Sheltered from the storm

“Desde el extremo de la tierra clamaré a ti; cuando mi corazón desmayare. Lévame a la roca que es más alta que yo, porque tú has sido mi refugio y torre fuerte delante del enemigo." — Salmo 61:2-3

Sitio oficial de M. Y. Valencia Parroquín


Los amó hasta el fin.

13 Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el finY durante la cena, como ya el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, el que lo entregara, Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todas las cosas en sus manos, y que de Dios había salido y a Dios volvía, se levantó de la cena y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego echó agua en una vasija, y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía ceñida. Entonces llegó* a Simón Pedro. Este le dijo*: Señor, ¿tú lavarme a mí los pies? Jesús respondió, y le dijo: Ahora tú no comprendes lo que yo hago, pero lo entenderás después. Pedro le contestó*: ¡Jamás me lavarás los pies! Jesús le respondió: Si no te lavo, no tienes parte conmigo. Simón Pedro le dijo: Señor, entonces no solo los pies, sino también las manos y la cabeza. 10 Jesús le dijo: El que se ha bañado no necesita lavarse, excepto los pies, pues está todo limpio; y vosotros estáis limpios, pero no todos. 11 Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No todos estáis limpios.

Juan 13:1-10

El primer milagro en los relatos sobre Jesucristo, fue en las bodas de Caná. En los evangelios. Es aquél en donde el vino se terminó y entonces le avisaron, y Él convirtió el agua en cántaros en el mejor vino que todos los asistentes de la fiesta habían probado, a palabras de alguno de aquellos en el relato que decía admirar a los anfitriones por haber guardado el mejor vino para el final, cuando la costumbre era hacer lo opuesto, dar lo mejor al inicio y cuando los invitados estuvieran lo suficientemente alegres, embriagados, dar lo más bajo.

Hoy desperté con esa escena en mi cabeza, el Salmo 1, la parte en donde el Señor muere y le entierran una lanza y sale agua de su costado… la Santa cena y la fuente de agua viva de Apocalipsis. Todas simultáneamente. Así suele pasarme cuando el Señor me quiere decir algo.

Hace como un mes, le pregunté al Señor qué era la sangre, una de esas preguntas que suenan tontas hasta que entiendes a lo que el alumno se refiere y te das cuenta de que no, no era una pregunta tan simple después de todo. En todas las imágenes que desperté viendo hoy, hay representación de sangre, o agua.

Por principio de cuentas, la sangre es tan valiosa, que era el único mandato útil a la hora de los sacrificios para eximirnos del pecado; tenían que hacer sacrificio continuo de animales específicos, limpios. Los agentes de tinieblas la usan, ¿no? para obras que ni mencionaré. Es un fluido que carga vida consigo, que si perdemos, perdemos la vida. Y es el que nos conecta a Él, finalmente Él fue el sacrificio perfecto según Apocalipsis, para salvarnos a todos. Después de la suya, no ha sido menester ni una más, por los siglos de los siglos.

Bien, hoy después de levantarme, hice recuento de mis sueños. Soñé con algunas personas del pasado, y como buena joven del siglo me di un paseo via redes sociales para ver a todos. No encontré mucho, salvo que viven y parecen estar en orden. Eso es bueno. Como si nada, pude salirme y continuar con mi día. Aquello no me ocasionó afrenta alguna, por primera vez en mi vida, desde que Dios me mandó a borrar mis redes sociales, todas las cuales los tenían a ellos y a desaparecer de su alcance… y ellos del mío. Fue unos minutos después, cuando la idea me vino de que mucho de lo poco que pude ver en otro tiempo me habría hecho tropezar muy feo. Hoy ni siquiera se me ocurrió hasta después. La envidia, la comparación, todo ello. Una noción se me imprimió entonces, que se suma a la lucha de esta semana, de la que hago un recuento a continuación:

