Sheltered from the storm

“Desde el extremo de la tierra clamaré a ti; cuando mi corazón desmayare. Lévame a la roca que es más alta que yo, porque tú has sido mi refugio y torre fuerte delante del enemigo." — Salmo 61:2-3

Sitio oficial de M. Y. Valencia Parroquín


Hoy me cayó un clóset en la cabeza,

también me corté, me piqué sutilmente con una espina, y me bañé con agua fría.

Uno pensaría que las mariposas volarían alto… pero la verdad no sé a qué altura vuelan.

Van dos veces en la vida en las que me corto lenta y profundamente con filos a un costado del dedo índice; en el mismo lugar, y las dos he corrido a desinfectarlo y presionar el pedacito como deseando que se sane instantáneamente porque no hay tiempo para cortadas, sean como sean.

Las dos veces lo han hecho, mas o menos. En las dos, ha quedado una cortada dentro de la piel, como atrapada.

Así me siento a veces.

No me duele, me digo todas las veces, y es en serio… casi no las siento y no importa si están atrapadas.

Tal vez un poco, a ratos, pero luego ya no.

Es fácil olvidarlas.

Hasta que vuelve a pasar.

Es fácil olvidar, hasta que vuelve a pasar, y entonces ahí ya no. Ahí te cansas y te confundes y tienes que buscar cómo retomar el equilibrio antes de que el ruido te tome a ti; es como un ciclo que va y viene de tanto en tanto. Ya no estás cansado, pero te cansas aún así.

¿Así es la vida real?

¿Decir que no duele hace que todo esté bien?

Siempre me quedo cuidando que las cortadas no se abran, para que lo más profundo de la herida no se vea expuesto, para sanar bien; aunque nunca logre sanar más rápido.

Luego recuerdo el video que vi del vaso de vino en la tarja, que al soltarle el agua del torrente se enjuaga y enjuaga, hasta que el vino se acaba y solamente queda agua cristalina; aún a ese le toma un rato en tanto que toda la sustancia desaparece, dejando al agua pura abarcarlo todo.

Yo quiero lo mismo.

Yo quiero lo mismo.

Pero también quisiera no más cortadas atrapadas, porque,

he llorado por el frío,

he aprendido a convivir con las espinas,

si algo cansa o duele no por eso me detengo,

me equivoco, necesito, y me obligo a no hacerlo aunque lo que busque no sea malo porque ya no quiero sufrir, es tonto sufrir cuando ahora entiendo…

y aprendo, aprendo, y aprendo,

pero quisiera que las cortadas atrapadas se hicieran nada. Que decir, “no me duele” fuera lo único cierto.

O mas bien… que ni siquiera tuviera que hacerlo.

-SFTS


Discover more from Sheltered from the storm

Subscribe to get the latest posts sent to your email.



Leave a comment