Sheltered from the storm

“Desde el extremo de la tierra clamaré a ti; cuando mi corazón desmayare. Lévame a la roca que es más alta que yo, porque tú has sido mi refugio y torre fuerte delante del enemigo." — Salmo 61:2-3

Sitio oficial de M. Y. Valencia Parroquín


Polvo

Esto ya no me puede hacer polvo.

Ya no me voy a hacer polvo.

Es un hecho, en realidad. Me he dado cuenta de que, cuando creces, el dolor de las cosas cambia. En realidad varias de las emociones que he conocido han cambiado de como un año para acá. Antes todo era un mar tempestuoso, todo me ahogaba. Ahora ya no, y estoy feliz porque pude soportar esos años, porque Dios me logró calmar cada vez y entonces hoy sigo aquí. Estoy feliz porque llegué. Llegué a Él (porque Él llegó a mí todas las veces), y a todas sus riquezas como su Sabiduría, su Justicia, su Vida, su Gracia y las miles que me faltan por conocer.

Entonces no, polvo no. Pero también he aprendido que todo de alguna manera duele más cuando lo entiendes más. Tanto, que ya no te hace polvo ni te rompes para siempre, solamente lo ves, asientes, y te sientas a limpiarte las lágrimas hasta que te puedas calmar. Como nada podemos cambiar, y a nadie podemos salvar o regresar, así es.

No sé ni por donde empezar, otra vez. Llevo unos días en silencio intentando entenderlo todo. Creo que hoy entendí parte, y entonces me senté a llorar, sí, con mi mamá. El Señor me recordó justo ahí que Él es Bueno y Fiel, y esa premisa deberá colgar sobre todo lo que escriba en esta tarde. Encima de todo, Dios, el Dios viviente, el Autor de la Vida, Cristo, es Bueno y Fiel.

Hoy el Señor me despertó con el Salmo 6 al oído, y me levanté a leerlo después de una noche de muchísimos sueños y recuerdos de personas y visiones. Me costó despertar, sentí un jalón en los pulmones y mucha tos cuando lo hice. Ahora estoy bien.

Jehová, no me reprendas en tu enojo,
Ni me castigues con tu ira.
Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo;
Sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen.
Mi alma también está muy turbada;
Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?
Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma;
Sálvame por tu misericordia.
Porque en la muerte no hay memoria de ti;
En el Seol, ¿quién te alabará?
Me he consumido a fuerza de gemir;
Todas las noches inundo de llanto mi lecho,
Riego mi cama con mis lágrimas.
Mis ojos están gastados de sufrir;
Se han envejecido a causa de todos mis angustiadores.
Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad;
Porque Jehová ha oído la voz de mi lloro.
Jehová ha oído mi ruego;
Ha recibido Jehová mi oración.
10 Se avergonzarán y se turbarán mucho todos mis enemigos;
Se volverán y serán avergonzados de repente.

Salmo 6

Explica a la perfección una sensación que llevo toda la semana intentando expresar y no lo logro, acerca de lo cansada que me siento, no porque haya conocido el reposo antes y ahora el cansancio lo eclipse todo, sino porque nunca en mi vida he conocido lo que es estar realmente en paz, gozosa, lo que todos consideraríamos bien. Felices. Y de pronto siento que ya ha sido demasiado tiempo, y que todos los demás, contra los que yo no tenía querella, siguen ganando. Mucho de esto es aquello en torno a lo que todo lo que escribo gira, ¿no?

Debe haber sido el miércoles 4 de septiembre cuando se me botó la canica y decidí que me iba a abrir un perfil en alguna dating app de moda. Oré toda la tarde y el Señor empalmó la llegada de unas cajas que necesitaba para almacenar algo de los cosméticos que produzco, entonces en lugar contestarme y darme permiso, me puso a trabajar lo que restó de la tarde porque yo le había prometido a mi mamá ya arreglar los pequeños desórdenes que tenía a causa de no tener dónde guardar todo con seriedad y utilidad. Me dio risa y coraje al mismo tiempo. Para la noche, lloraba.

“No me vas a dar nada y no me dejas ni guardarme esto para mí, para tener al menos la esperanza de algo,” le decía en medio de mis oraciones enojadas y angustiadas.

