Tenía unos siete años cuando lo pinté con gises. ¿O eran pasteles? No lo recuerdo.
No es un buen dibujo, es uno hecho por mis manos de niña… y sin embargo hoy recordé lo que había en mi cabeza cuando lo pinté:
Un cielo gris y tormentoso, con rayos, vientos y lluvia. En medio de la lluvia, se podía ver cómo un tornado se había formado y en sus paredes basura volaba. Cuando vi la imagen en mi cabeza estaba en clase de arte, y me fue natural desear plasmarla en papel, no tardé mucho. Cuando llegué a la esquina donde está el león, sentí una diferencia. El león está observando los vientos y el agua y el tornado de basura y hoy supongo que yo lo hacía a su lado, por eso lo alcancé a ver y por eso lo pinté a Él y a mí no. Se suponía que Él estaba en un campo como de trigo, recuerdo las espigas y ahí en medio yo no recuerdo la tormenta pegando, supongo que en medio del sembradío había paz porque estaba el león que no huyó del posible desastre. Eso último no logré pintarlo y recuerdo que me dio lástima no haberlo logrado. Fue mas o menos después de eso cuando empecé a hacer leones de plastilina cada que podía, nunca pude superar la imagen de ese, por más tiempo que pasó. Ahora, no soy artista de ese tipo, y sin embargo llevo casi un mes entendiendo pinturas y cosas hechas por mis manos que mi mamá tiene por la casa… todas me hablan de Dios y la obra que ha hecho en mi vida. Lo puedo reconocer en todas, pero hoy la importante es esta. No sé por qué después de verla hoy, sentí que tenía que hablar de algo. Algo específico.
Ayer fue un día muy bonito para mí, en el que vi prueba innegable de que esa esperanza que he guardado en el Señor, realmente tiene una muestra tangible que tarde o temprano invade la tierra; que Él hace cosas, cuando lo dejamos, y esas que hace son altas y de luz y admirables. No las hace salvo con sus hijos, los que lo aman y lo sirven, eso sí, y no las hace como sus hijos las imaginan, mucho menos como las pedimos. En realidad solamente hace su voluntad, y en esa, muchos anhelos que alguna vez tuvimos pueden en efecto ir incluidos… porque deseos Él nunca cumple, y hay que santificarlo entendiendo esto, así, pues es el Dios vivo y merece ese reconocimiento.
La realidad, es que, primero es Él y después lo que de su mano venga, y algunas veces aquí me he detenido a enfatizar qué tan contaminado está el mundo y el mundo cristiano en el hecho de que con incontables señales demuestran que lo único que les importa es lo que de su mano venga, no Él. Nunca Él. Por eso nunca nos oye, siquiera, porque en efecto pedimos para nuestro propio provecho.
Conozco a una persona, y sus hijos, que habían cubierto su pared de la cocina con versículos de la Biblia. Llamémosla Frida.
Sé que Frida y su familia vivían cosas difíciles, de hecho mi mamá intentaba ayudar cada que podía, les llegó a presentar ministros, aún, que ella misma había conocido en su búsqueda del Señor, (ministros que después dejamos porque aprendimos que lo suyo no era del mismo Dios vivo que hablo, y en cuanto el Señor nos detuvo, huimos). Mamá también le ayudaba a Frida en especie cada que le era posible. Por ahí del tiempo en el que estábamos nosotras por dejar a esos ministros que comenté aquí, a quienes esta persona, Frida, por cierto, se llevó a su consultorio después de que le dijimos al líder de ellos que no los queríamos más aquí en nuestra casa, los versículos en la pared desaparecieron. Ya alguna persona le había dicho a la mujer que dejara que el Señor dulcificara su carácter, pero Frida nunca lo quiso. De aquí en adelante, avanzamos a un escenario doloroso, así que tengan paciencia conmigo porque lo que quiero decir es difícil de poner en palabras.
Llevo toda mi vida viendo cosas que no entendía, y el Señor se tomó mis años de juventud para explicarme muchas de ellas, como esta de los versículos en la pared.
