Sheltered from the storm

“Desde el extremo de la tierra clamaré a ti; cuando mi corazón desmayare. Lévame a la roca que es más alta que yo, porque tú has sido mi refugio y torre fuerte delante del enemigo." — Salmo 61:2-3

Sitio oficial de M. Y. Valencia Parroquín


Necesito una guarda para mi corazón

Esta semana aprendí lo que es una guarda. Dentalmente hablando, eso es. Es un aparatito que se supone que le tendría que enseñar a mi cerebro a no apretar los dientes en las noches. Creo que los aprieto por todo y todo el tiempo, con todo y que llevo unos meses intentando se consciente e intencional al respecto, para dejar de hacerlo. Dejar de hacerlo porque nada de lo cual me tiene tan angustiada al punto de lastimarme por puro estrés, como llevo años, es algo que pueda acabar conmigo si Dios no quiere que sea acabada. Pero qué batalla, el martes terminé con unos dolores de miedo en el dentista.

“Yo voy a ponerme a hacerla ahorita para que empiece el tratamiento ya. Mañana vienen por ella.” El dentista había dicho que jueves o viernes, pero para su amable auxiliar, eso no fue suficiente. Tal vez conoce el dolor, no lo sé. El miércoles ella tuvo mi guarda lista y yo pude conocerla y volver a casa.

Qué cosa tan pequeña es, una guarda. Qué pequeña, pero qué indescriptible lo que ocasionó. Hoy tengo menos dolor, aunque eso es poco. la primera vez que me la pusieron, sentí como si mis ojos me hubieran querido llorar, no de sentimientos, no, sino porque noté que como que me detuvo mis dientes de una manera que yo no conocía ni imaginaba que fuera posible. De ahí a hoy pienso si no será algo ahí lo que hace que apriete más la mandíbula, porque cuando la siento detenerme me siento más tranquila. Lo sé, es extraño.

Creo que he dormido más, también.

Han pasado cosas en casa, han llegado avisos, mensajes, circunstancias, como siempre confusas, opresivas y hostiles y desde el jueves de la semana pasada se ha tornado difícil volver al equilibrio y a la paz… de momento hasta a la fe inquebrantable. A causa de eso, yo oigo cosas del pasado y me son traídas a la memoria eventos o comentarios que se empalman, cosa que nunca antes me había sucedido, a pasajes de la Biblia que tengo guardados desde hace unos años. Eso todavía me asusta un poco porque es muy nuevo, antes todo era duda. Ahora es duda y respuesta, pero a más respuesta me he sentido también confundida. Temerosa, también, porque todo como lo veo y oigo es duro, y temo de esa dureza. Luego me digo que no, que Dios no se enoja tanto, que no es tan duro… que no es vengativo… que no le alegraría si me siento reivindicada por Él con respecto a detalles que me ha mostrado… luego recuerdo los Salmos de David y pienso lo contrario, y luego otra vez dudo. Y con la duda, la tristeza de todo lo que sigue pasando y cómo lo está haciendo, y el temor de mañana y los días siguientes. No le desearía a nadie conocer lo que es que alguien venga de tanto en tanto a asediar a tu casa y amenazar y buscar quitar hasta donde no hay y todo otra vez. Luego me bañé y me puse mi ropa de casa, limpié otra vez mi guarda y sentí la contención en mis dientes al ponérmela.

Necesito una guarda para mi corazón.

Exclamé adentro, donde solamente Él me puede oír.

Que lo guardara de hacerse polvo, de tanto en tanto… no queda mucho de ese a este punto,

Que se posara ahí, sosteniéndolo cuando menos entiendo todo y haciéndome sentir segura, guardada, libre; porque aunque intento y he visto mucho nuevo, ese todavía se siente así a veces. Lo he visto más entero… y luego…

¿Pero no es eso todo lo que Él quiere? ¿Guardarlo?

Sin embargo entre menos entiendo y más intento aferrarme, todo se hace más borroso. Por eso me repito recuerda, recuerda, recuerda, como si fuera coro famoso. Y es que todo se sale tanto de control, y todo se percibe tan mal, y uno queda inevitablemente atrapado en medio…Y hay circunstancias en casa ya tan en la tumba…

Pero después escucho:

Jehová es tu guardador. Él guarda tu alma.

Ya tengo guarda, Tú eres la guarda para mi corazón.

No puedo hablar bien con la guarda puesta, tal vez… si me pongo la de mi corazón, ese tampoco pueda hablar sino solamente pensar en Él. Y si nada tiene sentido ahora, puedo simplemente elegir no pensar en ello… y pensar solamente en Él.

Y cuando Él quiera que piense en otra cosa, Él mismo la hará.

Sí, así tal vez podré verlo sostener mi corazón.

“Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel. Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre.”
‭‭Salmos‬ ‭121‬:‭1‬-‭8‬ ‭RVR1960‬‬

-SFTS


Discover more from Sheltered from the storm

Subscribe to get the latest posts sent to your email.



Leave a comment