muy alto. Años hemos querido salir de ahí, y nos regresan con azotes cada vez. (Angustiados, nos han quebrantado en las puertas de todo sueño, sí, cada vez.) De ahí que siempre veo a Dios entreverado, que tanto me costó creciendo entenderle y conocerlo, porque nunca lo he visto detener a todo mundo de ponernos en nuestro lugar, pero tampoco lo veo a Él dejar de darnos ideas y pasión… tarde o temprano; regalándonos cosas que de cualquier manera nunca podemos hacer crecer, la eterna contradicción que todavía no entiendo. Hoy sé al menos que no ha sido nunca Él quebrantándonos a las puertas sino sus enemigos, pero sí ha sido Él tomándonos para separarnos y cuidarnos todas las veces. Hemos dado cuando se ha podido, lo que se ha podido, económicamente hablando, sí, pero siempre nos ha quedado solo más bien ofrecer lo que tenemos dentro y en el corazón… que casi nunca es lo que los demás desean. O no de uno. No hemos echado por tierra la obra del Señor ni despojado a otros, ocasionando con ello pérdidas, sino que simplemente el Señor nos ha permitido la prueba durante años, décadas, para enseñarnos cosas que solamente Él sabe y lavarnos en su sangre; en la sangre del Cordero, como dice Apocalipsis 7. El descalabro de 2020 solamente fue la cereza del pastel y el umbral de las enseñanzas más profundas a las que hemos sido invitados aquí en casa; esas que entrenan corazones y labios para entonarse al son de ‘No solo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Jehová’, ‘Sin dinero los rescataré, y ‘ Si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia; Si Jehová no edificare la casa en vano trabajan los edificadores’. Ha sido un largo camino aprendiendo que ni el éxito verdadero se mide con dinero, aunque el mundo solamente lo mida así, ni la salvación real y necesaria llega (ni se comprueba) a través del mismo… aunque más de uno afuera defendiera lo contrario. Yo lo he entendido, lo suficiente como para entender cuando el Señor Jesús invitó al hermano que le solicitó por su herencia, que pedía que le dijera a su otro hermano que ya la dividiera con él, a guardarse de la avaricia. Lo entiendo lo suficiente como para entender cuando me recuerda ¿qué de bueno tiene ganar el mundo entero pero perder el alma?

Y lo entiendo cuando me explica cómo es que Nabot era el justo, queriendo proteger su viña, la viña de sus padres y trabajarla porque era su derecho como hijo, y por un capricho del entonces rey Acab, fue muerto a manos de Jezabel… dejando a esos dos como los impíos en la historia, y sí que vieron un final de miedo. Aunque había dinero involucrado, a manera de propiedades, no fueron los más poderosos justificados por su dinero ni posición; gozando de ambos. Y Nabot lo fue, porque el Señor no venga a quienes no son suyos. Nabot fue justificado, y tomado en cuenta como suyo, y vengado como tal.

Ahora, mi propia urgencia por producir algo, para salir de las circunstancias que han aquejado a mi casa desde los últimos cinco años, deviene de que el Señor no puso nadie ni nada para defendernos de los que nos han hecho a un lado para quitarnos lo más posible. So pretexto de sus narrativas mentirosas y de su flojera (porque siempre diré que bastaba con que hubieran ido a hacer presencia con mi mamá pues ella los necesitaba, y no que le hubieran dicho como una de las primeras veces cuando todo empezó a empeorar ‘lo que quieras hablar con nosotros, háblalo con nuestro abogado’… dejando a mamá con las palabras en la boca y con el papel de una institución federal en las manos, aterrada también, por todo lo que mi abuelito había hecho) aquellos tuvieron el poder de movernos de donde Dios nos había colocado para hacer su obra, en donde podríamos también haber encontrado reposo eventualmente, fuimos movidos y de esas maneras irremediables e injustas que ya he contado.