Ese día en el que me di cuenta, estando de visita en su casa, algo en mi corazón se removió como entristecido, y detuve a uno de sus hijos para preguntarle por qué habían quitado todo, porque lo que yo recibía dentro de mí sonaba horrible. Una especie de sospecha entintada con ‘dios nos falló’ por todos lados.
Hoy puedo decir una cosa, mientras vamos deshilando el manto babilónico que quiero dejar hecho trizas, y esa, es que si Dios fallara por no darnos la economía que queremos… muchos que realmente lo buscamos ya no viviríamos. La economía, la entrada de dinero, NO son muestra de que Jehová, el Autor de la Vida, está contigo. Supongo que si Frida o su esposo, aún sus hijos, leyeran esto, se irían a cantar más por las calles de cuán malvada soy, yo, una joven al menos 27 años menor que ellos dos… como lo dijeron en mi propia casa la última vez que el Señor los dejó pisar aquí. Anyway, el Señor y todo lo que de Él viene muchas veces parece maldad para los ojos de las tinieblas. Conozco lo que es no tener dinero, en carne propia, y tampoco manera de generarlo… y sé, sé que por amor al Señor, y a causa de Su amor para uno, se sigue viviendo… y se sigue comiendo, y se tiene refugio. No hay más; ni desde el inicio, cuando nos está enseñando, y no hay más después, si ello no sirve a Su propósito… Pero cuando lo hay, es como un sueño. Dios, Jesús, no puede fallar en algo que para Él no es el punto, esto significa que si para ti Él falló en algo que para Él no era el punto de tu vida… el que está fallando eres tú; en que no querías estar con Él sino solamente sus pertenencias, lo que sabes que puede hacer. Y así no van las cosas.
En fin, volvamos a aquél día.
“¿Por qué los quitaron?” le pregunté a su hijo menor refiriéndome a los versículos, al tiempo que la mediana nos salía al encuentro. En ese tiempo no logré medir la magnitud de tiniebla que les acababa de haber sido grabada dentro… pero hoy lo hago por más de una razón; porque ahora entiendo de lo que hablaban y cómo eso es aborrecible para Dios, y porque pude ver sus frutos de ese día a hoy. (Spoiler: sus frutos parecen buenos como esos caminos que al hombre le parecen buenos… pero cargan perdición como el fin de esos caminos es la muerte)
“Mi mamá tomó un curso de *inserte algo económico aquí cuyo nombre no bien recuerdo* y le enseñaron que tiene que manifestar todo lo que quiere/merece para lograrlo,” me dijo el niño, “y entonces nos enseñó a que cada uno buscara eso mismo e hicimos estas cartulinas,”
“Esa es la de ella,” me enseñó su hija mediana, y yo miré a la que señalaba, una cartulina con dos cosas que nunca he olvidado después de ese día… aún si había más ahí pegadas:
Un yate enorme… y una mujer vestida para revista.
Ahora que está tan de moda como de seis años para acá… o desde que aquí en México salió a la luz la libreta de notas de la esposa de aquél político que había llenado planas y planas con “yo merezco la abundancia” cada que escucho del manifesting, me acuerdo de Frida. Eso era el nombre de lo que le habían enseñado en su curso, y creo que su hija mediana me lo dijo, ahora que lo pienso intentando recordar.
En el mundo cristiano, hay quienes decretan, declaran, o enseñan sobre la prosperidad, y realmente no son vertientes muy diferentes, solo cambia el círculo en donde las hablan.
Un yate enorme, y una mujer vestida para revista.
Supongo que fue por ese yate, y ese outfit, cosas que nunca llegaron ni con todas las cartulinas sobre la pared y las letanías que le hayan enseñado a cantar en sus cursos de los que pocos saben, por los que Frida ha sido pieza clave para dividir hermanos y extender su raíz de amargura que ha contaminado demasiado a su paso. Con todo, ese no es el tema de hoy, pues si me preguntaran, yo hubiera querido un día verla regresar sus versículos a la pared, porque sé, sé, que si realmente buscas al Señor, Él está cerca. Tan cercano que sí puede salvarte aún si empieza por quitarte toda idea de los yates y los outfits. Por mostrarte una vida de su mano donde aún sin autos y casas extras puedes seguir respirando… y donde terminas enamorándote en Él por todo esto.
