Sheltered from the storm

“Desde el extremo de la tierra clamaré a ti; cuando mi corazón desmayare. Lévame a la roca que es más alta que yo, porque tú has sido mi refugio y torre fuerte delante del enemigo." — Salmo 61:2-3

Sitio oficial de M. Y. Valencia Parroquín


Everyday

I would’ve waited like that.
Then why did you leave?
Because he chose another. How could I have stayed then? I wanted him to choose me, to choose You.
I want someone to choose us.
***
Can I go with you? I-
I have no crowns, I have nothing to lay down at Your feet for everything I have is Yours. All of it has come from You. Can I follow You anyway, go where You’re going?
The world sucks, I get it now. But You’re pure Love and Hope, can I forget everything I thought would be… leave it behind forever now?

SFTS, silent prayers on a late April, 2025.

Vieras que irte deshaciendo de todo lo que puede quedar en ti que carece de la soberanía de Dios sí es como ir cambiando en capas, capas y capas. Conforme pasa el tiempo deja de ser tan difícil, pero siempre es tardado; una tarea delicada.

A veces me pregunto, ¿qué tanto no soporta la gente secretamente con tal de estar en los lugares en los que cree que debe permanecer? ¿O para llegar a donde cree que debe llegar?

Con todo lo que empiezo a ver, poco a poco, de mis propios intentos de éxito… me imagino que mucho. Me es inevitable creer entonces que como humanos soportamos mucho porque creemos que aquello que perseguimos es vital; sin importar lo que ello pueda implicar. Luego pienso también que muchos no soportan sino que disfrutan. Yo pienso así porque me configuraron para disfrutar poco, tal vez, y todo me parece malo o me da miedo. ¿Pero cómo podría no ser así? Veo un sello oscuro en gran parte de lo que me rodea, y sé cómo se siente ese. [De más está decir que no quiero sentirlo…] No es miedo querer ser libre, no es apatía dejar de encontrar alegría o plenitud en lo que para todos es común, pero que tú sospechas que no es normal.

Hay cosas que me alegran, claro, pero hoy en día todas tienen que ver con Cristo. Si no lo veo, si no lo encuentro, difícilmente le encuentro sentido a todo lo demás.

Así… llevo años buscando incesantemente su mano sobre todo lo que me permite hacer, sobre todo lo que Él mismo me ha dado, pero sigo sin encontrarla en mucho. No sé cómo explicarlo…

A ver, tomemos mis libros como ejemplo. Los cuentos que el Autor de la Vida utilizó para pasearme por toda mi existencia y sanarme; visita a visita, recuerdo por recuerdo, lágrima tras lágrima. He visto gente cristiana sacar libros contemporáneamente conmigo, otro tipo de libros, en estos dos o tres años recientes o un poquito antes, y también he visto a muchos despertar una mañana deseando escribirlos como si fueran enchiladas, planear colaboraciones por aquí y por allá, hojas y hojas, prédica tras prédica… y todos venden, van a lugares a hablar de ellos, sus amigos guardan copias y las hacen llegar a otros… ministros oran por ellos y los bendicen en sus obras, piden dinero para continuar viajando porque se van a ‘hacer la obra del Señor’ ¡y la gente se los da! y todo otra vez. Sí, ese es el mundo cristiano, lo sé.

A mí lo más que me dijeron de bendición fue que “no fuera a salir con algo tipo Harry Potter”.

El silencio que me respondió cuando publiqué los primeros dos, intenté ignorarlo. De ahí aprendí que la mejor manera que existe para demostrar tu desdén a alguien más es escucharlo hablar y verlo actuar y no decirle nada; bueno ni malo. Todo eso lo pasé y dejé al Señor quitarme de esos lugares porque siempre he sabido acerca de ese desdén, y me importaba poco entonces, tanto como hoy. Ya no lo sufro, en realidad, porque sé que el mundo es así. No anuncié cuando publiqué el tercero, obviamente, ¿para qué? Sé que son muchos los que aún hoy esperan que deshaga mis pasos y acepte mi fracaso como si ambas cosas fueran reales, pero verás, no lo son. Ni ese camino que esperan que deshaga, ni ese supuesto fracaso. Simplemente no existen porque lo que hice con los libros no lo hice yo. No son míos, aún si tienen mis apellidos en la portada.

