Te haré entender y te enseñaré el camino por el que debes andar, sobre ti fijaré mis ojos.
Nada es pérdida… cuando todo lo dejaste ir.
Hoy es la primera vez que pienso esto así. Esta semana entendí cuánto, más bien, he ganado; a quien me he ganado… como un tesoro indescriptible e irremplazable.
Esto es lo más bonito que he escuchado en años, nunca me imaginé que algo así habría yo *yo* de haber escuchado un día… “Lean into me,” y mi corazón despertó como si fuera posible un poco más. Supongo que es lo que sigue cuando ya no queda nada aquí que deseemos o admiremos:
Que Cristo te invite así a estar con Él.
Mi Señor.
Mi amado, el deseado de las naciones.
Te voy a contar una historia:
Hace como dos meses, cuando nos estábamos preparando para el primer bazar al que fuimos, mi hermana pasó unos días haciendo piezas de su joyería. Recuerdo que yo pasaba de tanto en tanto por su mesa de trabajo y las admiraba; me encantan todas las que hace. Hace una y la amo, y cuando hace la siguiente esa me gusta más y el cuento no acaba. En esta ocasión, creó unas diferentes que fueron indescriptiblemente mejores que las anteriores, y yo las quería todas. No me acuerdo qué dijo cuando ella y mi mamá se acercaron a la mesa, pero yo me metí a mi cuarto con las palabras en la boca, un comentario que había estado a punto de hacer, que luego me fue imposible porque aunque había brotado en un instante de humor y alegría… la implicación del pensamiento me cambió el sol y las aves de encima a nubes y lluvia en menos de un segundo.
¿Cuál fue tu pensamiento? Supongo que sería tu pregunta.
“Lita, ¡me tienes que hacer unas para mi cabello cuando me case! ¡Para mi boda!” Estuve a nada de decírselo, me iba riendo cuando subía el escalón de mi habitación. Y después recordé la que es mi vida y los imposibles… y dejé el enunciado morir en mi pecho porque dolió, no por la boda, no por los adornos, no por caminar o no hacia el altar, fiestas, invitados, no, sino porque la persona que siempre he soñado que me habría de haber estado esperando al final de este… no llegó. No era alguien específico en lo físico, sino alguien de quien hubiese yo sabido que era el enviado por el Señor para cuidarme aquí; como esos regalos que Él hace, que lo amara a Él más que a mí, y que también lo conociera a Él más que a mí. Alguien de quien siempre me pregunté cómo se vería, y a quien he añorado tanto que hay veces en las que he pensado que ni siquiera querría tener que pasar por el trago mundano de una boda, y hacer cualquier otra cosa que ejemplificara el anhelo que tengo del Señor y sus caminos de paz y tranquilidad y de atesorar y esconderlo a él; a quien tenía que llegar. Escondernos a los dos, a nuestras familias, porque serían lo más preciado que habría de haber recibido de mi Señor aquí en la tierra y no quiero ni mostrarlo un gramo a quienes solamente son nuestro pasado, ni invocar, aunque fuera por error, al dolor que todos esos días antiguos llegaron a cargar consigo. Así lo he añorado, y en ese instante cuando ya me encontraba yo arreglando mi cama lo añoré hasta el punto de sentir mi corazón estrujarse y mi pecho vacío… pero como con mil preguntas.
¿Dónde estás?
¿Por qué no llegaste?
¿Encontraste algo mejor y lo perdimos todo?
¿Ya no vas a llegar?
Y ahí, escuché algo que cambió mi mente de esas maneras irremediables de las que luego les cuento:
“Eso mismo que estás sintiendo, es lo que siento yo cuando pienso en ustedes.”
El canal me cambió en una nada de segundos, ¿esto siente el Señor por mí?
“¿Así me esperas tú?” pregunté en voz bajita, deteniéndome de lo que hacía como cuando te cambian la perspectiva inesperadamente. Un sí silencioso pero claro sería la mejor manera de describir la respuesta que recibí, y entonces caminé hacia mis ventanas. No sabía qué decir.

No sabía qué decir y estuve un buen rato así.