Una vida, donde no habiendo dinero, ni derecho legítimo para reclamar gas o electricidad o cosas que Él sabe que necesitas… puedes tenerlas todas, a causa de su mano y de sus labios que hablan y es hecho. Una vida donde no solamente de pan vives, hombre o mujer, sino de toda palabra que sale de la boca del que te creó, de Jesucristo, el que estuvo muerto y ahora vive… que tiene las llaves de la muerte con Él.
La realidad es que no merecemos nada en esta vida (tal vez solo la abundancia… de castigos.) Y El Señor ya nos conoce hasta el último día y por ese y la suma de la tiniebla de los demás, vino a salvarnos. No merecíamos ni que muriera por nosotros, pero para darnos vida real fue que lo hizo.

Una vida entera de recibir amor de tus manos no sería suficiente, haría falta toda la eternidad para contemplarte,
Yo, en mi cartulina, hubiera puesto muchas cosas. Hoy no hay ninguna. ¿Pero por qué sigo viva? Y por qué, de todos a mi alrededor, fue a mí a quien el Señor quiso mostrarme que no solo me ve, ¿sino que me escucha?
Por causa de Él. Porque me pidió y aún de lo que me resistí durante años a dejarle porque sabía que lo haría polvo y mi vida quedaría vacía hasta la muerte… aún eso lo tomó cuando pude aflojar mi agarre. Me ha esperado décadas con cosas, pero he ahí su mano. He llegado a ver la sequía de mi vida más terrible que un campo estéril… pero en entendimiento de aún así estar cerca de Él, sí dejé todo un día, y otro, y otro.
El asunto es que tras haberle ido soltando todo lo que yo hubiera deseado en mi propia cartulina, Él hizo cosas diferentes y llenas de vida.
Ha hecho cosas de tallas variadas, el hecho de haberme dado mis libros y mis personajes es gigante para alguien como yo. Las formulaciones de mi negocio de cosméticos, son cosa muy muy alta. Que las noches de enfermedad y pánico se acabaran, es indescriptible. Ya no tomar un solo medicamento y seguir viva, contrario a las palabras de todos los médicos, no lo puedo ni entender por completo. Que pueda orar y pedirle y verlo responder pronto y venir en mi ayuda como ha hecho varias veces en estos últimos años, algunas veces llorando, otras con miedo, ha cambiado mi corazón de manera irremediable. Que mi papá terrenal, y muchos a su lado, lleven años deseando mi muerte y mi Padre en el cielo y aquí en la tierra, mi Señor, hubiera aún permitido que yo muriera para enseñarme que ni aún ahí sus enemigos tienen la última palabra... y ahora ya no tenga que temerle ni a la muerte… me hace sentir como el león en la tormenta lo hizo hace todos esos años.
Ahora, ¿volvería atrás por los yates y los outfits, las casas, los carros, las albercas, o los viajes, o el café de París donde tenía que haber conocido al amor de mi vida?
No. No hay ni uno de esos aquí hoy, y no me volvería atrás para rescatar ni uno solo. Prefiero seguir con mi Señor hasta que Él mismo me lleve.
Suena a reto, ¿no? Y mientras el diablo ande suelto, claro que intentará poner mis palabras en tela de juicio… el asunto es que, por ejemplo, por razones muy personales y de cambios en mi salud (para bien) he tenido problemas con mi guardarropa, pero hace como diez días borré mis apps de ropa, y decidí que aún mis problemas de vestimenta los quería olvidar aún si no se arreglaban, porque no sabía cómo arreglarlos, ya no, ya ha sido demasiado… y ayer mi mamá, sin que yo lo hubiera pedido o revelado me llevó a conseguir todo y más de lo que yo hubiera necesitado. Lo hizo cuando yo no sabía ni describir lo que necesitaba. Ella solamente se movía en la tienda, una donde yo en otro tiempo no podría ni haber aceptado entrar al probador a causa de mis problemas de peso, pero aún eso me permitió del Señor descubrir… que con todo y que para todos puede ni haber diferencia, yo ayer pude entrar a una tienda y entre Él y mi mamá me escogieron con creces cosas que me servirán… y no escasamente, y todas me quedaron. Él se encargó de que hubiera más de lo que he aprendido a desear y no puedo ni explicar lo que eso ocasionó dentro de mí.
