Sheltered from the storm

“Desde el extremo de la tierra clamaré a ti; cuando mi corazón desmayare. Lévame a la roca que es más alta que yo, porque tú has sido mi refugio y torre fuerte delante del enemigo." — Salmo 61:2-3

Sitio oficial de M. Y. Valencia Parroquín


J. E.

Ha sido una semana muy difícil.

¿Alguna vez han sentido que todo está al revés y es un desastre? Si, seguramente lo han hecho.

Solía enojarme tanto cuando pasaba esto en otros tiempos, pero ahora solamente me enojé un poco. Eso es mejoría, ¿no?

Es difícil notar la mejoría en los aspectos de nuestra existencia en días normales, mucho más lo es cuando todo se sale de control. Pedir cosas que nunca imaginaste o esperabas es una empresa tan desesperanzadora como todas las demás si nuestros ojos no están acostumbrados a ver lo bueno, a ver el Bien que sin duda habita alrededor… si no hemos sufrido ese paso de tinieblas a luz.

Y digo sufrido porque es verdaderamente angosto el Camino que lleva a la Vida, sin duda alguna, y sería mentir decir lo contrario. Es cuando el corazón se empieza a ver transformado que podemos empezar a ver días ligeros y llenos de reposo, donde, en medio de la tormenta, podemos respirar. Pero esa angostura es mil veces mejor que la mentira de lo común… que la vaciedad de las tinieblas.

Ayer me preguntaron que si mis libros eran auto publicados o si acaso había firmado contrato con alguna editorial.

No supe qué responder.

Pues qué, ¿no sabes lo que haces?

Claro que lo sé, el asunto es que… de momento me quiso invadir una suerte de vergüenza por la que ha sido mi trayectoria; mis decisiones y todo lo que me ha traído hasta aquí.

Tardé unos minutos en elegir mis palabras, y una vez armado el enunciado en mi cabeza, desbloqueé el celular y anoté:

“Ha sido un trabajo muy duro, pero son independientes. Buen Lunes.[inserte aquí emoji de girasol]”

Verán, hay mucho que desmenuzarle a la realidad mucho más allá de lo que se nos dicta cada día, mucho más allá de lo que es común. Hay un versículo que siempre me ha llamado la atención que dice que es gloria de Dios encubrir un asunto y honra del rey escudriñarlo; descubrir aquello que fue oculto.

Es usual que de todo alrededor nos lleguen mensajes diarios indicándonos cómo y quiénes debemos ser; llegan como bombardeo constante y la realidad es que el bombardeo sí nos afecta. No nos damos cuenta, pero afecta tan sutilmente que un día nos encontramos deseando vestir como dice TikTok o Pinterest (Gossip Girl, en mis tiempos, jajaja), comer y viajar como indica Instagram, comprar como muestra Youtube, y presumirlo como permite Facebook. Y si algo de ello en medio nos hace virales pues vida resuelta, o algo así, ¿no?

Suena correcto, pero, ¿no habrá algo oculto en medio de este bombardeo constante?

Como en todo, para el escritor hay un orden, dicen algunos de esos bombardeos; porque eso es lo que son. No hay nada, ni nadie en esta tierra que sepa a ciencia cierta cómo deben ser las cosas, ni cuándo, ni para qué, ni nada en absoluto y eso es algo de lo que no nos damos cuenta con facilidad. Y como resultado caemos en las redes de todos esos engaños. Y son redes que ahogan, de cierta manera. Si no lo hicieran, entonces no habría necesidad de que las tinieblas que aún quieren ganar terreno en mí, me hicieran sentir vergüenza por no haber ido por el camino que es común. Porque lo común es:

O haces algo que en una editorial o agencia piensen que es extraordinario, o no. Te aceptan o no… entras o no, vale lo que hagas o no, tienes las medallas y los méritos dictados por el mismo mundo, o no. Es que son los expertos. Y si no te aceptaran tras rendirles lo que tanto te ha costado, pues he ahí otro mensaje implícito, otra bomba:

Lo que haces no vale la pena.

Y si lo que haces no vale la pena… pues deja de hacerlo.

Dedícate a otra cosa.

O cámbialo todo para que se ajuste al mundo en el que vives, amóldalo a ellos, y entonces te esperamos con los brazos abiertos. (Para dejarte solo cuando se haga conveniente, claro.)

He ahí lo oculto. No podía hacer ni una de esas opciones porque Dios me ha ido llamando poco a poco, mucho sin que yo lo hubiese pedido la mitad del tiempo. No, yo pedía otras cosas; no tenía ni la menor idea de cómo hacer esta, salvo porque escribí toda la carrera y gran parte de la prepa.

Caminar hacia la verdad es algo dificultoso.

