La pregunta fue clara y concisa:
Los ceros están ahí, ¿eso va a detener tu amor o gozo?
Tuve suerte (las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos), cuando mi corazón y todo dentro de mí contemplaron los odds e inmediatamente negaron. Solamente así queda respondida toda pregunta; de adentro hacia arriba.
En otro tiempo me habría costado, pero hoy no, hoy corrí a responder cierta de lo que todo esto que me rodea, porque viene de Él, tiene valor para mí.
SFTS, abril del 2024.
Todavía amanezco con algunos dolores…
Le pregunté al Señor acerca de ellos, porque sé que quiere sanar aun esos. Hay cosas pasando en casa que dan la imagen como de cuando sacan algo que había caído en un abismo; esos esfuerzos y cuerdas y máquinas trayéndolo a la superficie.
Sadness… escuché un susurro mientras platicaba con mi mamá acerca del día tan lleno de eventos que llevamos, con todo y que apenas son las 7:56 am.
Tristeza.
Supongo que Papá tiene razón.
Una cosa ha sido decidir y elegir, y otra que no se haya formado una raíz muy oculta de tristeza, dificilísima de descubrir entre las capas de aquello en lo que me convertí tras las decisiones y aquello que dejé de ser. Lo que veo flotando sobre el agua donde lo entregué todo hasta desaparecer, y bien que mucho ya lo ha hecho.
¿Pero cómo la quito? ¿Me imagino caritas felices en el agua, todo donde las cosas pasaron y dejaron de ser?
La idea me dio risa y puse algo de música. Estoy traumada con esta canción de Upperroom desde hace como una semana.
Me distraje después.
Estás sonriendo, escuché a los pocos minutos y volví a la realidad. Era cierto, estaba sonriendo mientras miraba la luz del sol entrando por la ventana de la cocina y las zanahorias picadas de los jugos de la mañana. La regla normalmente es que una sonrisa no verdadera se desvanece cuando nadie está mirando, entonces… si mientras nadie miraba yo sonreía y sentí lo genuino en mi propio gesto, ¿sería una sonrisa real? Creo que lo era.
¿Sabías que hubo un tiempo en el que el Señor me pidió que borrara toda mi música? Toda, buena, mala, “cristiana”, mundana, toda. Esto tiene unos dos años y meses, cuando me empezó a llamar a las tierras de la sanidad. Me explicó sin merecerlo, que en mi caso el silencio era necesario para dejar de recibir los mantos de todos los artistas que oía sobre mí, buenos y malos, como fuere que pudiesen ser calificados. Como en todo arte, porque todos me estaban hundiendo, me mantenían atada a la desolación que era todo lo que yo era en ese tiempo. Dos años y meses le ha tomado el despertarme de la pesadilla para salvarme; sanarme. Le hice caso ahí, y hoy, hay nueva música. Creo que parte de esto ya lo conté al inicio del blog, que le hice caso y lo dejé entrar, entrando en silencio todas aquellas melodías que solía amar.
Sin promesa de que vendrían nuevas, lo dejé entrar.
Con la eterna promesa de estar para siempre, de quedarse aun si yo me quería ir, Él entró.
En la noche soñé con una de mis primas. Siempre supe que las había apreciado porque mi deseo creciendo siempre fue que ellas, como otros, como mi papá, simplemente me hubiesen amado, acogido en sus brazos, y ser amada. Cuando todo pasó en mi familia, la extendida, y no el asunto de mi papá, sino la parentela… creí que podía odiarlos. Odiarlos a todos. Poco a poco he ido notando que me es imposible. Y anoche, una de las que más trabajo me ha costado entender y soltar apareció en mis sueños. Fue cosa de un segundo el notar que al verla entrar a mi cuarto, corriendo a abrazarla, mi corazón latió con cariño y añoranza. La extrañé, aun a ella. “Felicidades,” aproveché para decirle ahí como supongo que en la realidad nunca me volverá a ser posible, porque sé que ha encontrado muchos de sus sueños creciendo. Cómo espero que encuentre al Señor en todos esos, de todo corazón. Así supongo que me despedí, como del resto de personas de las que llevo semanas despidiéndome en sueños desde que inició el año. Ahora los he ido dejando ir en paz, sin enojo pero…
Tristeza.
Cristo empezó la obra en desolación conmigo, y hoy me revela tristeza. Una muy escondida que parece parte de mí. Yo misma podría confundirla ahora con un tinte más de mi carácter:
Yo riendo, algo adentro queriendo derramar lágrimas.
Yo viendo TV, yo limpiando, yo trabajando, y esa tristeza.
Yo con mi familia, yo con Él, y adentro esa tristeza.
Sí. Tiene razón.
Pero las que me pusieron la sonrisa que Él me hizo notar hace minutos no fueron las caritas felices de mi imaginación… sino que de un instante a otro, ese en el cual me distraje, estaba pensando en Él. En todo lo que hace. Como con las canciones hace dos años, como con los ceros este, como con el lazo que mi alma guardaba atándome a alguien que creí haber podido amar hace dos semanas, o despidiéndome de partes de mi familia todavía, dejándolos ir en paz ahora que todo cambió… todo lo cual le he ido entregando, hoy Él me pide la tristeza. No la quiero, porque lo quiero a Él.
En un instante con la pluma en la mano, toqué mi corazón y masajeándolo salieron algunas lágrimas todavía. Ahí está.
“Au,” exclamé casi en silencio, frotando mi cuello hasta mi frente, casi todo donde me duele.
Para aquella sonrisa no hice nada salvo dejarlo a Él tomar mi atención.
Hace un año me decía que Él lo iba a hacer todo y hoy lo sigue haciendo. Hace una semana lo vi ponerme un sello, lo vi en mi antebrazo, sobre mi corazón y en mi frente. Un día, y creo que ese empieza hoy, esas sonrisas serán mi constante.
Cómo lo amo aun aquí.
-SFTS


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