Del viernes en adelante de la semana anterior estuve esperando con expectativa y emoción de la llegada del domingo, pues había quedado con mamá de ir a conocer una congregación nueva, después de años. Nuestro día más especial en la semana son los Sábados, el Shabbat, cuya observación está hasta en los mandamientos, pero como el Señor realmente lo quería, abandonando toodo lo que es o puede ser nuestro deseo, nuestra voluntad, cesando el movimiento, no “descansando” simplemente así haciéndonos a muchos creer que pues para descansar podemos elegir cualquier día que nos acomode, no, sino exactamente lo opuesto, rindiéndonos a Él en el día apuntado por Él, que nos va a costar, para mostrar nuestra confianza y permanencia en Él. Para buscarlo a Él de manera secreta y apacible. Deteniéndose de todo lo que como humanos es nuestro orden de las cosas, para oírlo a Él, y esto también implica no tener servicios de iglesia, tocar la alabanza, y todo eso. (¿Por qué incluyo los servicios? Porque aún eso deberíamos cesarlo, para tener una búsqueda personal, no grupal. La grupal va después. Una búsqueda que sea el fundamento del resto de nuestra semana y esa se da acudiendo a Él, no a todos los que creen o no tener una visión de Él.) El Shabbat implica rendirse completamente a Él ese día, aun si ello nos significa perder algo; amigos, dinero, negocio, congregación, familia, todo, por Él. (2a nota de lado: el Shabbat es uno de los 10 mandamientos, no es parte de la ley. Ahora sí que el que lea, entienda, jajaja.) En la tónica de eso, ese acto tendría que entintar la semana que empieza al siguiente día. El domingo, primer día de la semana. ¿Sabían que lo que la iglesia del primer siglo, la de Hechos, la que quedó en pos del Señor y con los apóstoles, hacía, era reunirse el primer día de la semana? O sea el domingo, ahí, era cuando compartían… porque el uso que la congregación tenía era ese, habitar los hermanos juntos en armonía, comer, convivir, amarse en el amor del Señor unos a otros; y aún esconderse de la persecución. La búsqueda del Señor también yacía ahí, mediante eso que se genera cuando habitas en familia, pero los seguía el resto de la semana. Y sin embargo, todos respetaban el Shabbat como mandado. Así como todos seguían intentando no matar, no mentir, no codiciar, no fornicar, y así en adelante, para ir en pos de Cristo. Sí, hay muchas visiones al respecto, pero no hiere preguntarle directamente al Señor y escuchar lo que Él tenga que decir, ¿no? Bueno, sigamos. (Los 10 mandamientos) Esos no se abolieron por la venida de Cristo, sino que Él nos juzgó a todos por haberlos cumplido, junto con la ley, convirtiéndose así en el Cordero que nos salvó a todos. El Cordero Inmolado de Apocalipsis, que reina y vive hoy. Vivir en su Luz es lo que nos toca. Bueno, entonces, como ya festejamos el Shabbat, deteniendo todo el último día de la semana por escucharlo y sí que se ha hecho escuchar tras años, en el silencio de casa y la familia, pensamos que un lugar donde congregarnos el primer día de la semana podría ser nuestro siguiente paso. Hoy ya no sé cuál es nuestro siguiente paso, pero sí sé que ese no. El domingo llegamos a un lugar vacío, y nos volvimos a casa, confundidos porque habíamos estado seguros de que esto había sido de Él. Lo fue, pero no para lo que nosotros nos imaginábamos. Esa decepción sacó en mí, por ejemplo, tremenda oscuridad que todavía guardaba oculta durante el resto de la semana.

Como jóvenes que todos hemos sido, o somos todavía, ¿han escuchado o entienden el significado de cuando mi vida empiece? Esas esperanzas acerca de lo grandioso del futuro. Bueno, de alguna manera yo había estando orando por que el Señor nos situara en una comunidad pronto, una que lo conociera, para que todo eso que me falta, que como joven me tiene tan desesperanzada, se hiciera más posible. Encontrar un hombre de Él, que realmente lo conozca y no un niño de iglesia, ni familia, ni nada de eso, sino uno que lo conociera realmente… para casarnos. Nunca tuve muchos más deseos salvo ese. Que realmente importaran, pues. Y cuando vi lo imposible de ese por todo lo que había pasado en mi vida y la de mi familia… entonces empecé a desear todo lo demás. El éxito, la fama y los ingresos suficientes para atenderme al menos a mí, si iba a estar sola para siempre. Para no depender de nadie. Bueno, sobre esto último ya hemos hablado mucho y el Señor no me lo permitió. No hasta hoy.