La realidad es que, en el caso de mis libros, nunca imaginé siquiera que haría algo con ellos realmente. Tal vez por esas mismas mentiras de la oscuridad… cuando los empecé a escribir estaba segura de que, como yo, dejarían mucho que desear. Los empecé porque me estaba perdiendo en la nada del dolor que pesa como el universo entero y habían pasado tantas cosas en mi vida… que necesitaba un espacio donde digerirlo todo.

Encontré valor para hacerlo sí, en que mi abuelito había disfrutado de mi escritura los últimos años de su vida, y él era un hombre muy duro. Muy estudiado, muy trabajador, muy emprendedor, muy académico… y durísimo con su familia por todo ello. Si a un hombre como él le parecía que mis textos eran adecuados al punto de presumirlos con colegas de su nicho, empleados, y amigos que consideraba cercanos que me llegaron a conocer como su escritora… ¿no podía yo encontrar al menos un poco de valor en eso? Entonces me atreví a hacerlo. Nunca me imaginé que tras bambalinas ya había un Director de escena tomando todo en sus manos. Me enojaba tanto cuando mi abuelito me preguntaba si había escrito recientemente, si tenía algo para mostrarle… y no lo hacía por eso. No quería mostrarle nada, y después llegó el día cuando su camino hacia las puertas del cielo inició. No empecé los libros ahí, por supuesto. Ahí empezó solamente a despertar todo aquello dentro de mí que le da forma y esencia a mi protagonista. Johanna. Es como si ahí hubiera despertado Hanna a observarlo todo a mi lado.

¿Es ridículo decir que escribo todo esto llorando porque puedo notar cosas que antes me había sido imposible hacer?

Mi abuelito no conoció a la Hanna en papel, me conoció a mí, al final de sus días, porque sus días acababan antes de que ella llegara. Pero es básicamente lo mismo. Todavía pasaron unos meses tras su partida antes de que los sueños de los libros iniciaran, y un par de años antes de que la historia tocara la pluma. Por eso le dediqué Desterrados; porque en el análisis lógico, por desgarradoramente que lo hiciera, o para caerle en gracia, o como fuera, me atreví a tomar la pluma ese día uno a causa de sus palabras. Celosamente le había escondido mis escritos porque estaba enojada con él mientras vivía, por no haberme amado como lo tenía que haber hecho durante toda mi vida, sino hasta ese día cuando le regalé esos cuentos que hablaban de él con grandeza; pero cuando escribí esa dedicatoria lamentaba que él no hubiese llegado a ver ese día. Todavía me imagino cómo habría sido si hubiese llegado a este, en donde puedo sostener mi primer libro físico, en mis manos, sólido como el suelo que piso. No tiene uso, pero de cualquier manera lo hago y sé que allá a donde mi Señor lo llevó, debe estar viendo alegremente al lado muchos más. ¡Ya no está ni para avisarle a sus colegas para que lo obsequien a sus hijas y nietas! Y con todo, sé que mi Agente de agentes lo hará llegar a las manos correctas cuando sea el día. He ahí más de lo oculto, y en cuanto a mi abuelito…

Hoy sé que lo perdono, ¿saben? Ya no estoy un gramo enojada, no desde hace años. Entiendo que Axel hizo lo mejor que pudo con Hanna como José P. con Yanina. Las heridas y vacíos en los demás les hacen muy difícil el salir adelante, y ello ocasiona heridas en otros, pero por todo, está el Hijo de Dios, que los llena todos y cada uno de ellos… y mi Director de escena, de Vida.

Y entonces, veo cómo el camino que me puso a andar no es común, porque tras Desterrados, llegaron Vivos y Valientes, y después las portadas que todavía veo hoy, de cada uno, donde hasta abajo descansa esa contracción de mi nombre, M.Y. Valencia Parroquín, pero yo solamente veo el de Él; el de mi Mejor Amigo. Mi Agente, mi Casa mucho más que solamente editorial; mi Hogar completo. Y fue a través de mi abuelito hoy entiendo, que me Él dio el valor de tomar la pluma porque de otra manera no lo habría hecho jamás. Él siempre, y para siempre, Él en todo.

¿Y después? El miedo de que les pasara algo, entonces Él me encaminó a registrarlos correctamente. Pasé ocho meses esperando el registro, pulí, edité, releí y todo de nuevo, y un día los libros llegaron.

¿Se acuerdan de todo lo que en otros posts he mencionado que no pude hacer, pero que había deseado?

Por todo ello, supongo que algo más fue enviado en mi dirección y fue el ser escritora. Pero yo no sabía que tras llamarme así, después sería llamada también editora, diseñadora de portada, manager de redes sociales, y hasta creadora de contenido, jajaja. Pero todo eso lo hizo Dios, el Dios viviente. El viviente que me ve a cada segundo, de quien me viene hasta el mismísimo aliento.