Mi papá terrenal hace un mes me dijo que era mi culpa el tener obesidad, ya digo la palabra así porque a veces creo que la gente ha pensado que no me doy cuenta de lo que hablan, o de cómo me he visto en mi adolescencia y juventud. Siempre he sabido cómo me veo, finalmente despierto en mi cuerpo todos los días; y siempre he sabido lo que dicen de mí, aún cuando menos lo hubiera deseado, y especialmente he conocido el desprecio a causa de ello, com si fuera un pecado capital. Bien podría serlo, pero no crean que porque lo saben podrían sobrellevarlo mejor que uno, dado el caso de que los papeles se intercambiaran; no le deseo ni a mi peor enemigo que su cuerpo un día perdiera el control y nunca más supiera cómo recuperarlo. Y ahora sé también que si hubiera culpa, esa se reparte a partes iguales entre los que me han conocido y yo, porque la obesidad es un problema que mucho puede sanar si no hay rechazo y soledad. Y al final no reparto nada, porque hoy sé, y desde hace un año, lo enferma que estaba y cuánto mi cuerpo ha luchado por no apagarse, porque no, no comía peor (y nunca lo he hecho) que compañeras mías, pero sí sufrí alteraciones en mi cuerpo difíciles de controlar en el mundo humano… ese descontrol de terror que acabo de mencionar, que ha golpeado hasta contra mi propio concepto de mí misma, y el de los demás, calificándome y yo creyéndoles, con menos valía. Sin embargo, en esto entró mi Señor también; Él no tiene palabras ásperas ni de mentira en este departamento tampoco, no, sino que más bien mi Abba, mi Señor hermoso, se dedicó a prepararme ropa adecuada para los cambios que mi cuerpo ha tenido después de tres años del camino de sanidad en el que me ha llevado Él mismo, y ayer, sin saberlo o haberlo planeado nadie, nos llevó a encontrarla. Cuando entré al probador tuve miedo de probarme, porque sabía que nada me iba a quedar, por eso más chica no salía de H&M, y cuando escuché un suave, solamente intenta, hablarme, e hice caso… me llevé otra sorpresa. Me quedó. Me quedó ropa que no es la super-oversized de H&M. Ni en mis mejores sueños podía yo haber configurado algo así; tal vez un día aún esa sea grande para mí, tal vez un día ya no tenga un gramo de enfermedad encima. Hace un mes mi papá tocó esa fibra delicada, y yo casi caigo en una espiral descendente, hasta que Dios, mi Papá real y el único que merece tal honra, intervino para recordarme que aún en mi peso Él es Señor, y qué tarde llegó mi papá terrenal a querer hacer comentarios, ahora que vengo de regreso del lugar en el que Él me dejó muy chiquita, y al que me acostumbró antes siquiera de llegar a ser una joven. (Por cierto, nunca lo he dicho, pero si no estarías dispuesto a correr la milla extra con alguien que tenga problemas de peso, y a amarlo si de tres solo pudo correr un cuarto, no pretendas tener autoridad para comentar sobre su situación. Y no hablo de correr físicamente.)
Volviendo del ejemplo… ¿cambiaría algo?