“Está bien, ok. Entiendo.” Es mi respuesta cada vez, esa misma fue cuando entregué a aquél que mi corazón podía haber amado a petición del Señor y mientras lo vi sí tomarlo y separarnos para siempre. “No era meant to be.

Está bien, ok. Lo entiendo. Te elijo a ti.

Y luego el dinero y la fama y los negocios tampoco llegaron… jajaja.

Es vergonzoso pensar a cuántas cosas pensé esta semana que me giraría ahora, tras sospechar lo que el fracaso del domingo habría significado. En mi enojo.

Es vergonzoso recordar todo lo que le grité en mi corazón: ¡No está bien! ¡No quiero entender! ¡Ya no! ¡¿Por qué siempre tengo que entender?! ¡¿Por qué no quieres hacer nada?!

Ya es suficiente, no puedo más.

Para el miércoles en la noche, a como seis horas de haber escuchado un “Yo hago lo que quiero,” en la base de mi cráneo, me dormí agria pero más calmada, diciendo, “Si el futuro es como lo veo venir, mejor me voy haciendo a la idea. Ya no más esperanzas con respecto al tema. No hubo uno, ni otro.” Mi mamá contaba cómo había entendido que somos ya esposa de Cristo en nuestro paseo de pagos de esa mañana, porque no hay novia como nosotros imaginamos en las escrituras, y yo por dentro decía, pues bien, yo no sé lo que es ser esposa; me pierdo esa porción. Mal por mí. Mal, porque todavía no encuentro ni cómo se es hija completamente.

Esto lo he dicho ya, que no dudo del poder del Señor. De que Él lo sostiene todo en su mano, que reina hoy, que hace lo que quiere, sí, y nadie puede detenerlo. Mucho menos pararse delante de su trono y demandarle que lo cambie todo, todo aquello que hace, que nosotros aborrecemos. Bueno, algunos todavía nos atrevemos a eso…

El jueves la tormenta se había calmado lo suficiente como para empezar a recordar todo lo que ya ha hecho y que he pedido otras veces, dudado, llorado y preguntado otras veces, veces tan antiguas como décadas de viejas… y Él ha escuchado, y su respuesta ha llegado, pero no fue sencillo calmarme. Mas bien pienso que hasta en eso su mano ha estado presente todas las veces. Todas. Que sí me habla, y que sí me ama… y que sí me ha llenado de vida. Bueno, de verdad estoy aquí por ese hecho. Bien me podía haber llevado el 22 de mayo anterior y no haberme devuelto. O cualquiera de los años previos, en los que no lo conocía del todo y por ende dejándome terminar donde merecía, por todo mi pecado. Donde sigo mereciendo hoy, dado la semana que les cuento. Y no lo hace… y no solamente eso sino que me sigue hablando… amando, buscando.

Se inclina como el hombre perfecto lo hace en mis libros, sobre todo mi desastre, mis tormentas, y me ama ahí. Cristo se espera a que me calme, y me sigue enseñando. Y no por mis berrinches, ni enojos, me cierra la puerta. Me sostiene, me cuida, me hace reír cuando soy abordable, y me ama cuando no, me da ropa, me dice qué comer, y siempre es el mejor bocado el que me pone delante a lo yo había decidido ya vivir de arroz al vapor para siempre y Él me pone carne y limonadas con sal, no me manda a someterme, me espera, me enseña, me hace saber cómo es que Él sabe y yo no de manera que cuando lo veo me siento amada, y no humillada, me protege mientras y aún si no lo merezco o se la pongo difícil… y cuando despierto en la madrugada con un clamor que sale de lo profundo de mi ser al son de “I’m lonely, Abba, please,” do something, sabiendo que Él ha estado, ni siquiera ahí me deja. No me abandona teniendo todas las razones para hacerlo. Porque sí que se las doy.