“¿Pero quién te dijo que no te voy a dar nada?” Esta vez la pregunta llegó casi inmediatamente y yo me puse a analizar todo lo que Él ha hecho hasta ahora. Es difícil definir y calificar todo donde ha respondido porque no entiendo mucho, sigo con elementos muy aleatorios y con poca forma en todo lo que los rodea, pero sé que todos esos en mi mano vienen directamente de la suya. La razón por la que temo todavía es porque como no veo nada funcionar como imagino que debería, entonces no sé para qué ha hecho como ha hecho, por eso me frustro de tanto en tanto y quiero salir corriendo a ver si algo logro resolver por mi propia cuenta. Siempre manda trabajos o letras o tareas que me detengan en casa, cada vez. O de plano a donde toco, diversos lugares, siempre permite que me abra la puerta el que dirá que no, para que me diga justamente eso, no, y me regrese a mi casa.

Pues todo eso es lo que me ha hecho asumir que no me va a dar nada, que aún lo poco que ha dado está aquí como con reloj de tiempo y aún eso, como todo lo anterior, lo voy a ver perderse. Eso, todo eso, es lo que me ha enseñado a pensar como que me llamo Yanina, que estoy aquí en la tierra para ver toda cosa buena perderse, al lado de mi familia.

Así respondí en mi oración, no con palabras, sino paseándome con Él en los recovecos de mi mente y corazón hasta entenderlo todo. Antes quería algo para irme hasta de Él y no cargarlo, hoy son cosas más estables, pero ni aun aquí veo cambio. Con un versículo me avisó que, como sabe que lo amo, lo que me saliera a hacer en esta ocasión Él mismo lo destrozaría, no dejándome de otra mas que volver a casa después. ¿Por qué? Porque en mi locura consideré abrir tal perfil solamente para encontrarme con alguien, con quien fuera, con la idea de al fin iniciar algo de peso en mi vida. No es bonito sentirse varado en el tiempo y espacio, amigos. No veo gente realmente, ni en la iglesia ahora. Todo es de entrada por salida y así ha sido toda mi vida. Entrada por salida hasta que algo se pierde y no lo viste ni venir, nunca encajar, nunca pertenecer… y todo vuelve a empezar.

Esa noche, escuché un murmullo. Y a la mañana siguiente otras instrucciones, vámonos por ahí:

De hoy a un año…

Happy, happy, happy, happy.

Give me a chance.

Cuando escuché el primero me fui casi llorando y pidiéndole al Señor que ya no jugara conmigo. Que ya no tengo más que darle, el entregarle hasta los planes de contingencia y aun las ideas de salidas de emergencia como las de ese mismo día, con las esperanzas que podrían cargar consigo, está probando dejar todo vacío. Y del vacío pues no hay mucho más que uno pueda esperar.

Esa día después del murmullo, orando con más calma, o al siguiente a más tardar, recibí este pasaje, pidiéndole algún tipo de confirmación:

Allí el búho anidará y pondrá sus huevos;
    bajo sus alas incubará y cuidará a sus crías.
También allí se reunirán los halcones,
    cada cual con su pareja.

Isaias 34:15

No he sabido qué hacer con eso a causa del tema específico y lo específico del verso si lo analizas con cuidado, pero una cosa sí, que puedo guardarlo en mi corazón y esperar a ver porque lo que sea de Él, Él lo hará.

Cuando las siguientes dos instrucciones llegaron a la mañana posterior, intenté respirar profundamente y guardar silencio. Ser feliz feliz feliz, y darle al Señor el espacio para hacer lo que quiere creo que son enunciados bastante self-explanatory, ¿no?

Ese viernes seis de septiembre entendí lo que significa tener Vida; estar cerca del Señor. Habitar en su presencia. Poder hablarle y que te responda, no todos tienen eso, ni siquiera porque se llamen cristianos o vayan a la iglesia, ni porque sean miembros de una, o hasta ministros. Hablo de la diferencia entre los que le sirven, que sí son suyos, y los que no. Los que no son suyos.

Toma perderlo todo, hasta la idea de salidas de emergencia por si Él no responde como esperabas, la noción de que puede haber esperanza sin Él, si tan solo cambiamos algo pequeño o hacemos así y así… toma todo eso el poder realmente estar con Él.