Y cómo- no sé- ¿cómo-
¿Cómo puedo responderte? ¿Cómo puedo corresponder a esto? logré articular después de un rato. Creo que es la primera vez que recibo algo así en mi vida, porque no he tenido enredos románticos creciendo, y no sabía qué hacer. Amo al Señor, sí, pero hay cosas suyas que cuando llegan aquí a la tierra, te pueden dejar congelado. Por esa razón es por la que hay tanta campaña en el mundo y su sistema para que no nos demos cuenta de que Él es real y TODO lo que hace afecta directamente nuestro entorno físico, así como nuestra mente, alma y corazón. Por eso tal campaña por hacernos creer que Dios es lo que queramos y como lo queramos, porque así el Unico que es *el que es* se nos convierte en alguien lejano y olvidable. Por eso, mucho con ÉL empieza sí, por fe, y no por vista. Pero si es con el deseado de las naciones con quien realmente te encontraste… tu vida va a cambiar completamente y todo, y hago énfasis en TODO, lo que veas empezarán a ser cosas arrancadas del cielo y traídas aquí, por su misma mano. Como resultado, la primer persona que me dijo algo cercano a un te amo real y comprensible… fue Él, Cristo, este día del que estoy hablando. Yo sufría por una idea, un sueño, y de pronto irrumpió Él a ejemplificarme con hechos que Él sufre así por mí. No les puedo explicar lo que eso generó en mí, un genuino deseo de corresponderle y estar con Él sin importar lo que siguiera.
Añoranza. Añoranza y conexión, llenura, son lo que Él da; lo mismo que el mundo busca y lo que las tinieblas intentan sustituir para burlarse de nosotros. Por añoranza, ofrecen deseo, por conexión, placer, y por llenura… repugnancia inmediata cada que caigas en el círculo vicioso; de ti, y de todos los demás. ¿Me equivoco? Porque ayer vi un TikTok donde compararon a Dios, mi Dios, con un reloj en la muñeca izquierda. Como Dios es una idea efímera, tenemos que tomar lo que hay aquí en la tierra y sabernos respondidos por Él. Así no van las cosas. Como quiero saber la hora, en lugar de preguntarle a Él debo usar el reloj, y qué manera tan caída de mezclar dos conceptos que no se llevan. Las cosas que Él hace no se llevan con las que hay en este sistema. Imagínate lo siguiente, el sistema dice que las manzanas te sanan, o la terapia, o el ejercicio, o los doctores, o el budismo, la nueva era, los libros y videos de auto-ayuda, el nirvana, o cualquier otra deidad humana, y cuando le preguntas a Dios, al Señor, Jehová de los ejércitos que bajó de su trono a vernos a todos, Él te dice que cuando los que habitan en su Santa Ciudad, lugar de sus fiestas solemnes, digan “estoy enfermo” les será perdonada su iniquidad.
Iniquidad Del lat. iniquĭtas, -ātis.
- f. Maldad, injusticia grande.
Sin.:Ant.:
- maldad, perversidad, vileza, infamia, injusticia.
- bondad, justicia.
¿Alguna vez habías escuchado esa palabra? La iniquidad es eso que todos tenemos que nos hace como somos, la que cargamos que nos queda como un saco hecho a la medida que no le quedaría a nadie más, pensada para pastorearnos hasta nuestro último aliento sin llegar a Él, a Cristo. Esa, es la que Él vino a vencer en nosotros, de esa nos quiere limpiar. De esa nos vino a salvar, porque la muerte ya no se puede enseñorear de nosotros; Cristo ahora carga esas llaves con Él. No se puede buscar vida entre puros muertos, y ahí, cuando nuestros espíritus son despertados a ello… ahí es donde todo empieza cambiar, porque si despertamos en verdad es a Él a quien vamos a clamar irremediablemente, pues solamente Él salva. Ahora, escalafones después, Él reveló a qué nivel me ha amado. Ser añorado así, saber que lo eres, puede sanar mucho dentro de ti. Y consolar más. Y con Él las cosas van sumándose una sobre otra, hasta que notas que has salido de un lugar y ahora habitas en otro más alto; esa es la gran diferencia. En Él las cosas sí cambian, y claro, no hay resurrección sin una muerte previa, pero cuando vuelves a la vida y son sus ojos los primeros que ves… yo sí preferiría preguntarle a Él la hora. ¿Que tal que te responde cada pregunta previa y posterior también y tu vida nunca vuelve a ser la misma… y un día vuelves a ÉL agradecido porque ahora es mejor y tú no lo podías entender? ¿Que ahora realmente has probado Vida, y no lo que el mundo da que se acaba y se rompe y nunca llena, nunca llega al punto?