Al principio era una monserga no podernos defender y haberlo visto no detenerlos. Es horrible necesitar rescate inmediato y que este no llegue, ni a tiempo, ni como imaginabas, ni para lo que imaginabas… pero henos aquí. Toda esa gente, intentándolo aún, no se enseñorea de nosotros hoy simplemente porque el Señor mismo que los deja actuar no los deja llegar a donde estamos; Él y nadie más. Sin embargo, hoy pude verbalizar mejor mi error en toda esta ecuación. Hay una idea que gravita en mí de tanto en tanto, y es que, por cada sanguijuela que ha peleado por las ‘tierras de la abuela’ esperando ver su vida resolverse de vender una herencia que ni bien formaron ni conocieron… yo siempre me decía, ‘bueno, pues cerebros en mi casa hay, así como inventiva. Si una vez más nos quitaron, de aquí, como con el negocio que se llevó mi papá en el divorcio, o de allá, ahora las ruinas de lo que mi abuelo había perdido y re-perdido, (le aquí si tienes curiosidad de adentrarte en ello) siempre podemos volver a empezar. No dudo de que veré la mano del Señor en nuestros negocios; y los demás que se coman eso por lo que tanto han peleado. Total, si se les acaba, ya no tienen más y yo, primero Dios, lo tendré todo por no haber necesitado de nadie mas que de Él. ‘

‘A la porra con los bienes de mis abuelitos, que se los traguen… porque bien lo han hecho aún así, y creen que no lo sabemos ni entendemos.’

Todavía me enojo tanto que me digo por dentro, ‘se hubieran tragado los problemas de Tepeji también, bola de cobardes,’ jajaja.

Respira Nina,

respira,

y vuelve al punto.

El punto es que todo el trabajo y la desesperación me han llevado a la literal nada, lo mismo que al inicio, y eso, como ha diferido del que era mi plan de producir para salvarme y a mi casa, en lugar de tragar como sanguijuelas… me ha impedido acercarme completa e irremediablemente al Señor, ahí en donde sé que me sigue esperando, recargada sobre su pecho con ese ‘Lean Into Me’ que ya otras veces me ha dicho, tan así que hay aquí también un blogpost así titulado de hace meses. He peleado contra Dios intentando salvarme durante estos mismos 5 años. Y no quiero decir que debía no haber hecho nada, porque Él así prepara a sus hijos, y mis manos ociosas de poco agrado le habrían sido todo este tiempo… ni siquiera estaría aquí escribiendo. Pero mi esperar a ver cuándo sí ya salen las ventas de lo que Él mismo me ha dado, se ha vuelto tirante para mi alma, y un bloqueo en nuestra relación porque no me está salvando a tiempo de las sanguijuelas, para que cuando se lo coman todo mamá no sufra tanto. O yo misma, al ir despertando a la crudeza de cada despojo como los que he visto toda mi vida. Sus golpes no importarían tanto si de este lado, con el poder que sé que mi Dios tiene, hubiéramos estado rodeados de venta y de éxitos; pero eso jamás pasó. Y ahora, cada que me llega un leve murmullo de cambio en las circunstancias, lo primero que me imagino es que ya vamos a vender lo que hacemos.

¿Por qué mi respuesta es esa? Como tarabilla, para ellos triunfo será, o quedarse con la casa de mis abuelitos, o venderla al fin para viajar este verano… pero para mí será vender mis productos. Sí, al final seguimos siendo iguales bajo esos parámetros. Me siento más noble porque al menos yo quiero vender lo trabajado y no comer pan de balde como ellos, pero al final los ojos están rotos de ambos lados. Entiendo y no entiendo, sé y no sé, escucho y no escucho… veo y no veo.

¿Pero cuánto tiempo creo yo que tengo para entenderlo? No hay tiempo, no hay tiempo… para bien y para mal. Pero para bien, y para esperanza:

Te llenas con mucha velocidad, eso que te duele es la hernia.

Y aquí, es donde cambian las cosas. Eso lo escuché el domingo como a las 5… y estaba bebiendo un vaso de algo con muchísima velocidad. Al oírlo, bajé el vaso y me posé la mano encima de donde, en efecto, empezaba uno de los dolores más constantes que todavía tengo. Intentando no marearme, me senté a la mesa a seguir jugando con mi familia. Y de ahí, en adelante estuve investigando, leyendo y experimentando nuevas maneras de abordar mi existencia tomando la mencionada hernia en cuenta. No tomó ni un día, y todo dolía menos…

…No solo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Jehová…

como su invitarme a que note la hernia y la cuide en tanto que mi cuerpo continúa sanando. Que mucho puede mejorar así. Y en el obedecerle, sin dinero, llevo lo que va de la semana con mucho menos dolor después de días incómoda. Sí, ya lo hemos visto, tú y yo, vagamente aquí… pero nunca con firmeza ni claridad. Hoy ese ya no será el caso porque ya no quiero pensar en el tiempo sino preparar para cada que me hable el Señor, para estar y no irme, y no perder, no perder… no perder.