Sí, error mío, en mi percepción, ha sido creer que vinieron a hacerme best-seller y viajera mundial, hoy lo sé, pero aún así no hay fracaso ni pasos míos que pueda descaminar, te lo contaré. Vamos a desglosar el orden de los eventos, si acaso para que mi corazón entienda lo que sigue… porque sé que algo sigue aunque no tenga que ver con los libros, aunque los ponga a dormir indefinidamente, y me abruma no poderlo jalar del cielo simplemente porque no entiendo todo lo que ha pasado.

Todo plan del ser humano gira en torno al dinero, ¿no?

Para empezar cualquier empresa, de cualquier tipo, ¿qué es lo primero que detiene el plan o le da luz verde? El dinero.

Por eso cuando hay escasos recursos, estos culpan a los que sí los tienen de ‘privilegiados’ y por eso cuando los muy trabajadores tienen éxito, es con dinero con lo que lo miden y demuestran.

Pero no solo eso, si por dinero tienes luz roja en tu proyecto, el ser humano siempre empieza a pensar en cómo conseguirlo y así su luz verde. Es más, he leído entre líneas que si como cristiano tienes dinero, te vuelves acepto y aprobado, no es aceptable que te falte lo que a los demás.

Ubico dos negociantes de renombre que invierten en proyectos prometedores, y ambos, después de cierto punto han empezado a decirle a la gente que lo que menos necesita es dinero; que empiece con lo que tiene. Más luz tienen ellos, inconversos, que muchos cristianos; y ministros, para tal caso.

¿Por qué lo digo?

Ya lo develé; el problema número uno para los cristianos también es el dinero.

Hay que pagar el edificio, conseguir la comida, juntar para el viaje misionero y para imitar la jornada de guerra espiritual en el monte muy específico punto clave entre el cielo y el infierno que los más altos en el medio hacen (es que hay que ser como ellos y tener mucha gente para discipular), y todo vuelve a empezar.

No quiero sonar combativa, de verdad, pero… en unos pocos meses cumplo treinta años y este bien podría ser el primer tercio de mi vida, y no entiendo muchas cosas. Y de verdad quiero entenderlas, porque sé que si todo sigue como está… el mundo cristiano se va a convertir en un lugar más aterrador de lo que ya lo es.

Tenme paciencia. ¿Sabes que nunca he escrito nada pretendiendo enseñar? Todo lo que me ves hacer, si has estado aquí, ha sido para entender. El cerebro cambia si combatimos los pensamientos caídos con tres, cinco, o siete pensamientos equivalentes de luz. Eso lo escuché hace poco, y a mí el Señor me puso a escribir páginas simplemente para vencerme a mí misma y poder verlo a Él.

¿Sabes? Una parte de mí festejaba que si el Señor me había dado libros, podría hacerme viral en redes, luego famosa, y luego exitosa terrenalmente hablando, o sea con dinero… y muchos habrían de haber sido los que ahí, ahí, se habrían arrepentido de todo lo que habían hecho. A mí, o a mi casa. Y con todo eso que me habría dado el Señor… nunca, jamás, se atreverían a volver a intentar dañarnos… ni siquiera pensarlo. O mejor, podíamos habernos movido para siempre, para olvidarlos a todos y que nunca más hubiera uno solo sabido de nosotros.

Era con mis libros, no con los cosméticos, con lo que iba a pasar esto. Con lo que era posible.

¿Sabes cuántos años esperé el éxito? ¿Sabes cuántos trabajé para verlo llegar y hasta el hartazgo?