En lo personal, yo sí le he hecho muchas preguntas en estos dos meses, desde ese día; no solamente acerca de cómo corresponder adecuadamente a su revelación. Algunas las ha respondido, y otras todavía no. Pero sí me ha hecho saber que cuando responda, como soy olvidadiza, me recordará también a qué pregunta corresponde su respuesta.
Y entonces llegó este viernes que acaba de pasar. ¿27 de diciembre?
He estado angustiada, como ya se imaginarán, porque veo cosas pasar pero cosas quedar iguales, y total… la espera también implica esto. Me serví una taza de leche caliente, y me senté a la ventana. Y ahí fue cuando lo escuché, Lean into me, y recordé ese día cuando tendía mi cama. Así es como correspondes a su amor, supe inmediatamente, y vi mi cabeza apoyándose como con insistencia y decisión y cariño sobre un pecho vestido de blanco. Me quedé sin palabras. No hubo ni una sola.
Mi familia estaba bromeando y haciendo de desayunar, y yo me levanté como si ni uno existiera, de momento, y me dirigí al piano. Estuve un rato intentando tocar, un rato pensando, y un rato intentando entender hasta que llegó un punto en el que no quería pensar en nada salvo en Él. En mi cabeza sobre su pecho, Él sabe cuánto he añorado poder descansar así en algún lugar, ese que nunca llegaba. Un instante donde nada importaba salvo Él se extendió todo el fin de semana, y anoche desperté sabiendo que probablemente esto es lo más importante que he recibido de sus manos este año:
La certeza de que Él anhela fervientemente que yo esté a su lado, yo en específico; porque estas son de esas cosas que nadie puede pretender experimentar en cabeza ajena.
Todo desapareció de ahí a hoy. Si hago algo, lo haré por Él, no por nadie ni nada más. Y si me muevo, lo mismo. No saben el peso que me ha sido quitado de encima, porque-no quiero ni explicar por qué. Si nada importa más que Él, entonces las cosas solamente tienen valor si están siendo hechas en Él, por Él y para Él.
Ayer escuché un papá en el jardín de al lado detener a su hija de ayudar en algo, con un tono tan específico, uno que yo nunca conocí, “No hija,” creo que le dijo, pero sonó a no hijita, ¿como vas tú a reducirte a eso? Tú no, no sé como explicarlo, pero sé que puedes entenderme. Como si su hija fuera cosa preciada para él. Me sentí tan enojada, porque ese mismo una vez vino a gritarnos a mi casa por haber hecho algo que no hicimos, y tiene una cantidad de injusticias apoyadas sobre mi casa que son incontables y de las que no podemos defendernos… por las circunstancias. Y él lo sabe… lo sabe como todos los que nos han golpeado lo han sabido. Ese que atesora a su hija ha salido dispuesto a herir a las de otros, y yo- en otro tiempo habría automáticamente entendido, pues debe ser porque su hija sí vale, y yo no, y lo habría creído con cada célula de mi ser, (he ahí una de mis iniquidades, por cierto) pero ayer, ese mismo señor fue usado para que yo escuchara el tono en el que Mi Señor, me quiere guardar, y al resto de mi casa. Eso es lo que quiere, que habitemos con Él en su amor y Él encargarse de todo lo demás… ¿Y cómo no creerle? El viernes descubrí y entendí cómo están tratando los médicos las afecciones digestivas más graves y no saben cuántas gracias le di al irme a dormir porque los que han sido mis médicos nunca dieron con el punto, porque habría yo perdido mucho más de lo imaginado si me trataban, y recordé a una doctora este mayo querer salir con la idea, cuando me puse mal… y aquí sigo, sanando sin perder partes de mi cuerpo; ya no más atrapada entre la vida y la muerte, por su mano. Luego el sábado me ayudó a hacerme mis perfumes, y ayer a hacerme un anillo de perlas. No puedo salir como el resto del mundo y su sistema, no puedo participar con todos ni en sus diluciones ni viendo sus relojes, anoche le pedí que me librara hasta de mi propio entendimiento… pero tengo sus regalos, físicos, en mi vida, no etéreos ni imaginaciones y tengo la certeza de que Él quiere que apoye todo todo todo mi ser sobre Él, hasta desaparecer en Él completamente.
