¿Qué es sanar?
Algo muy doloroso, por principio de cuentas. No morí ese diciembre.
Los días continuaron. Como ya comenté, yo deseaba muchas cosas, y resulta que la única que necesitaba ni siquiera la había pedido, o analizado ni considerado bien hasta finales del 2021 e inicios del 2022. El ver a otros avanzar hacia eso que yo también hubiera querido ver en mi vida fue doloroso y aterrador. Yo no tenía nada.
Me tienes a Mí, alcancé a escuchar más de una vez.
Yo miraba al cielo intentando sonreír, no es lo mismo, sabes a lo que me refiero, respondía intentando no hacerlo enojada.
Y es ahí, donde reside la evidencia de todo lo que tenía que cambiar dentro de mí; una vida entera de visiones humanas, que son a todo lo que todos podemos aspirar sin el verdadero conocimiento de Dios. Visiones humanas, percepciones caídas, deseos de los ojos, deseos de la carne, y vanagloria de la vida. Completo y pleno desconocimiento de Dios. El riesgo, es que no podemos saber la calidad de un instante, del tener o no tener y todo alrededor, si ese instante fue malo o bueno, hasta que el tiempo pasa. Años. Pueden pasar años antes de que sepamos si aquello que hicimos, buscamos o hablamos nos significó vida o todo lo contrario.
Hay algo que descansaba atrás de todo aquello que yo buscaba, algo que me ha costado entender, que eso que me era dicho cada vez que sufría por todo lo que me hacía falta, era más delicado y real de lo que yo lo estaba entendiendo. No es poca cosa llegar a habitar en donde el cielo lo hace… que te sea permitido ocultarte bajo sus alas, y yo no lo veía.
Muchos son los caminos que el hombre ha inventado y pretende sostener para ir a dios. Uno, es el que Dios ha provisto. Lo que Cristo vino a decir, lo que hizo que su pueblo lo entregara a los romanos para ser crucificado, no fue que era bueno, un buen profeta con buenas enseñanzas. No.
Cristo vino a anunciar que era el Gran Yo Soy, Dios en la tierra, el Verbo hecho carne y el único camino hacia el que todos buscamos; el Padre. Cristo era la salvación prometida. Eso, fue lo que lo llevó a la cruz.
Y eso es lo que nos salva a todos, ese acceso para poder habitar con Dios Padre. Y de esa fe, se desprende la verdadera transformación que nos hace ir de muerte a vida, porque Cristo vive y todavía nos indica cómo hacerlo nosotros.
Emanuel. Así lo anunció Isaías, uno de sus profetas algo alrededor de quinientos años antes de su venida:
“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.” Isaías 7:14
Emanuel significa Dios con nosotros. Así fue hecho. El que cree no se perderá, mas el que no lo hace ya está condenado. Cristo vino a cambiarlo todo; su camino aquí es el único lugar en la historia donde vemos a Dios acercándose al hombre, ya no al hombre intentando alcanzar a Dios. Y de creer viene tremenda vida, toda una transformación, que si no vemos… tal vez no lo estamos buscando. Tal vez solamente nos gusta ser observadores.
Ahora, volviendo a las simples visiones humanas de las que no podemos escapar sin Él:
Emanuel, Dios con nosotros, Jehová-sama, Jehová aquí, eso, fue lo primero que realmente tenía que entender. Esos tres años en los que fui despertada, fueron llenos de eso. De leerlo y estudiarlo a Él. Qué errados estamos muchos, pensando en que porque hicimos cierta oración lo conocemos. No tenemos ni la menor idea de cómo es y de lecturas aleatorias y desordenadas nunca lo haremos, vengan de donde vengan. Es más, yo puedo intentar contarlo y la realidad es que jamás le haré justicia.
Resultó que el año inició con una de mis hermanas opinando lo que yo pensaba hacía tiempo acerca de mi salud, y ello ocasionando un gran cambio en mi vida… De oscuridad a luz en una noche decidí cortar ciertos grupos de alimentos. No a modo de dieta o programa, sino como si fuesen veneno. Veneno puro.
Así, el año comenzó.
Entre información que hoy sé que solamente podía haber encontrado gracias a la mano de mi Sanador, Su propia sabiduría y consejo, y todo el aliento de la tierra, empecé a dejar más y más alimentos que poco a poco fueron demostrando cuánto daño me habían hecho durante años. Casi tanto como mis propias palabras, pero luego retomamos eso.
Los primeros seis meses del 2022 pasaron y comencé a sentirme mejor. De episodios diarios, dos veces o tres a la semana como mínimo el año anterior que me tenían débil y enferma, vi a lo mucho tres o cuatro en esos seis meses. Ahí lo empecé a llamar el Médico de médicos, porque lo es. Todo fue creado por y para Él, finalmente.