Según el Salmo 21, que me dio ese día, la Vida es una riqueza, una corona, una bendición. Y el rey ahí está feliz y se sabe bienaventurado porque le pidió vida al Señor y Él lo oyó y se la dio. Esa es una de esas riquezas reales, porque la realidad es que pocos pueden decir que tienen Vida del Señor, que es eso lo que les habla; respirar no es estar vivo verdaderamente, y tener éxitos mundanos menos. Cierto que en la muerte no se le puede adorar, creo que todo va por ahí. Entonces recordé que yo he conocido la enfermedad y también conozco lo que es que tu mente pierda… que lo pierda todo, en realidad. No conocí creciendo un solo ser humano, de ningún tipo, que fuera un lugar seguro para mí y no conocí la protección hasta que conocí todo ello en Dios. De hecho el jueves 5 me pidieron que contara una vez (con una bastaba y yo no tenía ni media) en la que me hubiera sentido protegida creciendo. Tuve que guardar silencio y dar gracias porque mi webcam había estado apagada para ese punto de la reunión. Eso es algo que tengo escasos dos años conociendo y persona alguna no ha tenido algo que ver; y aún aquí no lo conozco bien. No sé cómo va, como sí se ve (completamente) y por ende cómo se siente. La tierra de la defensa y de la protección es una desconocida para mí. Sé que la he pisado, pero no logro definirla bien entre el pasado y el presente. Y el futuro.

Ha pasado una semana de esto, y el jueves 12 lo entendí de pronto; mucho de lo que he deseado en mi vida está relacionado a ello, a la protección/desprotección:

Al menos una de las dos cosas más importantes que le pido constantemente a Dios, tiene una fuerte conexión con el dolor y el deseo de poder. Para poder protegerme todo en donde me he sentido desolada, y a mi familia. Por eso mi respuesta automática a los problemas siempre termina siendo endurecerme y enojarme, porque así también siento que puedo defenderme en tanto que eso que tanto necesito llega. Tal vez por eso no llega. Porque Dios quiere defenderme Él y que termine por conocer tal tierra para que después no guarde una sola duda de su carácter.

¿Que significa que Él sea El Cordero de Dios, Cristo Jesús, el único capaz de desatar los sellos en Apocalipsis?

Por cierto, te invito a leer ese libro con un espíritu diferente y receptivo al Señor y no a todas las doctrinas de nuestras generaciones, de hombres intentando interpretar por ellos y su conocimiento y entendimiento, y no por la verdad; te podrías sorprender de lo que encuentres.

En mi tiempo de estudio, El Señor me hizo notorios muchos paralelos de ese libro con la realidad actual, y tengo desde esos meses, inicios del 2023 si no mal recuerdo, con nociones y entendimientos diferentes que me cuesta explicar, que mucho tiempo temí porque son opuestos a las doctrinas (la famosa escatología) aceptadas comúnmente por los ministros y los cristianos. En ese tiempo, con lo que empecé a ver, decidí esperar; porque son cosas que se tienen que comprobar. Si algo es de Dios, el Señor Jehová de los ejércitos, entonces prevalecerá y podremos verlo. Si no, como viento, en un soplo, todo deja de ser.

“No sé como va, pero sé que eso es lo que hace, y creo que quiere que vea que eso es lo que hace,” dije en ese tiempo, y así me mantuve todos estos meses que han pasado, más de un año. Ahora volvamos a hoy.

Hoy lo que entendí me quiso doler, pero ya no me hago polvo, igual que Hanna.

El Señor abre los sellos, porque son juicios en la tierra. Y esos juicios los hace todo el tiempo y solamente Él puede. No los hará en un futuro apocalíptico para después donde solamente una pobre generación de todas las existentes los viva y conozca, pobrecitos, ni para antes o en medio de ellos o hasta que acaben volver. Los hace hoy, ayer, y para siempre, porque todo ha sido sujetado a Él por el Padre ya, desde que terminó la obra de salvarnos y volvió a los discípulos como el Cordero Inmolado. Como se reveló a Juan en Apocalipsis. Y entonces, lo que veo, eso por lo que lo entiendo diciéndome que le de espacio y mi amado tiempo del cual le he rendido hasta el último segundo, y hasta el último soplo de esperanza, es ese tipo de obra, y es lo que sigue. No es poco lo que me tiene observando, cual testigo deseado y no indeseado. Y entiendo que en estas dos semanas he llegado al umbral de la tierra donde empezaré a ver todo lo que no quería, pero que ya no me hará polvo y que me será señal de esperanza y conocimiento pleno de Él. La liberación de la cautividad que ha sido todo este tiempo del que Él mismo sabe que ya no soporto más, tanto que más fácilmente lo pone Él en palabras que orar con mis labios, como hizo con el Salmo 6.