Tal vez eso es lo que es un esposo verdadero, no las invenciones que da el mundo… aun el que supuestamente lo conoce, que espera que la mujer se someta al hombre como se somete a Cristo y no entienden ni la primer sílaba de lo que eso significa. (Pues lea otra vez el párrafo de arriba, la vara está puesta muy alta de pronto.)

Y la esposa de Cristo es la de proverbios 31 y la que participa de su porción en Apocalipsis. Eso lo puedo tocar a fondo en otra ocasión.

Por hoy, volvamos a hoy. Viernes. Desperté con todas esas imágenes en mi mente, y la noción que se me imprimió tras los eventos de esta mañana:

El Señor ha hecho cambios grandísimos en mí de un año para acá. Lo que vi, si lo hubiese visto hace un año, me habría matado de tristeza. Hoy ya no deseé nada de ello, simplemente no lo hice. Tal vez por eso me hizo dejarlos atrás, para guardarme y enseñarme más. Llevo toda la semana viendo en mi mente al joven que tuve que dejar ir hace unos años, casándose mientras yo no tengo ni la posibilidad de un prospecto por el lugar en donde el Señor me tiene… Y la noción me deja saber que aún ahí yo sobreviviría… porque Jesus está conmigo. Tanto que lo hace todo por hablarme, antes de dormir anoche me llegó un video de Tom Hiddleston leyendo algo de Tolstoi, y quedé encantada, y de pronto no he podido dejar de pensar en eso… por lo que está diciendo. Si un regaño respuesta de Dios hubiese sido mandado en mi dirección para que no perdiera la esperanza, sería ese. ¿Qué si lo fue? Porque el miércoles me dormía con esa punzada en mi corazón, fría y vacía, la que siempre entiende aunque se muera, cosa que el Señor no quiere, ni pide, ni le sirve, pero el jueves me dormía con esos enunciados, los escuché toda la noche:

“You have your whole life ahead of you!”

“Ahead of me? No. To me all is lost.”

“All is lost?”

El camino de la fe es aterrador por esto, porque donde el Señor habla, no queda salvo creer porque no hay nada que dé fe de ello alrededor, salvo nosotros mismos si creemos. A los hebreos les había prometido una tierra donde corre leche y miel, y ellos lloraban por ajos y cebollas, el recuerdo del pasado Egipto, en medio del desierto.

Claro, seguramente todo estaba seco y caliente, tal vez terminaron odiando la arena como Anakin Skywalker. Y helado en las noches… seguramente por eso clamaron por agua todas esas veces, y esa, el líquido vital transparente, fue motivo de contienda todas ellas. De pronto los entiendo, ¿saben? Porque yo clamo desde mi cocina, con el sol al lado si quiero tomarlo o techo y paredes para esconderme si no. Macizos. Con un plato de comida en frente y agua, agua, agua. Yo clamo estando mejor, materialmente hablando, y peleo aún así; de pronto no soy mejor que ellos y solamente porque no tengo esposo. Porque nadie me escogió como Lucas a Hanna en mis libros. Bueno, Cristo sí, y sin merecerlo, porque Él vino a su pueblo los hebreos, y yo solamente soy el coletazo como Pablo es el abortivo. (V. 1Co. 8-13)

¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la silla de los escarnecedores,
sino que en la ley del Señor está su deleite,
y en su ley medita de día y de noche!
Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua,
que da su fruto a su tiempo,
y su hoja no se marchita;
en todo lo que hace, prospera.

No así los impíos,
que son como paja que se lleva el viento.
Por tanto, no se sostendrán los impíos en el juicio,
ni los pecadores en la congregación de los justos.
Porque el Señor conoce el camino de los justos,
mas el camino de los impíos perecerá.