Y ha sido un camino arduo, ciertamente, hay muchas más cosas que quisiera conocer pero todo es un proceso, sin duda alguna, y no son avergonzados los que en Él confían. Cuando los libros regresaron del registro, yo creí que todo había terminado y esto fue lo que escuché:

“No, entra a Amazon y empieza el proceso para publicarlos.”

Yo había leído que se podía hacer eso pero estaba segura de que no lo podría hacer… esa había sido siempre la premisa conmigo. No me pasó por la mente enviarlos, ofrecerlos a editorial alguna y cuando la instrucción clara llegó no me quedó salvo pararme del sillón, limpiarme las lágrimas porque según yo ahí terminaba todo, y continuar. Ahí ya no pensaba que serían buenos para nada, por cierto, porque me vi a mí despertar con cada página leída, no tienen idea de cuántas veces quise acabar con Hanna porque yo sentía estarme acabando a mí misma. Luego vi a mi mamá llorar y reír con ellos, y a mi hermana mayor discutirme sobre cada momento culminante o giro en la trama, haciéndome mil preguntas. Y a la mediana, decirle a mi mamá que cuánto debía pagarme para que le diera una copia de cada uno, cosa que yo no había hecho porque pensaba que no querría leerlos jamás. Hoy sé que un día ella tal vez lo haga. Algo bueno para nada no hace reír. Algo bueno para nada no hace llorar. Algo bueno para nada, no hace que tu familia entre a hurtadillas a donde estás pretendiendo leer lo que no has publicado porque arden por saber en qué va todo.

Y así, hice lo escuchado. En diez días pude publicar Desterrados, y qué misericordia es que aún ahí he podido continuar editando errorcillos por aquí y por allá, y qué viaje más interesante ha sido todo esto. Vivos llegó solamente un mes después de ese y el 31 de diciembre de 2022 estaba cargando Valientes a las ocho pm. Recibí el año nuevo con el aviso de que había sido publicado.

Hay mucho que tememos al hacer las cosas solitos, pero el asunto es exactamente ese, que si miramos más allá de los montes, más arriba, y nos humillamos ahí, delante de Dios, Él hace cosas impresionantes. Si soltamos este sistema y le preguntamos a Él sobre lo que sigue… no estamos solos porque Él no está lejos para responder. Esa, es la verdad implícita de mi lado de la historia:

Que no estamos solos.

Alguna vez en mi infancia grité en las escaleras principales de mi casa que no me dejaran solita, clamor adecuado si observo todo lo que ha pasado desde esos años, pero hoy veo que a la verdad no fui dejada sola. No de mano del que verdaderamente importa, el Amor que puede arreglarlo todo. Y entonces no tengo muchas cosas muy grandiosas humanamente hablando para presumir, que me ofrecieron un contrato en tal o cual, pero sí que los libros son míos, que bajaron de mano de mi Señor y todo lo que tiene que ver con ellos ha sido un regalo para mí como pocos. Y Él me ha ido mostrando por dónde andar. Claro que con mucha frecuencia escribo de Él pero es que no podría no hacerlo, le debo todo lo que soy, todo lo que tengo… y sé que me ha llamado suya.

Suya para siempre, me ha hecho hablar Sus palabras aún sin que lo hubiese yo sabido.

Ese entendimiento es demasiado alto para mí, como David dice en el Salmo 139, y sí, me cuesta comprenderlo, pero solamente por eso no podría aceptar tristeza o vergüenza alguna. No con esto, porque qué regalo.

Y cómo amo la mano de donde viene.

Y a causa de ello, amo también todos los nombres previos con los que Él me llamó, antes de decirme escritora:

Hija.

Amada.

Nunca sola.

Y viva.

-SFTS

PD:

Nunca imaginé que llegaría a tener un Booktrailer y para mi sorpresa hoy no tengo uno, sino tres. Uno para cada libro que hasta ahora me ha sido entregado para publicar. Amo como salieron, los pondré aquí y también en la pestaña de Libros esperando que les sean de disfrute, y quien sabe, hasta los inspiren a leerlos.

Desterrados, libro 1 en Serie Vivos.

Booktrailer para #desterradosnovela de M.Y. Valencia Parroquín

Vivos, libro 2 en Serie Vivos.

Booktrailer para #vivosnovela de M.Y. Valencia Parroquín

Valientes, Libro 3 en Serie Vivos.

Booktrailer para #valientesnovela de M.Y. Valencia Parroquín


Discover more from Sheltered from the storm

Subscribe to get the latest posts sent to your email.



Leave a comment