Los mismos que empecé a cargar de desesperación porque no vi el día del éxito llegar y sí el del anonimato asentarse:

2 años y nueve meses. Lo he intentado todo, lo respetable, protegiendo las obras como a pocas cosas, buscando por dónde podría la gloria del Señor entrar y cambiarlo todo. Dos años y nueve meses puede sonarte a poco, o a mucho. Hace poco escuché a alguien del mundo decir que si dos años concurren con algo en el mismo estado, el futuro estado de eso mismo ya está firmado para quedarse tal como ha estado en esos dos años. ¿Sabes lo triste que me sentí? Me quedé sin poder decirlo durante semanas, en realidad es la primera vez que lo comento. Para parámetros de esa persona, dos años son mucho. Para mí también, y han sido nueve meses más; la vida es otra de cuando inicié a hoy, y ha sido un camino crudo. Crudo queriendo ser libre, y crudo no encontrando cómo; crudo queriendo seguir al Señor, y crudo hallando cómo sigo pensando, deseando y buscando con parámetros del mundo. No tienes una idea de lo que siento dentro de mí cuando veo a todos los demás llegar a lugares… ni sé de qué tipo, pero lugares al fin… y con mente selectiva ignoro cuánto dinero piden, algunos de ellos, para hacer sus obras… porque finalmente no es mi asunto, aunque en el hecho de pedir hubiera sustancia para que mis ojos notaran. Dinero.

Nombre. Vamos al nombre. Si no quieren dinero, la gente quiere nombre. ¿No? Es de lo más común, ya Instagram vende las insignias de ‘cuenta verificada’ porque lo sabe. Bien trastos omitieron que el punto del nombre verificado en su plataforma era que el nombre en el mundo se hace, la fama se crea; buena y mala. No se compraba, no ahí.

Tal vez yo asumí que Dios me daría un nombre por todas las veces en las que fui tratada peor que alguien que no lo tiene, y esa habría sido su segunda venganza. Ciertamente me hubiera gustado.

Qué tonta, ¿no? Hablando de Dios y de darle la gloria, pero esperando verlo hacer conmigo como todos los demás han hecho consigo mismos. Solitos. ¿Por qué digo solitos? Porque conozco un lado opuesto, que es el que he vivido, en donde se pierde el nombre y no hay dinero y con todo y eso el Señor levanta reyes y obras que nadie puede deshacer.

Sin dinero los rescataré…

Este verso está en una de las palabras de Isaías que el Señor me dio en el 2021 a cuarenta días del 6 de junio. Y uno lee y no lee, viendo y no viendo.

Así como no desperté una mañana planificando escribir un libro, ni tres, no hice tampoco un plan de financiamiento, y menos de publicación.

¿Sabes lo que es seguir a Cristo realmente? Es menos consciente de lo que parece. Voluntario sí, pero intencional, o consciente… no todo el tiempo. Imagina más bien esto:

Quieres seguir a Dios para que te saque del mar brutal, y entonces apareces en un bosque donde te van dejando comida delante, y paso a paso, de un bocado a otro, empiezas a andar sobre un sendero. Has estado tan concentrado en solo comer, porque te estabas muriendo de hambre y sed, que no sabes cómo cruzaste ya medio bosque, ni cuándo te fueron cambiando las vestiduras ni las fuerzas.

No creías que ibas a llegar al día siguiente, en ese mar brutal que se alojó en tu alma cuando fuiste pasado al bosque con comida, pero de pronto empiezas a verte levantando otro tipo de cosas a parte de solo la comida; una pluma, o papel… a tener encuentros con quien te sacó de allá y te ha dado de comer desde entonces, y la vida cambia para siempre. La realidad es esta:

Nadie puede saber cómo se verá la mano de Dios y su rescate en su vida hasta que no los hace.

Pero una cosa sí sé:

Que cada cosa hablada por Él, que es hecha, cuando llega a la tierra, es completamente aislada de si hay o no dinero, y las maneras que tiene el Señor de proveer para su deseo y su propósito… vienen sin que nosotros siquiera las pidamos; y menos a otros meros mortales que en el mejor de los casos caminan por ese bosque lo mismo que nosotros. Muy malo es saber que a veces, surge la necesidad de pedir hasta a los que siguen ahogándose en el mar tempestuoso. Elías recibía a los cuervos con comida, lo mismo que al ángel con el pan y el vino con los que se aferró a Cristo para seguir su camino que era largo. Un pingüino puede ser enviado a salvar a un matrimonio a 8,000 kms de su rumbo normal, si el Señor lo habla. Sus siervos, los ángeles, pueden venir y abrir las puertas de la cárcel, o Él mismo… y nosotros nos hemos estancado en que necesitamos dinero para la obra. O para recuperar el nombre, como yo queriendo salvar a mi casa.