Salmo 1

Un conocido me comentó hace poco que no podía dejar de pensar en ese salmo, que esperaba un día llegar a ser como ese hombre. Y yo escuché dentro de mí que él era el árbol y el Señor el agua, o sea, que si ya estaba plantado, llegar a ser ese hombre no es lo necesario, sino que por estar plantado en la fuente de agua viva, cuando fuera necesario, ese fruto de justicia del verso 2 sería entregado a su tiempo. Presente. Todas esas imágenes en la Biblia, promesas del reino, son presentes. No anhelos para el futuro; a causa de Cristo todas ellas son porción presente para nosotros los que hemos tomado parte de su pacto. Del pacto hecho en su sangre, la que derramó para pagar por nuestros pecados.

Y entonces, cuando te levantas ese domingo para ir a una nueva congregación creyendo que el amor de tu vida ahí va a estar, al fin, y te vuelves a casa destrozado por haber encontrado el lugar vacío, y te enojas, y gritas, y contiendes contra el Señor, el agua de ese rio alimenta tus raíces, y brota el fruto verdadero de quien Él te hizo. Y después, te permite despertar para ver la evolución de esa imagen, porque no somos solamente esos árboles, ahora, sino que algo más:

Cristo dejó el récord de cambiar el agua en vino, Jehová el Nilo en sangre, y el vino es, según su último discurso antes de entregarse por todos, el nuevo pacto en su sangre. ¿Saben que en uno de los evangelios guardaron el récord de que Él prometió no volverlo a tomar hasta que estemos todos con Él? Eso sí que es romántico. Y lava los pies de los discípulos con agua. Y al morir, sale de Él agua. Agua y sangre. Hay algo ahí.

Yo iba, el domingo, con la mujer del pozo en mi mente, y despierto hoy con todo esto,

13 Respondió Jesús y le dijo: Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed, 14 pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna. 15 La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga sed ni venga hasta aquí a sacarla.

Juan 4:13-15

Esa misma mujer. Ese mismo verso, y este,

21 Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe. Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, preparada como una novia ataviada para su esposo. Entonces oí una gran voz que decía desde el trono: He aquí, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos. Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado. Y el que está sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y añadió*: Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas. También me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tiene sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El vencedor heredará estas cosas, y yo seré su Dios y él será mi hijo. Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras y todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

Apocalipsis 21:1-8

Tenemos acceso a esa fuente mediante el pacto en Su sangre, Su sangre es la que nos da vida. Y su obra, esa hecha derramando su sangre por nosotros, si creemos, es idéntica a la del árbol plantado a la orilla del agua del Salmo 1. Bebemos de Él, y lo tenemos todo en Él, por eso semanas como la anterior no son nuestro fin. Y por eso, podemos decir, eventualmente, sí, que se haga tu voluntad y no la mía, y seguir confiando y siguiéndolo. Creyéndole.

Tengo toda mi vida por delante… no. Tengo la suya. Ciertamente nosotros morimos al tomar nuestra cruz, pero cuando Él se levanta, hay verdadera Vida. Querer cosas a la de ya, es idolatría, tomarlas cuando Él envía, es obediencia. Eso fue lo último que entendí antes de empezar a entrar en paz por ahí del jueves; entonces mi enojo todavía partía de una idolatría… a mí misma. A mis anhelos. Así no. Eso, sí que no. Mejor seguir caminando con Él en paz hasta que Él hable, y no escuchar lo que la oscuridad me grita para separarme de Él. Así sí.

Y aquí esto de las bodas de Caná:

El mundo ofrece lo mejor al principio, para embriagarnos, y cuando lo estemos lo suficiente, presenta lo que realmente es; pura perdición, dolor, insatisfacción y vaciedad, tamo que vuela el viento y no sabemos dónde quedó lo que habíamos creído sostener en nuestras manos. Eso nos atará cada vez más a la oscuridad por el afán de llenarnos con algo, y vamos doblando rodillas ante el diablo, ante la bestia, adorándolo si acaso llega a darnos todos los reinos de la tierra que había prometido. No entendemos que este no es su reino, sino de Cristo, y entonces todo lo que el diablo puede dar es tamo que vuela el viento. Por eso Apocalipsis dice, Hecho está. Porque el reino de Dios, que se había acercado cuando Cristo anduvo aquí en carne, quedó establecido al terminar su obra y haber recibido su gloria de regreso, la que había tenido antes de venir. Ese Cristo, es el que reina hoy. Y se pasea en su Reino, créanmelo. Y nosotros no nos damos ni cuenta.