Y entonces, ahí, en medio del poder comer poco, el ayuno obligado y todo lo que eso empezó a formar en mí, mis ojos empezaron a ser abiertos a la realidad de todo. Me tienes a Mí… en efecto, Él estaba aquí, aún si yo creía que todo lo demás faltaba, porque para variar si le sumaba ahora el problema de la comida todo se hacía demasiado; arroz al vapor, pollo sin guisar y aceite de oliva crudo durante meses. Pero al separarse mis párpados, luz borrosa comenzó a entrar y lo primero que pude comenzar a vislumbrar:
El bien que el ser humano considera bien, éxito, buena vida, placer, etc. Son cosas muy efímeras, que en un segundo pueden dejar de ser, y que no nos hacen realmente vivir, puros placeres temporales para mantenernos a flote. De placer temporal en placer temporal podemos terminar por perderlo todo, y hundirnos hasta el fondo.
“Pero lo bailado nadie me lo quita,” me podrías sonreír exclamando.
Eso es cierto. Así como también es cierto que Él solamente se muestra a los que lo buscan de todo corazón, a ellos y solamente a ellos es a los que les dice que no en vano lo han buscado. El verdadero Bien es algo que solamente pocos llegan a conocer, y puede tomar la vida entera llegar a verlo. En mi caso, me lo ha tomado todo, pero muy someramente entiendo que tiene que ver con que:
- No es lo mismo medicarse que sanar y Él sana.
- No es lo mismo sobrevivir que vivir, y Él es la Vida.
- No es lo mismo seguir a Cristo que ser cristiano, y solamente Él puede transformarnos. (Y necesitamos ser transformados, llegamos como estamos, sí, pero no para quedarnos igual.)
- No es lo mismo necesitar, querer, desear… que amar. Y Él nos ama.
- Creer que estamos haciendo todo bien no significa estar haciendo lo correcto… y Él pesa los corazones.
- Poder hacer algo no significa que debamos hacerlo, y si Dios no nos detuvo eso no implica que fue lo que Él quería…
- Ser enseñado, corregido, reprendido, duele, pero es necesario para vivir porque hacer como mejor nos parece mientras caminamos por la existencia no significa que hagamos para ver días buenos.
Para este punto debe ser notorio que sanar físicamente no era lo único que yo requería, y Dios tenía tiempo llamando a mi alma a dejarlo entrar.
Lo de la comida veneno Él pudo irlo abarcando relativamente rápido, hoy, a un año de eso, he mejorado como me imaginaba que jamás volvería a ser posible y eso solamente es por Su mano, porque en efecto, Su presencia ha estado.
Pero, ¿y lo de mis palabras? ¿y lo de la oscuridad que no podía sacudirme de encima?
Parte esencial de ver el Bien, es ser sacado de las tinieblas y vivir una vida realmente reposada, llena de paz, aquí en la tierra. Vivir. Y yo, tenía acuerdos con la oscuridad que me hacían no entender nada a mi alrededor. Todo eso que me había hablado, mi no soy, que tanto me decía, no soy, no puedo, no tengo. Eso resumía toda mi existencia. Podría enlistar todo lo que les llegué a creer a las tinieblas, todo lo que me dije creyéndole a la oscuridad, podría anotarlo todo, pero el simplemente recordarlo y a los sentimientos… qué sensaciones tan desagradables… no, no lo querría. Hay lugares que todavía hoy ruego no volver a pisar en mi vida.
Cuando limpió mis ojos y me empezó a enseñar a ver, como Él dice, “Si entresacares lo precioso de lo vil, seréis como mi boca,” ahí empecé a vivir. No, no tenía todos mis deseos terrenales, pero sí a Él, en efecto, y por todo lo visto para ese punto me era preferible tenerlo a Él y nada más, que a lo demás sin Él, lo que muchos eligen sin pensar dos veces. Mucho menos quería esa semblanza de genio de la lámpara que los cristianos se hacen a la par del mundo entero, bueno para pedirle y bueno para culparlo cuando no hace como queremos, muy poco para realmente creerle y buscarlo y seguirlo. Puro deseo, sin un Mejor Amigo. Él quiere ser nuestro amigo y simplemente no lo miramos; no lo tratamos como trataríamos a un amigo… mucho menos a un amado.
Él es el Dios vivo, y hace lo que quiere, y quiere Bien para sus hijos… pero nosotros no tenemos la menor idea de lo que es el Bien. Aun así y por si fuera poco, cada oración no respondida como yo pedía, la fue explicando. Poco a poco iremos a ello.
Por hoy, dejemos las palabras que sí quiero enlistar, las que me volvieron a la vida como tanto había rogado creciendo, todas las que habló mi Bien en la tierra de los vivientes, las que rompieron mi acuerdo con las tinieblas y me han ido sanando:
No, no soy, pero mi Redentor sí, Él es el que es; El Gran Yo Soy. Él es. Él sí es.
No puedo, pero Él quiere.
Soy suya.
Y entonces, me tocó ver a la siempre amada, despertando de un largo sueño…
-SFTS


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