Tengo una pregunta: ¿no puede ser el hecho de que no haya dinero para cosas, señal suficiente para considerar que no es deseo ni voluntad suyos eso que queremos hacer u obtener? Y por eso nos ‘tronamos los dedos’ para seguir adelante. Y no puede ser que, si nos seguimos esforzando mucho por obtener el dinero para la obra, ¿terminemos luego esforzándonos mucho en una buena soldadura al tono de Isaías 41, armando un grandote ídolo que luego no nos va a hablar, cuando más necesitemos que nos diga algo?

Obras vanas y vacías. Tal vez no hay dinero porque queremos las tales, y el Señor en su infinito amor cierra la puerta y terminamos yendo con otros a pedir. Por esto, creía yo que mis libros los vería venderse y todo lo que arriba puse; porque me llevó hasta a publicarlos, sin tener yo un peso a mi nombre, o pedir el de alguien más y SÉ que solamente Él podría haber hecho algo así. Pero tal vez he querido hacer de su unción una cisterna para mí, esperando verla llenarse para sentirme rescatada y vengada. No aspiraba, o más bien sabía, que pedir viajes y giras y todo lo que he visto a otros hacer habría sido demasiado pedir, pero un salario bajo, para poder enganchar un auto nuevo a cincuenta mil años, y un celular más rápido y el resto para comida o apoyo en casa… pensaba que era una meta respetable y perseguible. Ahora creo que también agradable a mis ojos, como el fruto de la serpiente y Eva. Y si en medio, me hacía ‘famosilla’ tanto mejor, todos aquellos del pasado habrían quedado vencidos. Ya mezclé ambos, el dinero y el nombre como mis salvadores. Brutos, que no se dejaron llegar. El Señor no los trajo, y luego me mostró tantos riesgos en mi último intento de fama… que me sentí atemorizada y lo apagué todo.

Todo.

¿Sabes lo que es ver, entender, obedecer, correr a pedir perdón y buscar que Dios te permita seguir con Él… pero saber que algo que querías no será? Esa bien podría ser la historia de mi vida, pero he vivido lo suficiente al menos para ser capaz de decirme a mí misma que por cada vez que he visto algo que deseaba ver hecho, más bien no ser, he visto al Señor hacer otra cosa, que ni es comparable, todas ellas colocadas con los años como piedras que han reconstruido la desolación en la que me llegué a convertir. Eso es bueno, no malo. Nunca malo. Entonces los ‘no’ que Cristo tan claramente me ha hablado creciendo, que han sido hechos y respaldados, no han sido malos. ‘No hay dinero = no hay fiesta’, y vas a sobrevivir. ¿Qué sería del mundo si poco a poco los ‘no hay dinero’ igualaran a entonces ‘no hay edificio eclesiástico’? Tal vez habría habido eventualmente real familia en Cristo y no jerarquías donde todo es caído porque allá arriba a Dios, solo puede llegar uno: el líder. (Al que todos tenemos que alimentar bien, cuando no podemos ni alimentarnos a nosotros mismos, para que por nuestro bien el líder llegue a Dios y nos traiga las nuevas.)

‘No hay dinero = noy hay auto’ y tal vez así no ibas a ese lugar al que sabes, sabes, que no tenías que haber asistido. O pagado esa cita.

‘No hay dinero = no hay yate’ y así no entregabas a todos a tu paso para llegar a ser la reina que crees que mereces ser.

‘No hay dinero = no hay xbox’ y entonces tu hijo no habría crecido vendiendo brownies, pensando sólo en trabajar y comprar, y hablando solamente de depresión en sus años adultos.