La idea me da paz y alegría mayores que las del día cuando tendía mi cama. ¿Por qué? Porque Él es hermoso, y todo lo que hace indescriptible, inmensurable y el otro día le dije a mi mamá que ahora entiendo que hay otra manera de vivir fuera de la que el mundo dice, o tu familia, o tus amigos, o TikTok, o Netflix… “aunque no la conozco completamente,” agregué después, en un susurro muy bajo.
Pero sé que se llega por aquí, por el único que es el Camino, la Verdad y la Vida.
La semana anterior bromeé varias veces sobre el hecho de que siempre pierdo en los juegos de mesa, a veces hasta teniendo todos los elementos para ganar. ¿Por qué bromeaba? Porque por primera vez en mi vida salí en primer lugar, cuando no me estaba ni esforzando. Dos o tres veces lo dije, “nunca he ganado nada,” y la última, sentí que me miraban desde allá arriba, al tiempo que escuché un suave, nadie que no te has ganado dice las cosas que yo te he dicho a ti.
Y recordé este versículo, Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,
podemos ganarlo a Él, ¿ves? Y si lo hemos hecho… mejor dejo a Pablo terminar por mí:
9 y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; 10 a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, 11 si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.
Filipenses 3:7-21
12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. 13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. 15 Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios. 16 Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa.
17 Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. 18 Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; 19 el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que solo piensan en lo terrenal. 20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; 21 el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.
Toda una vida de sueños reales por delante, de deleites a su diestra; días escritos por Él para nosotros, que podemos vivir… llenos de todo lo que el mundo no puede dar, por más relojes que ofrezca. Y yo sé, yo sé, sé que la espera es dura, y podrías preguntarme, ¿entonces eliges una vida de perseguir manifestaciones suyas? y tendría que decirte que sí, porque son donde podemos verlo, y te estaría engañando por omisión si no te digo que solamente hace falta una manifestación suya para que todo cambie. Con una sola vez que lo veamos todo puede ser cambiado de tinieblas a luz, y eso es lo que Él hace, a parte de quedarse, si lo invitamos a hacerlo, si realmente lo recibimos y le hacemos caso,
se queda para siempre y entonces una sola manifestación se puede convertir en toda una vida de verlo, todos los días. Yo sé que eso es lo que el corazón humano quiere, y lo que necesita.
Edit al final del día: Aquí donde estoy son las 20:07 pm, a unas horas de que el último día del año empiece. El año de este sistema, al menos. Hubo agua caliente y le di gracias a mi Señor porque Él sabe cuánto ayuda y cómo se la pido todo el tiempo; ha habido mucho frío antes, en ese antes que poco a poco empiezo a olvidar. Ayer la pedí, hoy, solamente sentí cómo se empezó a calentar más de lo normal después de los dos que pasaron antes de mí. No es lo usual, siempre tarda, yo lo sabría, y supuse que no importaba mucho… hasta que empecé a sentir la temperatura subir. Me siento tan agradecida… que me es imposible no contártelo por si un día no sabes a dónde clamar. Siempre gritaré a los cuatro vientos que llamemos al creador del cielo y de la tierra, y dueño del tiempo y de todos los tiempos.
Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;
unges mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días. s.23
Me mostrarás la senda de la vida,
en tu presencia hay plenitud de gozo;
delicias a tu diestra para siempre. s.16

Amén.
-SFTS


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