En su Reino, el orden es, el mal vino, el de los hombres, primero. ¿Y después? El Bien que viene de su mano. Su presencia que nos llena, su vida que nos levanta de la muerte mientras todo alrededor es oscuridad. Él amaneciendo sobre nosotros cuando todo alrededor ha caído en la más profunda tiniebla, Él, heredando la tierra a sus hijos y repartiendo despojos con ellos. Él, Él, Él, recibiendo la gloria y la honra por los siglos de los siglos y salvando, guiando, guardando, luchando, y los que con Él están, siendo llamados, escogidos, y fieles.

Todo por ese nuevo pacto en su sangre que nos permite recibir de la Fuente de Agua Viva para beber. Así es como nos amó, ama, y lo hizo hasta el fin.

Nada de esto es desesperanza, todo es Él cambiándolo de muerte a Vida, de tinieblas a Luz, del camino desolado a la Ciudad habitada… y lo está haciendo. No yo, Él. Y sus visitas son para que me sumerja más a donde Él llama, dejando atrás todo lo que no es de su Reino, siendo sellada con su Vida, dando fruto de adoración solamente a Él, al tiempo determinado. Hoy veo su Vida, y veo establecidas sus palabras de Vida eterna, ¿A dónde podría irme? No queda lugar, después de todo, y como en las Bodas de Caná cambió el agua en vino, me toca verlo hacer lo mismo en una escala mucho mayor. Por supuesto que no puedo dejar de entender, porque me amó hasta el fin y por eso puedo acercarme a Él, por eso Él se acerca a mí cuando yo no puedo.

Sí quiero ir más adentro en el agua, ¿a dónde? A donde cambia todo, porque Cristo está conmigo y como ya lo elegí, tengo parte con Él, todos los días para vencer la idolatría en mí, y todo lo demás que se levante contra Él. Él lo hace y yo lo sigo. Como su obra lo anunció en las bodas de Caná, nosotros tenemos el nuevo pacto a partir de las Bodas del Cordero, su misma presencia, para caminar aquí en la tierra después de elegir ir tras Él y tomar su copa… y si dejamos de escuchar al diablo podremos verla, nuestra parte no es con la bestia y todo lo que nos avisa que no tendremos si no lo seguimos, sino con el que estuvo muerto y ahora vive. El que tiene las llaves de la muerte y el Hades, que se pasea en medio de las iglesias urgiéndonos a no perderlo de vista.

Algo de eso entiendo de todas las imágenes con las que desperté hoy.

Que la porción es diferente, y la más alta, y el camino suyo, y me va a guiar todos los días de mi vida porque me ama y no tengo que portarme como soldadito roto, sino permanecer fiel en la Esperanza que profeso, porque fiel es el que ha hecho la promesa.

Por hoy, un último pasaje que me vino al pensamiento:

Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti. Para los santos que están en la tierra, Y para los íntegros, es toda mi complacencia. Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios. No ofreceré yo sus libaciones de sangre, Ni en mis labios tomaré sus nombres. Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que me ha tocado. Bendeciré a Jehová que me aconseja; aun en las noches me enseña mi conciencia. A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido. Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; mi carne también reposará confiadamente; Porque no dejarás mi alma en el Seol ni permitirás que tu santo vea corrupción. Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo;

Delicias a tu diestra para siempre.

Salmo 16

Esas, son las que nos esperan mientras somos cambiados por Él hasta lo más profundo. Esa, es la verdad. No la desesperanza. Ese es su amor hasta el fin, el poder estar con Él en medio de todo, y poder elegirlo y participar de su mesa porque la obra ya está hecha.

Inhala, exhala,

-SFTS


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