‘No hay dinero = no hay escuelas’ y entonces te quedabas tú, en casa, con tus hijos, criándolos con esa excelencia que tú sabías que el Señor, Jesucristo, quien te los prestó como tesoro suyo, esperaba que los hubieras formado.

‘No hay dinero = no hay bolsas Coach’ pero tal vez tu hija y tu esposa habrían conocido la real mano de un esposo y un papá amoroso, como lo es Cristo.

‘No hay dinero = no hay viaje misionero’ y tal vez ese encuentro con Cristo que cada pueblerino tendría, no habría sido estorbado por tu torpe doctrina. ¿Y dónde están tus hijos que seguramente te necesitaban, y todavía lo hacen? ¿Por qué no viven conforme a Cristo?

‘No hay dinero = no hay oración en los montes’ Pero tal vez eras llevado, sin dinero, al estilo de Felipe a otro continente a bautizar a un desconocido, o tal vez al hogar de tu vecino que ahora podría conocer y entender a Cristo… de haberte visto a ti primero con Él.

‘No hay dinero = no hay auditorio’ pero tal vez tu hija habría crecido en una sencillez que hubiera dejado a kilómetros de su boca ese “las que saben lo que es tener papá sí entienden lo que esto me hace sentir” porque por todos lados habló algo en una plataforma donde el 40% restante de las familias mexicanas que tienen un padre ausente podrían oír, recordándoles, por milésima vez en el día, cómo valen tan poco por no tener papá, que ni siquiera el dolor que sienten todos los días es comparable al que tu hija está sintiendo porque ella te tiene a ti. Que hasta en el dolor hay clases y niveles… o algo así.

‘No hay dinero = no puedo ir a la salida con amigos’ pero tal vez era lo necesario para que conocieras al mejor amigo de todos, que te amaría infinitamente más que cualquiera de los que habías deseado acompañar. Y en el silencio, podrías haber encontrado tu identidad en Cristo, el Autor de la Vida.

Esta es para mí: ‘No hay dinero, no hay nombre, no hay éxito = no hay cómo vencer a los que temes’ pero tal vez ahora puedas ver al Señor hacer algo mejor que vencerlos: dejarte olvidarlos para siempre, y a todo lo que fue, y a todo lo que es, y a todo lo que jamás serán. ‘no hay salvación propia = en sus manos hay libertad = sin dinero te rescatará’

Y con el tiempo, por cada no hay dinero, a veces se presentaría el llamado de Dios para estar en el lugar correcto, a la hora correcta, con las palabras indicadas. Por pocos días que esos fueran. Si el Señor promete que tendremos comida, vestido y casa… entonces eso tendremos si lo seguimos, eso es una dádiva. Tal vez no lo estamos siguiendo y entonces cosas faltan, y solamente estamos a un clic, apagando nuestras obras, de verlo a Él. Aún si tememos que todo lo demás que deseábamos acabe. Si acaba, no era de Él, ¿y para qué lo quieres entonces?

Ya confesados mis errores, y ahora que sabes mis confusiones, puedo pasar a lo siguiente, lo que le da pie a mis palabras hoy. No solamente he conocido publicar o formular o comer sin dinero, o con muy poco… sé como que estoy aquí sentada que el punto de todo, en mi mundo, es Él. Para Él somos Él y yo. Y para efectos de su obra mundial, lo mismo, tú y Él. Cada persona, y Él. El misionero llegaría por su palabra, sin pedir dinero, porque para Él no hay tiempo de esas cosas, tal y como Felipe lo hizo, como se testifica de que Tomás lo hizo, como Pablo… y un sinfín más. Pero dejar lo que realmente deseábamos a veces enoja, ¿no? Por eso intentamos tanto, a ver si hoy sí, porque hay cosas que cuesta dejar ir.