Lo que mis papás me consiguieron ayer no son outfits de revista como los de Frida, pero conozco lo que es que el Señor haga cosas y esas sean hechas y sean hermosas y deleitosas, sin ensuciar tus manos o entregar tu alma. Sin queja, sin maledicencia, sin burla, sin pleito o contienda, sin envidia que busca cómo quitar a otros porque seguramente es por su culpa que tú no tienes… sin tiniebla alguna. Y conozco cómo tu corazón puede ser cambiado en el instante a causa de ello, porque el haber visto a mi Dios mostrarle a mi mamá qué y cómo el día de ayer, aún sin que ella misma lo hubiera pedido, y cómo eso se tradujo en un beneficio para mí en el lugar donde yo ya no sabía cómo seguir… aún con algo tan simple como la ropa… se hizo vida para mis huesos. Vida de Él. Muestra, de Él. Y cómo ello me ha ayudado en las horas subsecuentes a superar aún el comentario del que fue mi papá biológico, tanto más.
Y si algo así es posible en sus manos… sigo sin moverme de en medio de su templo. En incontables ocasiones no hubo buena ropa antes, conozco bien el ‘no es suficiente’ sumado al ‘nada está funcionando’ y ‘no me puedo detener’, al grado de un día haber llegado al, “Ya no la necesito. Ya no quiero nada. Lo que tengo haré servir, está bien, solo quiero descansar de la afrenta…” y Dios no tardó en venir en mi ayuda, pero es la primera vez en toda mi vida en la que puedo decir con seguridad y certeza que todo fue hecho por su mano.
No sé si Frida puede hablar del mismo tipo de vida que yo. Y he ahí lo que quiero decir. No sé si sus hijos, si su esposo, o si toda la gente como ellos puede hacerlo.
La bendición de Jehová es la que enriquece,
Y no añade tristeza con ella.Proverbios 10:22
Claro, tienes el auto rojo nuevo como el que le viste a aquella persona que a tus ojos no lo merecía, ¿pero puedes hablar del Señor en toda verdad y santidad?
Sí, estás de viaje una vez más, hacerlo no te viene difícil si te encargas de quitarle a los que no te rinden pleitesía, porque tú lo mereces más, ¿pero no te sientes adornado con la prevaricación del que prevarica?
Lo noto, tienes pareja al fin, pero… ¿conoce al Dios al que se supone que te debías? Cuando tengas hijos, ¿qué Dios les van a presentar? ¿Y tienes tú los pies firmes que tenía tu abuelita? ¿O vas caer en el primer rodeo, dejando al Señor para quedarte con el hombre? Sí, esperar sola es atemorizante, pero cuando descubres al Señor tomando tu mano y haciéndolo todo por ponerte en el lugar celestial que había preparado para ti de antemano, todo el miedo se hace nada. No hay mejor príncipe azul que Él, y en realidad es el Rey de reyes y Señor de señores, que aún un príncipe puede traer, en su tiempo, y si es su deseo y voluntad, y sin artimañas, y sin tristeza ni muerte ni dolor. Aún si no lo ha hecho conmigo, eso no cambia; el hecho de que Él, si quiere, puede hacer más y mejor y de maneras que nadie puede arruinar. ¿No quisieras tú también mejor lo venido de su mano? Ahí hay real Vida.
Entiendo, te vengaste de los oscuros que te quitaban tu porción y ahora los has castigado y lo harás hasta el fin de los tiempos, sí, ganaste, sin siquiera haber escuchado sentido para comprobar tus dichos, a ver si en serio eran verdad o solo era tu amargura hablando. Tienes suficiente para tu vejez, has establecido a tus hijos en lo que te supones que es bien, pero, ¿puedes mirar al Rey en su hermosura?
¿Lo conoces realmente? Porque en la Biblia hay dos tipos de tristeza que mi mamá me enseñó hace unos diez años, la que te lleva al arrepentimiento, y la que lleva a la muerte. Si nos pegamos al Proverbio de aquí arriba, cuando el Señor realmente te está bendiciendo con riquezas, no añade tristeza con ellas. Y los hijos de Frida hablan incansablemente acerca de depresión. Frida misma manotea al lado de mi ventana cuando mi mamá no se dobla a la maldad que quiere, llorando, y me supongo que gritando, porque finalmente la conozco. Frida ya tuvo dinero, pero volvió a llorar encorajinada hace poco a causa de que quiere más dinero, entonces, ¿qué pasó ahí? Si lo hizo, entonces me supongo que volvió a gritar más y planear más, y quiere más.