Volvamos un par de semanas a unas parábolas que el Señor trajo a mi memoria. Un domingo atrás, como hace quince o veinte días.

Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. 26 Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. 27 Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. 28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. 29 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. 30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Mateo 25:24-30

45 ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? 46 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. 47 De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. 48 Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; 49 y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, 50 vendrá el señor de aquel siervo en día que este no espera, y a la hora que no sabe, 51 y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Mateo 24:45-51

“I am Josiah Bounderby of Coketown. I am a self-made man.”
“I hadn’t a shoe to my foot. As to a stocking, I didn’t know such a thing by name. I passed the day in a ditch, and the night in a pigsty.”

Hard Times, Charles Dickens

Ahondemos en esto, que es interesante. O al menos para mí lo fue. La primer parábola, me la recordó el Señor con un extraño entendimiento nuevo que me hizo saber que el problema medular del siervo era una desconexión ínfima del señor de la tierra donde estaban. Tanto, que se paralizaba al pensar en Él, como los otros dos no. Para este siervo, el talento que le habían dado no era suyo, y nunca lo fue, y jamás lo sería. No podía dejarse perderlo… y como no conocía al señor, se aseguró de eso, haciendo caso omiso de lo que le había sido dado. Yo, como dije hace dos blogposts, siempre considero no tener nada, porque nada de lo que tengo es mío. Todo ha sido dado. Dado por mi Señor, a través de diversas manos, mucho las de mi mamá desde hace un largo tiempo. Ahí fue donde el Señor me tomó ese día, para evidenciar mi propia desconexión como hija. Lo único que he visto y conozco, la razón por la que quería librar a mi mamá de continuar atendiéndome como niña chiquita, es que los hijos tenemos que pararnos solos y resolver en cuanto entramos en edad. Mis tíos no lo hicieron nunca, por eso se mueren por todo lo que dejaron sus papás, y luego afirman como Bounderby que todo lo que han hecho lo han hecho solos, jajaja, pero de ellos para abajo, veo que la tendencia siempre ha tenido que ser ‘pues yo te ayudo así, o empieza a rascarte con tus propias uñas, o págame renta’ o algo del estilo. Y como yo misma no he podido acercarme a ello y lo hubiera hecho si lo hubiera tenido, afirmo no tener nada. Tengo todo lo que Dios me ha hablado tener, sí inventiva, sí ideas, sí comida, sí hogar, aunque siga en mi casa con mi familia, cosa ‘anormal’ para una jovencita de 29 años de este siglo… y todo esto es nada porque no es lo que el mundo dice que debe de ser. El siervo que recibe los cinco talentos debía haber estado muy firme en su relación y entendimiento del señor, porque le valió el riesgo y fue y lo duplicó. Énfasis en lo primero y no en lo duplicado, porque ahora entiendo que aún si hubiese perdido los talentos, este se sentía tan parte de su señor, que habría confesado su error y el señor lo habría perdonado, ayudado, y enseñado. Fue el siervo que escondió el talento el que lo provocó diciéndole que sabía cómo era de malo y que había preferido no tener nada que ver con él y lo suyo. Así, yo de pronto entendí que como tengo todo que ver con Él, y todo lo suyo es mío… podía empezar a considerar dejar de estar diciendo que no tengo nada, porque lo que tengo es mucho y viene todo de Él y gente afuera lleva años viéndolo, antes de que yo siquiera me diera cuenta y por eso siempre pretenden quitármelo… y nunca pueden, a la verdad, porque quitarán dinero, marcas comerciales, lugares de trabajo, compañía y amor, pero la Luz de Cristo sigue llenando mi vida y la de mi familia aún así.

Así que porque Él es y tiene, yo hoy tengo y siempre lo he hecho. (¿Te acuerdas de mi vieja letanía?)

Tengo, tengo, tengo.

Sobre la segunda parábola, en ese día entendí que es esa misma desconexión la que nos hace brincar hipócritamente de siervos suyos a seres malvados, golpeadores, comedores y bebedores. Sí, de esas copas tras copas de vino como las que hoy sé que se beben de reunión en reunión mis ex-parientes, bien llenos de mundo. (literal)

Literal.

Pero yo no quiero ser así.

Yo no quiero llegar ahí.