Su mano cerrada en la venta de mis libros y la salida a la fama que asentaría mi casa, mi auto, mi ropa, lo que tú quieras… me hizo decirle algo así hoy:

Todo empezó con que necesitaba a alguien en mi cuarto que me ayudara con algo, pero la circunstancia y locación en las que me encontraba me impedían llamar. Lo he hecho otras veces y no me oyen. Había dejado mi celular lejos y no podía marcarles, tampoco, ni moverme de donde estaba. Fue algo tan cotidiano que necesitando ayuda solo podía pensar en Dios, y siendo que hablo con Él todo el tiempo, esto me tendría que haber sido sencillo pero por alguna razón hoy no lo fue. Pensando mis opciones, a regañadientes le comencé a decir, “¿Podrías mandar a alguien?” y luego pensé, qué tontería, tengo que dejar de llamarlo para cosas tan cotidianas y vanas, no me responde ni en las más serias, de verdad que estoy mal.

Ya había yo hecho la petición de todas maneras, cuando, mientras me debatía, oí la puerta de mi cuarto abrirse como en otras ocasiones no ha pasado, ocasiones en las que sí he gritado, o marcado por teléfono como hoy no podía.

Para mi sorpresa era el integrante más joven de la casa, chiquitito, seguido por una de mis hermanas. Obviamente solicité la ayuda y pude retomar mi día, pero cuando se fueron escuché un ligero, envié al que más fácilmente me haría caso. Y supe que hablaba del infante, y supe que el hecho de que mi hermana lo hubiese seguido decía lo mismo de ella.

¿Cuántas veces no será que el Señor no nos envía porque realmente no le haríamos caso para hacer lo que quiere? Y por eso restringe hasta los recursos; para que no vayamos. ¿Como para que yo no pretenda salvarme o creer que mis libros y éxito me vindicaron, haciendo como resultado un ídolo de ellos o de mí? Y cómo quiero, en hartazgo hasta de mí misma, ya no accionar desde la plataforma de vengarme de mi pasado, por no poder remendarlo. De verdad que aborrezco esa parte de mí y el Señor lo sabe, y es en serio que ya no la quiero porque hoy en día hasta me olvido durante semanas de todo lo que ha sido, lo olvido sin más y puedo reír, respirar, pensar. ¿Por qué no puedo simplemente accionar desde otra plataforma y ver todavía mejores días? ¿Por qué el pasado me detona y el futuro me aterra? Ciertamente veo que Él está haciendo de todo para salvarme aún de mí misma, y a su obra. Eventualmente alguien tiene que escuchar el mensaje completo y hacer caso, ¿no?

Eso intento.

Se siente muy raro, y se ve… quiero pensar que como David cuando lo regresaron del palacio, después de la temporada que pasó cantándole a Saul y luego le tocó volver a casa y a sus ovejas y a sus campos. Ya ungido, fue a cantar, y pudo haber creído que de esa manera llegaría a hacer aquello que Dios mismo le había encomendado; ser rey. Pero no fue así, todavía tuvo que volver a casa una temporada más antes de sus ‘royal adventures’. No necesariamente se debe haber sentido bien al haber tenido que volver, al no haber avanzado, y con todo, se dejó volver y mover por el Señor en lugar de intentar llegar a lo prometido, pero a su manera y para perder el foco. No debe haber sido fácil, pero una cosa sé, otra más:

Que si de eso dependía su vida delante del Señor Jesús, a quien conoció y amó… de volver al campo aunque había creído estar a las puertas de aquello para lo que lo habían ungido… yo vuelvo al campo como Él.

Finalmente sea oposición, o mano suya, o una producto de la otra… prefiero estar con Él antes de irme a donde Él no me siga. O a donde ya no lo encuentre, porque, ¿Sabes que existen tales lugares? Pero ese será tema para otra ocasión.

Hoy, solamente confesé mi sinsentido y cómo deseo dejarlo atrás, como lo estoy haciendo. Ya no me importa mucho lo que pase o a dónde vaya, porque por primera vez en mi vida siento en mis huesos que, donde sea, será un sueño simplemente porque mi Señor está.

Sigamos caminando, o nadando, como se presente la circunstancia.

-SFTS


Discover more from Sheltered from the storm

Subscribe to get the latest posts sent to your email.



Leave a comment