Sí, ese es el problema. Que si Dios no nos sana, somos insaciables y lo hacemos todo y sufrimos y subimos y bajamos… y nunca llegamos a nada. Menos a Él, o la la verdadera Vida. Y Dios, quita todo, y sana, pero tampoco deja al preso en la mazmorra morir, ni ara todo el día, ni trilla por la eternidad. Y cuando esperamos en Él y empieza a responder, no queda lugar para la depresión, que yo también he conocido, y de manera más cruda que muchos. Y cada cosa que viene de su mano, acaba toda tiniebla; sea enseñanza, sea vencer sobre el pecado, o sean seis pantalones para tu guardarropa. Esa, es verdadera bendición, y el que está saciado, desecha hasta la miel. (Proverbios, otra vez)
Cuando Él hace las cosas y no nuestras manos con nuestras artimañas, hay saciedad, las prioridades cambian, hay contentamiento, hay gozo, hay aliento, sus obras son duraderas, perpetuas, hay crecimiento, está su presencia, hay vida, hay amor y no división, hay paz, hay justicia, podrías llorar de alegría… y no se acaban así como así dejándote planear ahora cómo continuar, y menos, maquinar para ver ahora cómo quitas, empezando por bajar los versículos de la pared. La vida con el Señor es continua y sin interrupción, y así son sus obras también, sus caminos altos y pensamientos diferentes de los que habla Isaías 55.
Mi carne y mi corazón desfallecen;
Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán;
Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta.
Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien;
He puesto en Jehová el Señor mi esperanza,
Para contar todas tus obras.Salmo 73:26-28
Si estás en un círculo vicioso de insatisfacción, dolor, duda, miedo, depresión, enfermedad, o confusión sobre lo que es correcto y lo que no, te recomiendo leer Eclesiastés 2 en la Biblia, puede tener respuestas a tus preguntas; esto que el mundo ofrece y que nos tiene a todos en jaque no es verdadero bien ni la respuesta y tenerlo no implica presencia de Dios o respuesta de su parte. “Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol.” Eclesiastés, si lo analizamos, debe ser un libro que el Rey Salomón, que pidió sabiduría a Dios, escribió ya más viejo luego de haber cometido muchos errores delante del mismo Dios que lo había hecho sabio. Es muy lleno de un vistazo a la verdadera sabiduría, en mi opinión, sobre cómo pesar y ver la vida real y al mundo, después de haberlo tenido todo y perdido lo más importante; al Señor. Su papá, el rey David, no vio la misma bonanza y crecimiento, pues con él inició aquél reino que Salomón recibió para ver prosperar, y sin embargo, dijo cosas muy esperanzadoras con respecto a seguir al Señor y solo seguir al Señor y no dejarlo, como esta:
Joven fui, y he envejecido,
Y no he visto justo desamparado,
Ni su descendencia que mendigue pan.
En todo tiempo tiene misericordia, y presta;
Y su descendencia es para bendición.Salmo 37:25-26
Ese lado es el que quiero conocer yo, y creo que empiezo a hacerlo. Como Job dijo aquella vez, antes de oídas te conocía, pero ahora mis ojos te ven. Y ayer el Señor no necesitó más que un poco de ropa, un cuerpo desesperado por los cambios que han sido de bien, y un corazón dispuesto después de años de espera y enseñanza, o varios. ¿Qué más no tendrá mi Padre anotado por ahí para que yo lo vea y conmigo todos los que también son de Él? Ayer lo vi hacer, vi Luz pura y sé que para esto es que vivo hasta que lo vea plenamente y me lleve con Él. Prefiero esto que las cartulinas y las mentiras y el correr y correr detrás de un destino que nunca llega por más que someta a otros bajo mi puño amargo.
Y sobre Frida, yo podía haberla amado si hubiera ella amado a mi Señor en verdad, porque nos habríamos encontrado en la misma página un día. Pero ahora solamente es un proverbio para mí.