Si sigo caminando de un lado y el otro, sin duda un día me encontraré ahí, festejando que ahora puedo tomar, o que ahora puedo viajar y mis hijos también, aún si para ello me aseguré de que alguien más nunca más lo hiciera y lo sé en mi corazón… porque en mi malvado corazón todo comenzó con un viaje que los vi hacer. O tal vez festejando cuando alguien del mundo felicite mi trabajo.

Hipócrita. (y me lo dije a mí misma, porque mis parámetros se entremezclaban con los suyos no en que quisiera beber, o despojar, pero sí en que por contienda quería ver a Dios salvarme, para que vieran, para que vieran.)

Después de esos múltiples rayos de luz, viendo que les va mal pero mal a los que permanecen en su desconexión, creyendo que tienen tiempo para continuar haciendo de las suyas y convertirse mañana, no sabes cuántas gracias le comencé a dar al Señor por haberlo evitado todo en estos años, cada rescate inventado por mí:

Que los labiales no se hubieran vendido como pan caliente para juntar mis primeros 100k pesos, que los libros no hubiesen sido jamás un Best-Seller, ni hubiera yo podido comprar con las regalías una casa nueva, y por que los shampoos y tratamientos jamás llegaron a las miles de cabezas mensuales suficientes para considerar que teníamos un trabajo fijo e ingresos suficientes. Ahí acababa la historia para mí, en el día en el que todos los malos vieran mi éxito, y pudiera yo decir como el Sr. Bounderby que de la nada, me había convertido en algo y demandar respeto que no tendrían de otra salvo entregar, por estar yo ‘más arriba’. Y esa hubiera sido mi salvación… quedándome yo desconectada para siempre de mi Señor aunque hubiera continuado cargando su nombre. Hipócrita. En vano.

Y fue ahí, cuando por fin se me ocurrió preguntar. Y claro que no de mí misma, eso es un hecho… ¿qué es entonces el éxito? Si tu mano no se está moviendo para que tengamos dinero y todo lo que el dinero significa… si que todos lo consigan no es muestra de que estás con ellos… sé que te molesta que nos llamemos tus hijos y pidamos dinero a humanos, pero, pensaba que de nuestro trabajo, y de hacer lo que nos enseñaste con los productos… entonces, ¿en qué sí te mueves? ¿Cómo lo encontraré? Porque entonces el dinero y éxito terrenal no me van a dejar ver cuando hagas algo… ¿qué tal que los consigo y ya no te veo? Y si solamente pasas un momento, ¿y no te atrapo con mi mirada porque estaba yo viendo las monedas en mis manos?

y fue ahí, ahí, después de toda una mañana de escuchar y preguntar, que esa suave, preciosa, dulce voz, despertó abriendo mis ojos:

…los cojos andan, los ciegos ven, los mudos hablan, y los cautivos son libertados.

43 Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada, 44 se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre. 45 Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? 46 Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí. 47 Entonces, cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. 48 Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz.

Lucas 8:43–48

Ese fue un instante de esos tipo, ¡Eureka! como luego le digo a ChatGPT. El cristiano por tener dinero cree que todo lo está haciendo bien, y por no tenerlo algo debe estar mal, y no me meto con sus conjeturas personales ni su fe, pero olvida que estar enfermo es un azote del cual necesitamos salvación. Yo lo he vivido. Mi casa lo ha vivido, más allá de muchos otros aspectos, y es este, el que el Señor se ha dedicado a cambiar en los últimos años. Todavía hoy, si recuerdas lo de la hernia.

Y yo lo veo.

Por eso me preguntó si alguien más me ha salvado alguna vez y yo tuve que contestarle que no; porque no es salvo el que ora la oración del pecador, ni salvo el que dice que es cristiano, ni salvo el que se siente respaldado o vengado por Él por obtener dinero, es salvo…

…el que estaba enfermo y sana,

el que lloraba y ahora ríe,

el que estaba de luto y ahora viste de gozo,

el que conoció escombros pero un día empieza a ver una ciudad amurallada,

el mudo que ahora puede hablar,

el ciego que ahora ve,

el cojo que camina,

en paralítico que se levanta del suelo,

los amigos que ven al quebrantado y lo llevan a Cristo, y ven al quebrantado levantarse,

que al niño se le esté acabando el aliento y de un instante a otro sus pulmones vuelvan en sí,

que lo roto sane,

que a lo seco vuelva vida,

que el miedo desaparezca en la Luz del Amor,

que la depresión se acabe,

que la ansiedad se convierta en latidos llamando a Cristo hasta que el corazón se nivele y la mente se repare,

que la apatía se convierta en fuego y puedas despertar, si acaso al dolor primero pero luego a la Vida,

que no te quemes en el horno,

que seas formado, aunque sea en horno de aflicción,

que todo pecado quede vencido, por el poder de Cristo, porque no hay derecho legal para que Satanás nos siga atormentando, y si nos dejamos sanar por Jesús, podemos ver aquí en la tierra, nuestro cuerpo ser libre.

que de estar con Cristo, de morir al mundo, recibamos todo su corazón y nuevas vestiduras.