Ayer vi un halcón bebé posarse en un árbol de mi jardín mientras desayunábamos. Conociendo que el Señor me habló de halcones en un pasaje, el que les puse arriba, me sentí inquieta. Nunca en mi vida había visto un halcón. Y toda la noche ya les conté que soñé y viajé por mil lugares. A parte del salmo 6, me recordó Isaias 23, que durante años me ha respondido cada que oro con respecto a alguien específico de mi vida, que ya no está como tal en ella. Y al fin lo entendí. La realidad era que siempre lo he entendido, por eso lloré con mi mamá, porque siempre lo he hecho y no me gusta lo que dice. Pero después de aceptar delante de Él que sí lo entiendo y que me hice la loca durante al menos cinco años, y asentí, aceptando que lo que dice de cualquier manera ha sido hecho y por lo tanto será llevado a cabo hasta el final, ahí, me recordó que Él es Bueno y Fiel. Ese fin que dice ahí, para esa persona, será como yo y mi mamá y mis hermanas siempre lo hemos pedido, y habrá vida aún si no es como siempre la soñamos; porque esa suerte no es a causa del Señor, sino de la persona misma. Y él lo verá, su hogar, aún así. Como es alguien a quien amo a pesar de la ira, todo esto duele, pero ya no mata. De ahí el no hacerme polvo. Y así inicia este tiempo; como cada septiembre, los tiempos iniciaron y ya no vuelven atrás, tiempos de juicios que me toca ver, como me tocó verlos en mi vida, pegados a misericordia y crecimiento y enseñanza, porque el Señor no quiere la muerte del impío sino que se convierta de su mal camino, devuelva la prenda, regrese lo robado, y que ande en la senda de Vida. (Esto está en Ezequiel)

El asunto es que… ahí hay una premisa de tiempo. Tiempo, como en el murmullo de la semana del 4 de septiembre. Y creo que al menos una cosa de las que he tenido delante del Señor depende entonces de eso que viene, respectivo a Isaías 23. Varias veces en mi vida el Señor ha hecho así, no inicia algo hasta que otra cosa acaba, y hoy me lo está recordando, y entiendo que lo hace, y que le era menester que yo entendiera al fin, porque estamos en el inicio de ello y yo no puedo andar clueless por la senda, porque es la senda que Él mismo me ha puesto. Y si me habló acerca de algo de aquí a un año, ya lo veré, también. Y ustedes, si siguen aquí conmigo.

Hay cosas que tienen que acabar antes de que yo empiece a ver todo lo que me falta, eso por lo que oro pero no veo, no entiendo, y no logro acomodar en mi corazón. Y esas cosas, al acabar y no llegar del otro lado, serán muy difíciles, pero al final, el Señor me recordó repetitivamente de las 7am a las 9:20 de hoy mismo, que como sí serán, yo debo estar quieta y ver que Él es Dios. Así lo haré, porque ya no quiero protegerme yo sola, ni siquiera albergar la idea. Y es necesario que lo vea protegerme primero, antes de todo lo demás, porque yo misma he sido la que le ha pedido que no me deje nunca terminar lejos de Él. Es necesario que lo vea arreglarlo todo primero, para después conocer esa tierra que me hizo llorar de alivio en algún sueño de mayo, muy importante, donde Él mismo me avisó que todo estaba por cambiar otra vez y en efecto todo cambió. No he visto el fin de todo, pero a eso nos está encaminando. Y no nos va a gustar, porque no lo desearíamos a nadie, a nadie le desearíamos vivir lo que esta casa ha vivido a causa de lo que muchos sí han deseado para nosotros, pero ahí es donde radica ese carácter altísimo del Señor que nos debería atemorizar, por eso Él pisa el lagar de la ira de Dios y el humo de esos juicios y sus fines sube por los siglos de los siglos, como parafraseo del libro de Apocalipsis. Sé que son varios temas los que menciono hoy, pero todos culminan en esto, en que toca verlo moverse y pasar, y puede asustar y doler, pero es para Él y por su voluntad, y como conviene a su pueblo, por su causa, porque Él sí pelea y sí vence.

Y por eso me insta a esperarlo aún hoy. Hace un año me invitaba a soportar el dolor y llegar a septiembre, y lo hice. Y el 21 de ese mes casi a media noche Él me recordó este blog que cambió todo muchísimo. Este jueves, me pidió que pasara la noche, y soportara al viernes. Lo hice. Y el sábado me dio un respiro, para hablar hoy. Tal vez podemos poner la mira ahora en el septiembre próximo, y soportar un año más. Soportar a fin de verlo. Verlo completamente, no moverme, no desfallecer, y verlo.

Verlo aún si duele, porque el que va llorando y cargando la semilla, ciertamente su palabra ha dicho que volverá cantando, y cargando sus gavillas.

De acuerdo.

-SFTS

PD.

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