Es solo un proverbio para mí, pero como el amor del Señor ahora quiere despertar en mí, para ella, y para todos, hablo esto. Quizá todavía pueda ver la luz y encontrarse con Él, que Él ha querido encontrarla toda su vida.
17 Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir. 18 ¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar.
Isaías 48:16-18
No bajes los versículos de la pared si estás en duda y dolor, que el Señor sí salva. Pídele, habla con Él, pídele que te enseñe cómo pedirle, incluso, devuélvele su lugar Santo en tu vida, porque está cerca y quiere conocerte y salvarte de todo ello. Él no puede fallar porque no está en su naturaleza, Él siempre es fiel porque no puede negarse a sí mismo; tal vez eres tú quien tiene mucho equipaje que soltar y cosas que cambiar, cosas que aprender…
… te hablo desde el otro lado, no te vas a morir si lo haces. Y aún si llegas a ese punto, Él tiene Vida de sobra para soplar aliento en ti y volverte a levantar; no cosas. Vida.
Vida dulce, hermosa, llena de Luz; donde el núcleo es Él mismo y de oír su corazón latir, el tuyo despierta. De verlo hablar y oírlo enseñar tu espíritu aprende a volar, y de conocerlo en su hermosura tu alma vuelve a ser fuego en lugar de trizas.
Te prometo que lo material no importa, y si no quieres bañarte con agua fría, o ni siquiera a agua llegas… dile eso donde estás, porque Él sabe cómo salvar a los que lo necesitan. Si es amor, o calor, si es familia o cargar algo pesado, si es salud o fuerzas para pasar un día más, si es limpiar tu casa pero todo tu cuerpo te duele de tanto trabajo, o las noches son muy gélidas y tú de todas maneras no puedes dejar de trabajar para conseguir algo de dinero, si estás cansado y quieres salir del lugar incómodo y agotador en donde estás… o tal vez el dinero nunca es suficiente y necesitas aprenderlo a utilizar para ser libre, aún ahí, llámalo así.
Y espéralo con fe,
Si lo buscas, no en vano lo haces porque Él está cerca y jamás te dirá lo contrario. Búscalo a Él, no a todo lo que quieres que haga como genio de lámpara de los deseos más salvajes. Si lo buscas, cree que le hay, porque sin fe es imposible agradarlo.
Y cuando te salga al encuentro, ¡No sueltes su mano! aún si es para pelear y llorar por todo lo que está mal y que sabes que Él puede cambiar. Pelea con Él, y habla con Él, espéralo a Él y creé en Él. No mires al hombre para bien ni para mal porque no hay respuestas ahí, ni a ti mismo porque eres finito:
Él no tiene fin, y su amor menos. Y todo lo que hace eventualmente se refleja aquí, en esta tierra de los vivientes en donde estamos. ¿Cómo? Solamente tú puedes descubrirlo en sus manos, porque su obra cambia en cada hijo e hija.
Hasta que entrando en el santuario de Dios,
Comprendí el fin de ellos.Salmo 73:17
Puedes entrar a su presencia así, y Él será el encargado de hacer todo lo demás hasta que salgas de donde estás; finalmente a una niña de siete años se presentó como el León en la tormenta y después la salvó a los veintisiete. Y a los veintinueve, hasta los dolores más antiguos y de las palabras más filosas le ha permitido ir sanando; hasta en el volver a lugares que ella pensaba que podían haberla matado, y El ahí está presente, a cada paso, enseñándome y restaurando mi cuerpo, mente y espíritu. Y son estos ojos físicos los que hoy lo están viendo, ya no solamente los de mi corazón.

Espero conocerte un día, si Él te ha llamado.
Eso es lo que quería decir. Tal vez la más intencional explicación de lo que es el verdadero Bien en esta tierra, todo lo que venga de sus manos que nos aman, para los que esperamos a Él. Ya no hay basura en el horizonte, Él la borró toda, y me adornó después.
-SFTS


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