¿Qué es ser salvo? Llamar a un héroe a que te rescate del hoyo en el que sabes que estás, y verlo sacarte.

¿Vas a hacer un conjuro de la salvación y creer que por haber orado algo ya lo eres? Puedes orar cuanto quieras la oración del pecador, y cada letanía del mundo cristiano, y del mezclado con las religiones modernas y de antaño también, si no sabes de qué es de lo que necesitas que te salven, no estás llamando realmente, y si lo hiciste, pero cada cuerda que te han lanzado para que te ates al Rescate, al Autor de la Vida, decides no tomarla porque crees que por haber orado ya estás salvado, pero sigues en el hoyo… estás cargando el nombre del Señor en vano. Ser salvo es verte un día fuera del hoyo, y fuera de cada hoyo al final de tu vida. No, no se puede perder porque Dios no se niega a sí mismo, pero algo no hecho ni establecido, simplemente no existe.

Entonces, ¿realmente eres salvo? Porque no hay tiempo para que creas que lo eres pero sigas viviendo en el hoyo.

Que si Cristo te salva, aunque duela despertar primero, un día te veas caminando con el Cordero Inmolado; como Abraham mismo pudo, y seas llamado amigo de Dios.

13 Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? 14 Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15 Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. 16 Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; 17 porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.

Apocalipsis 7:13-17

… ser guiado a fuentes de aguas de Vida, y que Dios enjugue toda lágrima de tus ojos.

21 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

Apocalipsis 21: 1-8

No hay tiempo para pasar una vida con El, y ese instante, cuando murió, y declaró que todo estaba consumado, es este:

aquél en el que nos convertimos en sujetos deseados, para vivir a su lado. Y este, es el éxito. No morir, sino vivir, y contar sus obras.

[Por mucho que duela vivir]

[Porque un día, y creo que lo empiezo a ver, todo eso quedará olvidado, sustituido por sus preciosas manos dándome de beber]

… yo solamente tuve sed como muy pocos la tienen, como pocos lo admiten, y ahora puedo beber de Él y esto de la lista reciente es lo que he experimentado y más, que me tomaría toda la vida escribir.

¿Tú qué tienes?

Y si me es permitido, ¿qué quieres tener a partir de hoy? La puerta está abierta.

Hace cuatro años, un día, el Señor me dijo, al lado de mi mamá, que esperáramos la lluvia. No- que nos preparáramos para la lluvia.

¿Sabes lo que vino después? Aquí en México, durante los siguientes tres años, las lluvias tardaron en llegar dos o tres meses más de lo usual, y yo que me fijo, me sentí aterrada; en este lapso murieron los pinos de afuera de mi casa, por la sequía- hace ya dos años que se los llevaron tiesos, pesados y secos. ¿Cómo puede decir Dios una cosa y hacer la opuesta?

Pero hoy entiendo que su instrucción no fue, prepárate porque mañana llueve, sino, haz, no dejes que tus manos descansen, no temas lo que los demás, haz, haz, haz.

Despierta,

lucha,

recuerda,

no dobles tus rodillas, ten de mi fortaleza,

vuela,

ven y mira,

no se debiliten tus manos y sigue,

prepárate,

porque te prometo que un día va a volver a llover.

Este año, es el primero en estos 3 que han pasado, en el que llovió fuerte en abril, y fuerte en mayo, al menos una semana por vez. Nada está tan seco hoy, a pesar del calor.

El cielo sí te deja entrar y te promete estar, si miras a Cristo; cuya porción siempre será más alta que todos los Tepejis, albercas, carros, yates, alfombras, viajes, dinero e inversiones del mundo.

Este año, la lluvia llegó a su tiempo después de una larga y desesperanzadora espera…

Ay, si no creyese que veré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes.

-SFTS


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